Hoy, en un encuentro cargado de emotividad frente al mural del planetario, nuestras almas se entristecen al ver lágrimas silenciosas surcar sus colores, testigos mudos de la afrenta perpetrada por aquellos que no comprenden la trascendencia de su mensaje. Como un susurro en la vastedad del universo, el mural nos recuerda la importancia de la ciencia y el vínculo íntimo que todos compartimos con el cosmos. Es un llamado a la comunión, a la sensibilidad, a comprender nuestro lugar en el universo, especialmente para los niños y jóvenes de Risaralda y del eje cafetero, quienes buscan en el planetario un faro de conocimiento y asombro. Es lamentable que la falta de entendimiento de unos pocos haya enturbiado la claridad de este mensaje.
Fecha Publicación:
8 de mayo de 2024 • 07:36
Categorías: Rectoría