Su primer acercamiento con la UTP fue a mediados de la década de los 90. Es egresado de la Facultad de Ingeniería Mecánica. Cursó un postgrado en Sistemas Automáticos de Producción antes de aspirar a la docencia en el claustro. Quiso entender el medio y en un periplo de su vida se desempeñó en la empresa privada. Hace 14 años el voleibol y la recomendación de un amigo lo motivó a postularse a la UTP y desde entonces es docente y lo hace desde el departamento de dibujo.

Aunque no hace parte del grupo de quienes llevan toda una vida laboral en la Universidad Tecnológica de Pereira, tampoco es un recién llegado. Está en el punto medio de madurez en la universidad. 

Carlos Andrés Londoño Echeverri acumula 14 años de trayectoria como docente en la UTP, una institución a la que llegó después de recorrer el ejercicio profesional, la empresa y la docencia en otros escenarios, y que hoy reconoce como el espacio donde ha consolidado su proyecto de vida.

Egresado como ingeniero mecánico de la UTP, Carlos Andrés estudió entre 1995 y 1999, y posteriormente realizó una maestría en Sistemas Automáticos de Producción. Tras finalizar su pregrado, su interés estuvo centrado en ejercer la profesión en el medio productivo. Trabajó como diseñador de producto en una empresa del sector industrial y más adelante se vinculó a la Universidad Católica de Pereira, donde dio sus primeros pasos en la docencia, una experiencia que define como una escuela que lo preparó para lo que vendría después.

“Llegar a la docencia no fue algo que hubiera planeado”, reconoce. Sin embargo, la experiencia práctica adquirida en la empresa le permitió llevar al aula un conocimiento aplicado, conectando los diseños y propuestas del papel con la realidad productiva, algo que marcó su manera de enseñar y de relacionarse con los estudiantes.

SU LLEGADA A LA UTP

El camino hacia la Universidad Tecnológica de Pereira tuvo un ingrediente especial: el deporte. El voleibol, pasión que lo ha acompañado desde el colegio, fue también un puente para su vinculación. A través de las relaciones que se generan en el deporte, un profesor de la institución, Alexander Gálvis, lo animó a presentarse a una vacante en el Departamento de Dibujo de la Facultad de Ciencias Básicas. Tras cumplir con el proceso de selección, entrevistas y requisitos del perfil, logró ingresar como docente.

Durante 12 años se desempeñó como profesor transitorio de tiempo completo y, hace tres años, alcanzó uno de los momentos más significativos de su vida profesional: su nombramiento como profesor de planta. “Fue uno de los días más hermosos de mi vida”, afirma.

LA DOCENCIA COMO PROYECTO DE VIDA

Carlos Andrés define la docencia como el oficio de su vida. A lo largo de su ejercicio académico ha encontrado afinidad con los estudiantes, ha desarrollado su propia forma de enseñar y se ha vinculado a procesos de investigación y formación pedagógica. Dicta asignaturas en primeros semestres y acompaña procesos de prácticas profesionales y proyectos de grado, lo que le permite ver el recorrido completo de los estudiantes.

Complementa su labor docente con la participación en los grupos de  investigación, Dibujo y Diseño de Ingeniería, adscrito al Departamento de Dibujo y al grupo de Producción Más Limpia de la Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustria.

Para él, uno de los mayores logros es presenciar la graduación de quienes acompaña y reencontrarse con egresados que le cuentan cómo los aprendizajes adquiridos han sido útiles en su ejercicio profesional, “eso es muy gratificante”, señala.

EL DIBUJO Y LA EVOLUCIÓN ACADÉMICA

Desde el Departamento de Dibujo, Carlos Andrés resalta el carácter transversal de esta asignatura, fundamental para los procesos de ingeniería y tecnología. Reconoce que el dibujo ha evolucionado con el paso del tiempo y que hoy está mediado por herramientas computacionales, software especializado e incluso por la inteligencia artificial, lo que exige actualización permanente tanto en infraestructura como en conocimiento.

En ese sentido, destaca los procesos de formación continua del departamento, que incluyen cursos, diplomados y espacios de actualización para garantizar que los estudiantes reciban un conocimiento vigente y acorde con las exigencias del entorno.

MOMENTOS, VALORES Y FUTURO

Además de su nombramiento de planta, Carlos Andrés recuerda con especial alegría su grado como ingeniero mecánico y la culminación de su maestría, momentos que comparte como logros familiares, conscientes de que la universidad se convierte en un espacio donde se pasa gran parte de la vida.

Se define como un docente dedicado, amante del estudio, de la academia y del cumplimiento de metas. El respeto, la humildad y el amor por la docencia son los valores que orientan su quehacer diario.

De cara al futuro, proyecta continuar su formación posgradual e iniciar estudios de doctorado. También expresa su compromiso de retribuir a la institución fortaleciendo el Departamento de Dibujo y la investigación en el área del dibujo de ingeniería.

EL DEPORTE COMO EJE DE VIDA

El voleibol ha sido una constante en su historia. Desde el colegio, pasando por su etapa como estudiante universitario, su vinculación a la liga regional y su participación en clubes y campeonatos interempresariales, el deporte ha acompañado su vida. En la UTP hace parte del selectivo docente-administrativo, con el que ha representado a la institución a nivel nacional, obteniendo importantes logros.

Resalta el apoyo que la Universidad brinda al deporte, los escenarios disponibles y la posibilidad de compartir, competir y fortalecer lazos con docentes, administrativos y estudiantes de otras instituciones.

Para Carlos Andrés Londoño Echeverri, la Universidad Tecnológica de Pereira no solo es el lugar donde se formó y trabaja: “Aquí practiqué mi deporte, aquí me hice profesional, aquí he crecido laboralmente. Para mí la UTP es todo”.