Hijo de padre comerciante. Se formó como biólogo. Un aviso en el Periódico La Tarde daba cuenta de la creación de la facultad de Ciencias Ambientales. La vio nacer. Se ofreció como voluntario unos meses en el laboratorio de Biología General y posteriormente fue vinculado como docente. Toda su vida laboral ha sido en la UTP.

Luis Gonzaga Gutiérrez López es un pereirano quien a sus 63 años, cuenta con una historia personal, académica y profesional profundamente ligada a la Universidad Tecnológica de Pereira, institución que ha sido su único empleo y el escenario donde construyó su proyecto de vida. Docente de la Facultad de Ciencias Ambientales, investigador y directivo académico, una trayectoria que se confunde con la historia misma de esta facultad.

Se formó en Pereira durante su primaria y bachillerato, y posteriormente se trasladó a Bogotá para estudiar Biología en la Universidad Javeriana, un proceso que le tomó siete años. Al culminar su formación regresó a su ciudad natal, donde, casi de manera simultánea, comenzó a interesarse por las noticias de La Tarde, que anunciaban la creación de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UTP, liderada en ese entonces por el hoy rector Luis Fernando Gaviria Trujillo.

LOS INICIOS DE UNA FACULTAD Y DE UNA VOCACIÓN

Motivado por el deseo de aportar, Luis Gonzaga se acercó a la universidad cuando la Facultad de Ciencias Ambientales aún estaba en gestación. Aunque no presenció su origen desde el primer momento, sí fue parte fundamental de sus primeros pasos. Llegó inicialmente como voluntario, apoyando los laboratorios de Biología General y dictando clases sin una vinculación formal. Aún recuerda con gratitud el papel solidario de la Facultad de Medicina y de los profesores Rainaldo Marín, Oscar Marino Mosquera y Jaime NIño quienes facilitaban los laboratorios de Tecnología Química para las prácticas con los primeros estudiantes.

“Fue una verdadera hermandad académica”, señala, posible gracias a la voluntad de profesores, directivos y a una alta dirección comprometida con el proyecto institucional.

Un año después de ese trabajo voluntario llegaron los primeros contratos primero como catedrático, luego como transitorio y, posteriormente, los concursos docentes. En 1995, tras un proceso de selección a nivel nacional, fue nombrado profesor de planta, iniciando formalmente una carrera que se ha mantenido ininterrumpida hasta hoy.

INVESTIGACIÓN, BIOTECNOLOGÍA Y FORMACIÓN AVANZADA

Como biólogo, encontró afinidad natural con el grupo de Biodiversidad y Biotecnología, creado por la doctora Marta Leonor Marulanda, con quien trabajó de manera cercana junto al doctor Andrés Duque. Desde allí enfocó su trabajo investigativo en la biodiversidad tropical y la biotecnología vegetal.

Gracias a su trayectoria académica e investigativa, tuvo la oportunidad de realizar un doctorado en la Universidad Politécnica de Valencia, España, financiado por la GTZ de Alemania y con el respaldo institucional de la UTP. Fue el primer doctor financiado por esta agencia de cooperación que obtuvo su título doctoral en ese contexto. A su memoria llega Michael Tistl, un alemán que llegó como representante GTZ pero que le dedicó un espacio de su corazón a la UTP. El doctorado, en fitomejoramiento vegetal, fue posteriormente convalidado en Colombia como biotecnología vegetal.

Esta experiencia internacional fortaleció su visión sobre la investigación aplicada, el desarrollo tecnológico y el valor del conocimiento como motor de transformación económica, siempre desde una perspectiva de sostenibilidad ambiental.

UNA CARRERA ACADÉMICO-ADMINISTRATIVA

Además de su labor como docente e investigador, Luis Gonzaga desarrolló una amplia carrera académico-administrativa. Fue director del Departamento de Ciencias Básicas Ambientales, director del programa de Administración Ambiental y decano de la Facultad de Ciencias Ambientales.

También lideró procesos de formación posgradual. Dirigió durante diez años la Maestría en Biología Vegetal, creada en conjunto con la Universidad de Caldas y la Universidad del Quindío, y durante cinco años la Maestría en Biotecnología y Biología Molecular, en articulación con la Facultad de Ciencias de la Salud. Estos roles le permitieron comprender la universidad desde múltiples dimensiones y fortalecer la articulación entre facultades.

PATENTES, INNOVACIÓN Y PROYECCIÓN UNIVERSITARIA

Uno de sus principales aportes al grupo de Biodiversidad y Biotecnología ha sido la promoción del patentamiento de desarrollos científicos. Influenciado por la universidad Politécnica de Valencia España y universidades tecnológicas, impulsó la cultura de la propiedad intelectual como una vía para proyectar el conocimiento hacia el desarrollo económico.

Actualmente, el grupo de Biodiversidad y Biotecnología fácilmente cuenta con seis patentes de invención. Aunque reconoce que el camino para convertirlas en regalías es complejo, destaca su valor como símbolo del potencial innovador de la universidad. “Una patente es como un trofeo”, afirma, pero insiste en que el reto está en articular el conocimiento con socios estratégicos que permitan su aprovechamiento.

SER PROFESOR EN UN MUNDO QUE CAMBIA

Luis Gonzaga se define como un profesor exigente, pero profundamente comprometido con el aprendizaje significativo. En un contexto marcado por la inteligencia artificial y la transformación digital, considera que el rol del docente debe reinventarse. Por ello, ha apostado por la formación en docencia digital y agradeció especialmente a Univirtual por los procesos de actualización pedagógica que ha recibido. 

En el aula busca despertar la capacidad de asombro, combinar el rigor académico con el humor y motivar a los estudiantes por las ciencias básicas. Para él, evaluar no es castigar, sino ofrecer múltiples oportunidades para aprender, crecer y apropiarse del conocimiento.

LA UTP COMO PROYECTO DE VIDA

La Universidad Tecnológica de Pereira ha sido el único empleo de Luis Gonzaga Gutiérrez López. “Le debo toda mi vida a la universidad”, afirma con convicción. Considera que su paso por la UTP ha sido un ejercicio de servicio público, que debe asumirse con ética, honor y responsabilidad, especialmente por tratarse de una institución estatal dedicada a la formación de ciudadanos.

Soltero, con una vida familiar cercana a sus hermanos y sobrinos, reconoce en la universidad el espacio que le permitió desarrollar plenamente su proyecto de vida. Se siente orgulloso de servir a la única universidad pública de la región y convencido de que su labor, como la de muchos otros docentes, ha contribuido a transformar generaciones.

Hoy, al ver a los nuevos estudiantes que ingresan cada semestre, reafirma su compromiso con la educación pública y con la misión de la Universidad Tecnológica de Pereira, una institución que, para él, ha sido hogar, escuela y razón de vida.