Actualmente los docentes han descubierto que la matemática no solo se enseña, también se interpreta, se siente y se acompaña. Detrás de cada estudiante hay una forma distinta de ver el mundo y la misión del maestro es abrir caminos para que otros encuentren sentido en la enseñanza. Esa convicción llevó a Marcela Bedoya licenciada en educación básica primaria, quien hoy hace parte de la Maestría en Enseñanza de las Matemáticas de la Universidad Tecnológica de Pereira a buscar una formación que le permitiera comprender no solo el qué, sino el cómo y el por qué de cada idea matemática.



Marcela encuentra que “si uno sabe, no es lo mismo que saber enseñar” y, en esa diferencia se esconde el verdadero impacto de un educador. En la Maestría en enseñanza de la matemática, encontró un espacio donde el conocimiento matemático se conecta con la pedagogía, permitiéndole comprender cómo aprenden realmente sus estudiantes y cómo acompañarlos más allá de lo básico, más allá del “así es porque así lo enseñaron siempre”.
La propuesta académica no se queda en algoritmos ni en fórmulas. Va más hondo, hacia la raíz. Allí se exploran los porqués, la evolución histórica de los métodos, las razones que hacen que un modelo funcione o se quede corto. Esa profundidad, dice Marcela, “le permitió resignificar su manera de enseñar, entendiendo que cada concepto tiene un trasfondo y que, cuando el docente logra comprenderlo, el aprendizaje deja de ser mecánico y se convierte en una experiencia significativa”.
Uno de los aspectos con los que cuenta esta maestría es la relación entre la matemática y su enseñanza. Reconoce como el estudiante interpreta, construye y relaciona conceptos. La maestría da herramientas para identificar errores comunes, anticipar dificultades, plantear preguntas guía y, sobre todo, acompañar procesos sin imponerlos. Ese enfoque, según Marcela “desarrolla una mirada más humana y más crítica sobre el aprendizaje, una mirada que hoy transmito a mis estudiantes para que ellos también puedan descubrir la lógica detrás de cada idea”.
La integración de la modelación matemática le mostró a Marcela los caminos nuevos para explicarle el mundo a los niños y jóvenes. “Entender cómo se construyen los algoritmos, por qué funcionan como funcionan y qué sentido tienen en la vida cotidiana convierte la clase en un espacio de exploración, no de repetición“. De esta manera, cada ejercicio se convierte en una oportunidad de comprender, no solo de resolver.
La Maestría en Enseñanza de las Matemáticas se ha convertido en un puente entre el conocimiento disciplinar y la práctica pedagógica. Un lugar donde se unen la curiosidad, la vocación y la necesidad de formar ciudadanos capaces de pensar críticamente, argumentar con solidez y resolver problemas desde la comprensión profunda, no desde la memorización.
Porque enseñar matemáticas es abrir caminos a quienes deciden prepararse para transformar no solo su vida profesional, sino la de cada estudiante que los escucha.
Si quieres transformar tu manera de enseñar y llevar tu práctica más allá de la enseñanza, la Maestría en Enseñanza de las Matemáticas de la Universidad Tecnológica de Pereira te acompaña para dar este gran paso.
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