La Universidad Tecnológica de Pereira es parte esencial de la vida del profesor Ricardo López Varona, quien ha recorrido sus pasillos durante más de 50 años, primero como estudiante y luego como docente. Desde su llegada en 1973, cuando ingresó al programa de Matemáticas, su vínculo con la institución ha sido inquebrantable. Solo tres años después, se convirtió en docente catedrático del Departamento de Matemáticas, desempeñándose simultáneamente como estudiante y profesor, gracias a una autorización especial del Consejo Superior Universitario de la época.

“Yo guardo esos contratos como el mayor logro de mi vida, porque me la cambió”, afirma con emoción.

Una vida dedicada al conocimiento y al aula

Nacido en el departamento del Cauca, Ricardo López es un maestro por vocación, cuya pasión se manifiesta plenamente en el aula. Aunque ha tenido la posibilidad de desempeñar cargos en el ámbito nacional e incluso en el sector público, su decisión siempre ha sido permanecer en la UTP, su segundo hogar.

Ha complementado su formación con estudios en la Universidad Nacional de Colombia, donde profundizó en matemáticas, y en la Universidad de Antioquia, donde obtuvo su maestría en física teórica. Desde entonces, ha enseñado todos los niveles de esta disciplina en la UTP, con una metodología que transforma la física en una experiencia accesible y cercana.

“Yo lo que hago es enseñar a aprender”, afirma, mientras describe cómo sus clases, sin apuntes o guías escritas, fluyen como si relatara una historia o narrara un cuento infantil. “Juego con las fórmulas, los números y las letras que representan las magnitudes escalares”.

Un referente en la evolución científica de la Universidad

Ricardo López ha sido también protagonista del avance académico e investigativo de la UTP. Su interés por la mecánica cuántica lo llevó, junto a otros colegas, a incursionar en el campo de la computación cuántica, una línea de trabajo en la que el grupo ha tenido la oportunidad de compartir con reconocidos científicos internacionales.

“Hace unos años logramos traer a la Universidad al doctor José Ignacio Latorre, físico cuántico y divulgador científico español. Esa visita marcó el inicio de una nueva etapa para nosotros, y seguimos avanzando en esa línea”, señala con orgullo.

Educación con valores: la grandeza humana como pilar

A lo largo de su trayectoria, López no solo ha promovido el aprendizaje científico, sino también el fortalecimiento de los valores humanos. Para él, la formación universitaria debe ser un proceso integral, en el que la ética y la sensibilidad social acompañen la rigurosidad académica.

“Una compañera me enseñó que la verdadera grandeza está en lo humano. La academia es fundamental, pero son los valores los que rigen al ser y a la sociedad”.

Este compromiso lo ha hecho cercano a generaciones de estudiantes, muchos de los cuales aún lo recuerdan con cariño y gratitud. Ha sido profesor de tres generaciones de una misma familia: abuelo, padre y nieto, un hecho que considera una de sus mayores satisfacciones.

Una vida entre amigos, recuerdos y crecimiento institucional

Ricardo recuerda con emoción a colegas que marcaron su vida profesional y personal, como Armando Chávez y Hernán Martínez, quienes ya no lo acompañan físicamente, pero permanecen en su memoria. También mantiene vínculos con otros compañeros entrañables como Jaime Hernández, Mario Hoyos y Hernán Barreneche, con quienes comparte vivencias de décadas en la Universidad.

Ha sido testigo privilegiado de la transformación institucional de la UTP, desde sus modestos inicios hasta convertirse en un referente nacional de educación superior.

“Cuando ingresé, éramos menos de mil estudiantes y había apenas dos edificios. Hoy superamos los 15 bloques y estamos cerca de los 20 mil estudiantes. La UTP pasó de ser una más, a ser una de las mejores del país”, reflexiona con emoción.

Una vida de enseñanza, familia y humildad

A pesar de su bajo perfil, ha tenido cercanía con figuras destacadas de la vida nacional, como su amigo de infancia y expresidente César Gaviria Trujillo, a quien conoció durante su época como estudiante del Liceo Pereira. Sin embargo, su verdadera vocación ha sido siempre el aula y su familia, compuesta por su esposa, médica de profesión, y sus hijas, todas ya profesionales.

Ricardo López Varona es un símbolo vivo del espíritu académico, ético y humano que caracteriza a la Universidad Tecnológica de Pereira. Su historia, sembrada en las aulas y florecida en los corazones de miles de estudiantes, es testimonio del impacto transformador de la educación cuando se imparte con pasión, humildad y vocación.

Para hablar de Ricardo López faltan letras y sobra admiración. Su legado continúa creciendo con cada clase, con cada estudiante y con cada reflexión sobre el poder del conocimiento.