Desde el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, hasta las montañas cafeteras de Pereira, la historia de Rudie Alejandro Newball Newball es testimonio de esfuerzo, valentía y amor por el territorio. Hoy, al recibir su título como administrador ambiental de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad Tecnológica de Pereira, su voz refleja orgullo y gratitud, “me siento satisfecho y orgulloso de mí, de haber logrado superar ciertos obstáculos y haber cumplido el principal objetivo que era graduarme”, afirmó Alejandro.





Alejandro nació y creció en Providencia, un lugar donde la vida transcurre entre el mar, la familia y la comunidad. Realizó sus estudios en uno de lo dos únicos colegios de la isla y guarda recuerdos entrañables de esa etapa, “lo que recuerdo de esa época siempre era ir al colegio, no faltaban las risas y siempre era salir del colegio, ir a hacer deporte, jugar con los amigos y los fines de semana no podía faltar la ida a la playa”.
Hoy, lejos de casa, reconoce que lo que más extraña no es solo el paisaje, sino su gente, “lo que más extraño definitivamente son las personas… mi familia, mis amigos y las personas que me han visto crecer. También la comida”.

Su llegada a la UTP fue posible gracias a una oportunidad brindada por la Alcaldía de su municipio, que facilita el acceso a la educación superior mediante convenios con universidades del país. Aunque inicialmente la UTP no era su primera opción, el consejo de su madrina fue decisivo, “yo entré con los ojos vendados porque no sabía a lo que venía”, recuerda, “creía que simplemente era venir como el colegio, hacer la tarea y chao, para la casa. Pero no, la universidad es más que simplemente clases y trabajos”.
En la UTP encontró mucho más que formación académica, destaca el acompañamiento de sus profesores, el valor de las amistades construidas y las experiencias en salidas de campo que ampliaron su visión del territorio, “ha sido muy agradable y me ha permitido crecer, no solo en el ámbito profesional, sino como persona”.
En este momento tan importante de su vida, Alejandro reconoce que el camino no estuvo exento de dificultades, “no es mentira que muchas veces por cuestiones personales uno se encuentra con desafíos… pero el esfuerzo a la final dio frutos”.
Su meta es clara: regresar a Providencia y aportar al desarrollo sostenible de su comunidad, “la idea es volver a la casa, volver a mi hogar, e intentar contribuir a partir de lo que he aprendido en solucionar los problemas que tengamos y mejorar nuestra calidad de vida y un mejor futuro”. Sin embargo, Pereira siempre tendrá un lugar especial en su corazón, “Pereira guarda un lugar muy especial en mí… cualquier lugar que me reciba con los brazos abiertos como Pereira”.
Para quienes hoy comienzan o atraviesan momentos difíciles en su vida universitaria, Alejandro deja un mensaje claro y honesto, “muchas veces hay que hacer sacrificios, y hay sacrificios enormes, pero esos sacrificios a la final son más satisfactorios y valen la pena por las victorias que se logran”.
“A mi madre, que siempre me ha acompañado; a mi familia, a mi tía, a mi abuela y a todos aquellos que me han apoyado y han creído en mí”, Alejandro agradece profundamente. Hoy, con toga y birrete, Rudie Alejandro Newball Newball, no solo recibe un título profesional. Recibe la confirmación de que los sueños que nacen frente al mar también pueden florecer entre montañas.








