Hoy 26 de julio de 2004, se iniciaron en la UTP las clases correspondientes al Segundo Semestre Académico del año en curso, excepto para el programa de Medicina, para el cual ya habían comenzado días atrás.



La comunidad universitaria se ha venido informando sobre las decisiones tomadas en el organismo máximo de dirección de la institución, el Consejo Superior. Por ejemplo, el profesorado ya tiene conocimiento de que el Pliego de Peticiones que tiene un respaldo, expresado con sus firmas, de 257 profesores, no tendrá ningún trámite ante dicho organismo porque según la mayoría aplastante que allí funciona, su tramitación sería inconstitucional e ilegal. La verdad es que allí también intentan desconocer el derecho que tenemos a la negociación colectiva los empleados públicos colombianos e incluso, el derecho que toda persona tiene a presentar solicitudes respetuosas a las autoridades y a obtener pronta resolución (Artículo 23 de la Constitución Política Colombiana).

El numeral 4 del Pliego de Peticiones del Profesorado de la UTP tiene que ver con la calidad de la educación y el numeral 4.2 dice:”Solicitamos que sean las Salas de Profesores las que establezcan la cantidad máxima de estudiantes por asignatura teórica o teórico- práctica, taller, laboratorio, ronda, que garantice el mantenimiento de la calidad académica de los programas de la institución”.

Es entonces el momento de tratar con toda seriedad esta petición. El presente escrito trata de contribuir a la discusión de este tema. Recordemos que una de la metas del actual gobierno, formulada dentro de los marcos de la mal llamada Revolución Educativa, es la de garantizar 400.000 nuevos cupos en el nivel de la Educación Superior. Según los informes dados en estos días por el Ministerio de Educación Nacional, hasta el momento han logrado generar 105.000 nuevos cupos. Es decir que, aunque la tarea está en desarrollo, su cumplimiento no es exitoso.

En lo que tiene que ver con la UTP, la comunidad risaraldense sabe que la actual administración ha hecho suya la tarea de la ampliación de la cobertura trazada por el señor Presidente de la República, doctor Álvaro Uribe Vélez. Así es como, “En la vigencia fiscal de 2003 la UTP matriculó en el primer semestre 7.172 alumnos y en el segundo semestre 7.752, distribuidos en 18 programas de pregrado, 4 tecnológicos, 7 especializaciones y 9 maestrías” (Ver Informe de la Contraloría de abril de 2004, denominado Auditoría Gubernamental con Enfoque Integral Abreviada). Para el presente año, las metas trazadas por el señor Rector, incluidas en su informe presentado en la sesión del Consejo Superior celebrada el 12 de abril pasado, son: 8.495 para el primer semestre y 9.036 para el segundo. Y la meta para el año 2006 es tener matriculados 10.000 estudiantes. (Ver discurso del presidente Uribe, pronunciado en la UTP el 29 de enero de 2004.

La verdad es que, quienes recorremos a menudo las instalaciones de la universidad, hemos visto que los casos en los cuales la cantidad de estudiantes de algunos cursos que no caben en el salón asignado, van en aumento. Lo mínimo que debemos decir frente a estos casos es que, estos hechos son inadmisibles. Otra situación observada es cuando en la lista de un determinado curso aparecen matriculados 40, 45, 50 o más estudiantes y que, como todos ellos no cuentan con el espacio adecuado en el salón de clase, entonces se decide, por parte de algunos, no asistir a la actividad académica y, por parte del profesor, no preocuparse por la inasistencia de dichos alumnos. En estos casos nos preguntamos, ¿es una actitud irresponsable la asumida por el profesor?, ¿tiene derecho el estudiante a reclamar el espacio necesario y la colaboración en el aprendizaje que se le está negando? ¿Son suficientes la cantidad y el tamaño de las aulas para responder debidamente a todos los estudiantes matriculados?

¿Qué otras situaciones anómalas se vienen presentando en los procesos de enseñanza – aprendizaje y los cuales tienen que ver con la ampliación acelerada de la cobertura? No sólo es el momento de hacerlas conocer sino de realizar los correctivos necesarios.

En el caso de los cursos de matemáticas, el director del respectivo Departamento, profesor Fernando Mesa, nos ha dicho que la directriz trazada por él es que el máximo número de estudiantes en cualquiera de los cursos de matemáticas sea de 35. Esperamos que esta directriz se respete y que los salones que se asignen a estos cursos cuenten con un espacio suficiente y adecuado, de acuerdo a los requerimientos de los procesos pedagógicos.

El gobierno nacional siempre habla de la ampliación de la cobertura y del mejoramiento de la calidad de la educación. Nosotros somos partidarios de la ampliación significativa de la cobertura pero acompañada de la garantía de contar con los recursos necesarios para impartir educación, cada vez, de mejor calidad. Todos los profesores estamos obligados a hacer los correspondientes aportes para que los procesos de enseñanza – aprendizaje, adelantados en la UTP sean de la mejor calidad posible.

Llamamos a los profesores de planta, transitorios y catedráticos a examinar esta problemática en las Salas de Profesores, en los Consejos de Facultad y en los Comités Curriculares, y a los estudiantes los convocamos a reclamar su derecho a una educación de calidad. Confiamos que un buen entendimiento de la autonomía universitaria permita manifestar, democráticamente y sin temores a posibles represalias, las opiniones e inquietudes sobre esta problemática.

MIGUEL ANTONIO ÁLVAREZ ÁLVAREZ
Representante Profesoral en el Consejo Superior UTP

JUNTA DIRECTIVA ASPU RISARALDA
Pereira, 26 de julio de 2004