La prensa nunca pone en primera plana avances científicos, problemas de cobertura de la escuela primaria en América Latina, planes de alfabetización.



Origen de Publicacion: Nacional
Origen de la Noticia: Bogotá D.C

Condicion de la Noticia: Neutra
Medio que Publica:EL TIEMPO
Tema Estrategico: Comunicaciones

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Por MARÍA ANTONIA GARCÍA

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Opinión

La prensa nunca pone en primera plana avances científicos, problemas de cobertura de la escuela primaria en América Latina, planes de alfabetización. Esto ocurre porque las universidades no hacen parte de la triada privilegiada de los periodistas: conflicto armado, deportes y modelos. La academia acusa a los medios, y viceversa. Los periodistas descartan estos temas porque no son coyunturales y porque no despiertan el interés de los lectores. Los jefes de prensa de las universidades arguyen, a su vez, que copan los correos electrónicos de redactores y columnistas y reciben solo silencio.

Este dilema se debatió en un seminario internacional de periodistas organizado por la FNPI hace pocas semanas en Bogotá. Pocas luces se vislumbran después de dos días de deliberaciones: esta realidad se repite en todos los medios presentes de América Latina y ciertos tópicos entorpecen soluciones concretas.

Por una parte, existe una idea confusa de lo que puede considerarse 'noticia' dentro de la información proveniente de la academia. Los periodistas se centran, entonces, en revueltas estudiantiles (como la ocurrida en Chile), en premios científicos internacionales, en los problemas de la educación (debido a que se camufla como un tema de política) y en huelgas de maestros. En pocas palabras, es noticia aquello que vende, aquello que es escándalo. Pero simposios de arquitectura, publicaciones de docentes antropólogos, virajes temáticos en el programa de literatura de una universidad, pasan de largo porque, ¿a quién le importan?

No es que la política y la economía 'importen' y la academia no. Aun esos temas se abordan de manera epidérmica. Solo la coyuntura es noticia y pocos medios dedican tiempo y espacio a informes especiales que profundicen en las raíces de un conflicto.

El problema, entonces, no radica en que se privilegien temas políticos y económicos: lo que importa, independientemente del tema, es que sea escandaloso y sangriento. Dentro del seminario de periodismo, un periodista comentó que propuso a su editor publicar un artículo sobre una avioneta que había chocado contra los cerros bogotanos. La respuesta, que ya incluía una negativa tácita fue: ¿hubo muertos?

El tema de la cobertura de la educación por la prensa devela, entonces, un problema mayor. Si la academia se ha extirpado de los medios de comunicación, ¿qué lo suple? Basta con ver un noticiero en Colombia o con ver un quiosco de revistas en Buenos Aires: el grueso de las publicaciones se centra en escándalos políticos, en noticias de farándula y en los resultados del último partido del Boca Juniors.

"Esto se publica porque lo piden los lectores", responde una periodista colombiana que asistió al seminario. Claro, es lo que vende. Sin embargo, un descubrimiento importante de este encuentro es que la educación hace parte de todos los lectores que compran la prensa a diario. Parece banal, pero ser consciente de esto permite que los medios se acerquen a temas de educación sin que se descarten por el temor de que a nadie le interesen.

Las instituciones educativas, por su parte, deben facilitar el tránsito de información a los medios, al enviar notas precisas sobre una publicación del departamento de historia o sobre una charla en antropología. Los mamotretos que llegan a los periodistas desde las universidades nunca se volverán noticia.

Los medios no saben cómo abordar temas educativos de manera coyuntural y los jefes de prensa de las universidades siguen enviando toneladas de información de manera indiscriminada. Es importante que se informe sobre cambios, avances, problemas de la educación (pública, privada, de otros países, primaria, universitaria). Solo así se podrán controlar procesos que obstaculizan el desarrollo de la educación en países del sur del mundo.

El representante de la Unesco en el seminario afirmó que "la pregunta no es ¿qué mundo les estamos dejando a los niños? Sino ¿qué niños le estamos dejando al mundo?". Esa pregunta solo puede resolverse si todos estamos enterados y podemos debatir los procesos que sustentan la educación en Latinoamérica. Y los periodistas son parte integrante de esa retroalimentación. Su labor no solo es informar sino abrir espacios que revalúen la imagen de la educación como una figura abstracta, presente en los medios solo cuando un escándalo lo amerita. La santísima trinidad: conflicto armado, fútbol y farándula, debe moderar su aparición y dar paso a un semidiós bastante mal parado: la educación.

Fuente: Ministerio de Educación Nacional - CVN