El pasado 5 de octubre de 2006 estuvo en nuestra institución el maestro Jorge Valencia Jaramillo hablando sobre poesía.



El poeta realizó una ponencia sobre El Origen de la Poesía, en el auditorio Jorge Roa Martínez, donde estuvieron presentes el Rector de la Universidad Tecnológica de Pereira, Ing. Luis Enrique Arango Jiménez; el Vicerrector Académico, Ing. José Germán López Quintero; el director de la Maestría en Literatura, profesor César Valencia Solanilla; el director del proyecto Luna de Locos, Giovanni Gómez; además de algunos estudiantes, profesores y personas interesadas en el tema.

Giovanni Gómez inició dando la bienvenida al poeta. Luego el profesor Valencia hizo la presentación del Maestro Valencia Jaramillo, quien con orgullo expuso 3 de los 4 libros del poeta en el atril. En esta presentación el profesor denominó al maestro como el Quijote Moderno (anexo encontrará la presentación del profesor César Valencia).

Seguida a esta presentación, el maestro realizó su conferencia, no sin antes felicitar al Rector y a las directivas de la Universidad Tecnológica de Pereira por los logros académicos logrados en nuestra institución.

En palabras del maestro "he tenido una gran admiración por esta universidad, porque Pereira sin ser de las ciudades más grandes de Colombia ha alcanzado con su universidad un nivel académico tan alto, como fue el logro de la Acreditación Institucional."

Aunque es Economista de la Universidad de Antioquia, con un posgrado en la misma área, expresidente de la Sociedad Colombiana de Economista, Alcalde, Senador, Ministro, ha tenido gran afinidad con la literatura, por lo que también es considerado un gran gestor cultural (fue el creador de la Feria Internacional del Libro de Colombia) y además un reconocido poeta; según el maestro, esto se debe a que "he estado muy ligado al mundo del libro toda la vida, desde niño: por las lecturas, por mis padres, por la universidad, por las amistades", lo que lo ha llevado a escribir cuatro libros de poesía y próximamente publicará el quinto libro.

La oportunidad de estar en nuestra institución, según el Dr. Valencia, se debió a los lazos de la amistad con el profesor César Valencia Solanilla. Amistad muy antigua con los libros porque algunas de las ferias internacionales del libro las realizó con el profesor Valencia Solanilla. Eso lo relaciona con esta institución.

Intervención del Profesor César Valencia Solanilla

Un Quijote moderno

A este hombre que está ahora con nosotros y que nos visita esta noche en la Universidad Tecnológica, por su fina apariencia, su semblante y su voz, -ya lo verán- podríamos endilgarle el honroso calificativo de “un Quijote moderno”, por no decir “posmoderno”, ya que este término ha sido ya tan desgastado que va camino a convertirse en una palabra vacía. Y digo “Quijote moderno”, porque casi todas las aventuras que ha emprendido, a diferencia del antihéroe de Cervantes, las ha ganado: Jorge Valencia Jaramillo ha sido economista, alcalde, senador, ministro, gestor cultural, poeta y en todos estos oficios ha sido triunfador. Como economista, fue presidente por varios años de la Sociedad Colombiana de Economistas; como alcalde de Medellín, tuvo el buen juicio de traer por primera vez a Colombia a Juan Rulfo, Manuel Puig y Camilo José Cela, un trío de lo más significativo y desconcertante; como senador, fue el ponente exitoso de la Ley del Libro, que es un soporte básico para la industria editorial y para la educación en nuestro país, que todos debemos defender; como ministro de Desarrollo en los años setenta, uno de los creadores del Pacto Andino, primer intento de una aproximación regional entre los países suramericanos, que hoy es bandera por algunos de los gobiernos de esta parte del mundo; como gestor cultural, fue el creador de la Feria Internacional del Libro, que es tal vez el evento cultural más importante de Colombia, y que es la base para las demás ferias del libro que se hacen en ciudades capitales como Medellín, Pereira, Manizales, Armenia, Bucaramanga; y como poeta, es el autor de cuatro libros de poesía: El corazón derrotado (1992), Memorias de la muerte y el amor (1996), El silencio de la tormenta (2000) y La felicidad en la sombra (2004). Libros éstos de una buena difusión y aceptación entre los amantes de la poesía, sobre todo cuando escuchan sus poemas leídos por su autor, como lo podrán comprobar ustedes esta noche.

Digamos que tenemos al frente un hombre que ha triunfado en casi todo y no podría entonces hablarse de un Quijote. ¿Por qué llamarlo entonces un “Quijote moderno”? Porque también ha sido un derrotado en el amor y por las mujeres, y sobre eso, precisamente, tratan sus libros: la desolación, el olvido, el pesimismo, el malestar existencial del desamor, de la desesperanza, del desarraigo. Ninguna Dulcinea ha ido más allá del sueño de lo imposible, para que la búsqueda pudiera llegar a ningún final feliz; todas las puertas están cerradas para perpetuarse en el más allá del instante; todas las ilusiones parecen estar muertas de antemano en un mundo en donde sólo quedan la amistad, la fraternidad, la solidaridad, pero en donde es imposible que el beso o la cópula generen un espacio para la felicidad. De allí su preferencia, casi perversa y a veces lujuriosa, por la muerte, por la tristeza, el abandono, como heredero de una visión romántica en que todo es inalcanzable, todo es etéreo, fugaz, abscóndito.

Por esas cosas, Jorge Valencia Jaramillo es Quijote y moderno: ganador de batallas para los otros, es decir, héroe clásico, pero perdedor de contiendas para la intimidad, o sea, antihéroe de la modernidad. Una simbiosis bien rara, pero de pronto demasiado común, si miramos el mundo propio y el de los demás, aquí y ahora.

Sus libros de poesía están armados con una gran economía del lenguaje, y por eso aparecen coloquiales, sencillos, como para ser dichos al oído. Su sintaxis proviene de los llamados géneros menores de la Antigüedad: la sentencia, el epígrafe, la anécdota, la parodia, el refrán, que durante mucho tiempo constituyeron formas condensadas para la transmisión del saber. Esta simpleza en lo formal no quiere decir desvaloración de la creación poética, sino condensación, síntesis y por ello van ustedes a apreciar cómo ese desarraigo y esa proclividad por el olvido y el desamor con las que se enuncia a veces de una manera tan contundente, se hace a la manera de una sentencia, un epígrafe, una parodia. Ahora que lo vamos a escuchar, cada de uno de ustedes podrán tener su apreciación sobre las creaciones poéticas de Jorge Valencia Jaramillo. Podrán sentir cierta extrañeza por su aparente misoginia, que tal vez pueda ser la expresión de múltiples formas en que se mimetiza la derrota; podrán sorprenderse por el dolor frente al amor, que puede enrostrar esa afición romántica por el idealismo abstracto; podrán avistar un escepticismo radical frente a la vida, que puede encubrir el terror a la muerte… en fin, podrán apreciar muchas cosas, y cada uno tendrá una respuesta o un interrogante. Cuando uno escucha a este personaje leer su poesía, se goza y se ríe, con la risa y goce de lo inefable. Ya lo veremos.

Finalmente, debo expresar el enorme placer que significa para mí presentar a una persona de la calidades intelectuales y humanas como Jorge, este “Quijote de la posmodernidad” a quien considero un amigo entrañable desde hace muchos años, con quien tuve el gusto de trabajar como director cultural de la Feria Internacional del Libro cuando él era el Director General de la Cámara Colombiana del Libro. Gracias a él, de manera indirecta, ahora soy profesor en esta universidad, pues precisamente, al culminar la Primera Feria del Libro del Eje Cafetero en 1993, que como lo dije fue otra de sus quijotadas exitosas, me enteré de la convocatoria para el puesto que ahora ocupo en esta casa de estudios, tan grata para mí.

Apreciado Jorge: la Universidad Tecnológica de Pereira siente orgullosa y feliz de tener hoy en este auditorio a una persona tan íntegra, tan valiosa y con tantos sueños todavía enredados en la cabeza como lo eres tú. Bienvenido, señor don Quijote de corbata, tan vigente y tan jovial, como siempre!

César Valencia Solanilla
Pereira, 6 de octubre de 2006