Artículo enviado por el profesor adscrito a la Escuela de Filosofía, Pedro Juan Aristizabal Hoyos, a toda la comunidad universitaria.



Uribe TLC y Corrupción
Pedro Juan Aristizábal Hoyos.
Profesor de Filosofía UTP.

La universidad pública necesita mantener la independencia y el sentido crítico que la deben caracterizar frente a las ingerencias del presidente Uribe y su campaña reeleccionista

En un artículo anterior (Campus InForma 050 del 15 de Marzo de 2006) llamé la atención sobre la forma como algunos de nuestros gobernantes están defendiendo la firma del TLC con los Estados Unidos, y sin ningún recato de moralidad están engañando a la opinión pública sobre las supuestas bondades del tratado y la apertura con ejemplos históricos cargados de mentiras. Esta vez quiero referirme a aspectos menos históricos y técnicos que nos tienen que llamar la atención, sobre los peligros que conlleva el que la universidad se convierta en punta de lanza de las políticas de Uribe, así como Uribe se ha convertido en punta de lanza de la política de Busch en América Latina.

Uno de los aspectos que llama la atención del discursos de Uribe vélez en su reciente visita a la universidad para “debatir” sobre el TLC, es la manera como invita a hacer la discusión sobre el impacto del tratado en nuestra nación, debate que según él no debe ser ¨ ni ideológico, ni dogmático, ni confesional en cualquiera de sus extremos¨. Olvida el mandatario que él y sus subalternos son los primeros que no cumplen, pues sus argumentos y actuaciones están cargados de una ideología claramente neoliberal y neoconservadora (confesionalmente cercana al Opus Dei), que por supuesto no es la única base de la crítica, pero que no se pida del otro lado lo que ellos de ninguna manera cumplen.

En aras de la verdad las críticas al TLC, en el ámbito comercial y cultural, son notorias y no podemos tapar el sol con el dedo, el riesgo es grande, consideramos que este compromiso traerá para nuestro país muy pocos beneficios a cambio de una mayor dependencia de los Estados Unidos. Siempre se nos ha dicho que los que nos oponemos al TLC, queremos encerrarnos y no queremos abrirnos al marcado internacional y eso no es así, se pueden mantener las negociaciones con ese país, sin necesitar para nada del TLC. Lo que se critica no es el tratado en sí, sino la forma como el gobierno colombiano, según algunos sectores que estuvieron cerca del proceso de negociación, cedió en muchos de sus puntos.

Para nosotros la urgencia era negociar en bloque regional, pero no, para Estados Unidos, pues su idea es negociar con cada país y así se cumple el dicho: divide y reinarás; ya estamos destruyendo la CAN, y dañando las relaciones comerciales con Bolivia, convirtiéndonos como ha dicho un columnista, en el Caín de América por traicionar a nuestros hermanos con el único fin de servir a los Estados Unidos. Ello seguramente nos pondrá en conflicto o nos alejará de nuestros vecinos, conflictos que por supuesto no teme generar la potencia del norte pues es una de las formas de perpetrarse.

Sabemos que Uribe es el aliado de las políticas agresivas de Estados Unidos en América Latina, el único que apoyo la invasión a Irak, que no tiene ningún recato en seguir entregando nuestra soberanía y de paso arrasando con la integración latinoamericana. Debemos hacer notar que si hasta dos economistas ganadores del premio Nóbel como Stiglitz, y Sachs que asesora el programa contra la pobreza de la ONU, plantean que ese tratado no es beneficioso para nuestro país, eso nos tiene que llevar por lo menos a reflexionar sobre los peligros de dicho tratado.

No podemos olvidar además que el presidente Uribe se está convirtiendo en uno los gobiernos más rodeados de corrupción a la que no quiere enfrentar con el argumento de que es una patraña contra su reelección cuando la trapisonda viene de sí mismo: el DAS, FINAGRO, INCODER y superintendencia de vigilancia y seguridad son focos de corrupción y penetración paramilitar vinculada con asesinatos de lideres sindicales, ante los cuales el fiscal Iguarán guarda silencio y sólo la revistas Semana y Cambio junto con algunos diarios están señalando a pesar del silencio que ha querido imponerles el gobierno.

Estamos en la obligación de seguir denunciando las cosas que están pasando con el gobierno Uribe, para que la gente y la universidad recapaciten y busquen nuevas opciones para la elección presidencial, opciones que efectivamente existen.


Pedro Juan Aristizabal Hoyos
Profesor Escuela de Filosofía