En los actuales momentos solamente los programas de jornada especial y los posgrados disfrutan de “normalidad académica”. Los programas diurnos enfrentan serios problemas en cuanto al avance en los temas a cubrir y la evaluación proyectada para el semestre. El actual conflicto nos ha metido en una “patria boba”, en la que no sabemos dónde estamos ni a donde vamos a llegar. Pensar que en estos momentos las clases avanzan normalmente es una farsa, los salones no tienen sillas y los estudiantes no llegan al salón.

Es tal la incertidumbre que se vive actualmente que en cada pasillo los profesores y estudiantes se preguntan qué va a pasar. ¿Cancelarán el semestre? ¿Darán por visto el semestre y nos dirán a los docentes que promediemos las notas que llevamos? Cualquiera de estas dos opciones sería fatal para el desarrollo académico de nuestros estudiantes y crearían un “hueco” en los conocimientos previos que deben llevar los alumnos para enfrentar las asignaturas del próximo semestre. De todas formas, el resultado académico sería desastroso.

Para empeorar las cosas, no se ve un diálogo fluido entre las partes en conflicto. Por el contrario, pasan los días y la solución se ve cada día más lejana. Es hora pues de que se tome alguna medida para solucionar esto, hay que recordar que 13000 estudiantes dependen de las decisiones que se tomen ahora.

Creo que en este momento hay dos temas importantes a resolver, uno es el pliego de peticiones presentado por los estudiantes y el otro es como se va a salvar el actual semestre académico. En cuanto al primer asunto, pues ya la administración y el Consejo Superior nombraron una comisión de diálogo y negociación, lo importante es que dicha comisión se reúna con los representantes estudiantiles y definan un cronograma de trabajo a seis meses o un año, una propuesta seria en la que debe primar el respeto por la contraparte y la voluntad de lograr acuerdos. La definición del cronograma debe hacerse lo más pronto posible. Ojalá esta misma semana.

En cuanto al semestre actual, los estudiantes piden que se reingrese a la semana once del calendario académico. Qué tal si la administración ofrece ingresar a la semana doce o trece y tener la “semana muerta” como un comodín para acabar de ajustar los temas de clase. En cuanto a los exámenes finales hay dos posibilidades, que se programen para Enero después de las vacaciones de los docentes, o que se entreguen notas definitivas el día 20 de diciembre, teniendo así la obligación de reprogramar las evaluaciones, pero teniendo la oportunidad de ver los temas completos o al menos en un alto porcentaje.

La anterior es sólo una propuesta, pero eso es lo que le hace falta a la actual situación para resolverla. Realmente la comunidad académica ve que las partes en conflicto están muy alejadas y no dialogan lo suficiente. Si es necesario, me ofrezco como mediador entre la administración y los estudiantes para lograr acuerdos que permitan salvar el semestre. Esta situación no da más espera.


Edison Duque Cardona
Representante profesoral al Consejo Superior