La Universidad Tecnológica de Pereira es un patrimonio social de incalculable valor; en ella se forman parte de los profesionales que habrán de asumir los puestos de comando en actividades privadas y públicas en un futuro próximo.



Como Institución que forma integralmente, La Universidad debe velar por la coherencia en las actuaciones y por entregar seres humanos responsables, que sepan vivir en comunidad y que respeten el estado de derecho. Esto es lo mínimo que se le pide a las universidades, además de crear, conservar e irradiar conocimiento útil a la sociedad.

Las universidades son instituciones centenarias a quienes se les ha concedido un estatus especial de autonomía para que los intereses creados del Estado, de los gobiernos o de los particulares no determinen las ideas, o la verdad. Jamás los fundadores de esta Institución humana y quienes la fueron moldeando a lo largo de la Historia, la concibieron como un campo de batalla para violar los derechos humanos, ni tampoco para que en nombre de la misma autonomía, unos grupos se la priven a otros por la fuerza y la intimidación.

Autonomía no es imponerles el pensamiento de uno a los demás. Autonomía no es colocarle la camisa ideológica de unos grupos a toda una comunidad; esa es la forma más ramplona y grosera de entender la autonomía.

La Autonomía no es para adueñarse del gobierno de las universidades a nombre de unos grupos excluyendo a otros. La Universidad es de todos y como tal debe ser gobernada: La fórmula de la Ley 30; otorgando un tercio a la comunidad universitaria, un tercio a la sociedad civil y un tercio al Gobierno, en la composición del Consejo Superior no será lo mejor, pero busca el equilibrio, no la hegemonía de unos sobre otros.

Hay mucha responsabilidad de los adultos que deseducan a los jóvenes haciéndoles creer que la violencia es un camino para obtener resultados políticos. Este evangelio, que fue una ilusión en el siglo pasado hoy es un anacronismo. La combinación de todas las formas de lucha, mucho más.

La Universidad la construimos todos, no puede ser hegemonizada por nadie, así se vista con la ideología que quiera. Líbranos de la democracia de los violentos.

La Universidad Tecnológica de Pereira ha venido transformándose cada vez más hacia una Institución volcada a lo social; mienten quienes nos acusan de subir las matrículas y mienten quienes nos acusan de privatizarla.

Hoy la composición de la matrícula universitaria está preponderantemente representada por los estratos sociales en debilidad; más del 50% provienen del estrato 1 y 2; y más del 85% de los estratos 1, 2 y 3.

Nunca antes la UTP había tenido tantas estrategias y recursos para apoyar a los estudiantes.

La Universidad como institución no puede dejarse arrollar por la violencia; sus autoridades y el Rector están de pié respondiendo por ella.

Luis Enrique Arango Jiménez
Rector
Universidad Tecnológica de Pereira
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