La administración de la Universidad quiere aportar elementos de juicio en relación con el comunicado expedido por la representación estudiantil sobre el ILEX, pues, antes que las polémicas y el necesario debate que circula naturalmente en toda universidad que se respete,  el apego a la verdad y a la lealtad en las diferencias debe ser un referente ético necesario como punto de partida.

Los recursos que la universidad invierte en la formación de una segunda lengua (principalmente inglés) para nuestros estudiantes son ciertamente cuantiosos, garantizar esta oferta, gratuita para la totalidad de estudiantes de la universidad no es cosa de poca monta.

Los tiempos que corren exigen asumir ese reto y aplicar enormes esfuerzos en lograrla; los egresados de la educación superior pública no pueden ser condenados a la periferia en el desempeño profesional.

Que, además, se haya dado el primer paso en la que será en un futuro cercano el semestre cero, también constituye un enorme reto que la universidad está comprometida en asumir pues no puede ser que nuestros estudiantes asuman su formación disciplinar, con las graves falencias con las que están llegando a nuestras aulas. Esto se explica en los prolongados tiempos que demandan en completar su ciclo profesional;  es conocido que  los tropiezos y dificultades que enfrentan en no pocas ocasiones conducen a un estrepitoso fracaso y la consecuencial deserción, amenaza real y cierta que semestre a semestre arroja enormes frustraciones a   no pocos de los estudiantes universitarios del país.

No puede ser que algunos  líderes ahora se duelan que la universidad dedique esfuerzos, recursos y programas especiales para atacar las debilidades de los estudiantes porque esto los discrimina.  Claro que los discrimina!  Se busca favorecerlos y no dejarlos a su suerte, razón tienen cuando afirman que los bachilleres de colegios públicos y los de zonas apartadas son los que llegan en peores condiciones no sólo en el inglés sino también en las otras áreas. Un padre de familia debe entender que si no hacemos esto, su hijo o fracasa o deserta o se demora el doble de lo que normalmente se demoraría en completar su plan de estudios. Las estadísticas no mienten : el índice de retención de los estudiantes de la universidad en cuanto a los tiempos que se toman en completar los planes de estudio son elecocuentes.

¿Qué es entonces lo lucrativo e inmoral de lo que acaba de exponerse?

No obstante lo dicho, sí debemos reconocer que tenemos algunas dificultades administrativas y de programación en este semestre de transición. Sin duda alguna  podemos hacer mejores esfuerzos de programación y aspiramos a que en el próximo semestre, ya por fin los cursos de inglés aparezcan en las franjas horarias de la programación académica. Mientras esto ocurre,  la actual programación que presente alguna dificultad para los estudiantes,  puede  ser no aceptada ,    cancelando los cursos e indicando las razones de la cancelación, a efecto de tener en cuenta estas razones para la programación que debe hacerse en el segundo trimestre del actual período académico.

No es cierto que la programación puesta a consideración de los estudiantes sea una camisa de fuerza irremisible. A nadie se lo obliga a obrar contra sus intereses o personales circunstancias. Esto es apenas elemental.

“Horarios en donde los estudiantes tienen una acumulación de 11 horas si descanso”, ciertamente constituyen una poderosa razón para cancelar los cursos así programados y ninguna consecuencia adversa le traerá a quien así proceda.  Programación a “las 6 am a 7 am de lunes a viernes” quien tenga impedimentos puede cancelarlos e indicar las razones para que se le reprogramen en el siguiente trimestre; igual los demás casos de que da cuenta el comunicado como  la participación en semilleros de investigación, grupos artísticos, jornadas laborales, etc., etc.

Que la oferta se circunscriba a cuatro cursos como se insinua es claramente insuficiente aunque algunas Universidades lo hagan.  Para que ello ocurra en nuestro caso los estudiantes debieran llegar  con avanzada competencia adquirida previamente, situacion que la realidad desmiente.

La remuneración de los docentes en el ILEX no puede ser con el Estatuto Docente de los profesores de la Universidad, se usan en cambio parámetros de comparación con  la remuneración que ofrecen las academias  de Idiomas en la ciudad . Acusarnos de hacer  “negocio”  por hacer  rendir los escasos  recursos  no es objetivo. Si con estas condiciones, el esfuerzo fiscal es enorme para garantizar la cobertura a todos, no cabe ni preguntar entonces cuánto se requeriría si a estos servidores se les pagara con el régimen del Estatuto Docente.  Es comprensible que todos aspiramos a tener mejores condiciones de trabajo pero ello no puede desligarse del principio de realidad.

En relación con las propuestas de los estudiantes para mejorar la competencia en segunda lengua, estamos abiertos a examinarlas sin prevenciones  y pensando en lo que sea mejor para la educación y perfiles que queremos para nuestros egresados.

Los costos que pagan los estudiantes cuando pierden un curso, constituyen  un valor de reposición del nuevo curso que hay que ofrecerle a quien lo pierde. Allá va a parar ese dinero, al pago de nuevos profesores para que les repitan lo que pierden.  Las cuentas están al alcance de todos para que las examinen y le digan honestamente a la comunidad la redondez de este “negocio” y nos propongan  alternativas para alcanzar el objetivo de  graduar profesionales  con las   calidades que demanda  el mundo de hoy.

Preferimos más las propuestas.


LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ
Rector