SÍ, TIENE UD. RAZÓN SEÑOR RECTOR, CUANDO DICE:  ¡NO HAY DERECHO! 

Asistí, el pasado 18 de noviembre, a la reunión de la SUBCOMISIÓN DEPARTAMENTAL DE POLÍTICAS LABORALES Y SALARIALES DE RISARALDA, a la que Ud. hace referencia en su columna del periódico La Tarde, en representación de ASPU y por invitación del Director Territorial de Risaralda del Ministerio del Trabajo,  Carlos Alberto Betancourt G.,. El punto 2º del orden del día fue: “Presentación problemática Universidad Tecnológica de Pereira por parte del representante de ASPU UTP y SINTRAUNICOL UTP.” (sic).

 

En efecto, el Sr. Andrés Tamayo, delegado de la OIT, fue quien informó que la rectoría de la Universidad había sido invitada pero que se excusó de asistir. Ello ante el interrogante planteado por uno de los miembros de la SUBCOMISIÓN, en relación con la ausencia del representante legal de la UTP en la reunión. 

 

No es cierto que la reunión se ocupara de la problemática actual de la UTP. En ella advirtieron que, por la naturaleza de la SUBCOMISIÓN, sólo se tratarían asuntos laborales y salariales. Es así como mi informe versó sobre asuntos de esta naturaleza, acaecidos durante su administración, a saber:

1. Precarización en la contratación docente en la UTP, donde lo permanente se disfraza de transitorio para efectos de contratación y se desnaturaliza la vinculación de docentes de hora cátedra (Acuerdo # 48 de 2005), convirtiendo esta modalidad en la predilecta para la vinculación de profesores.

2. Establecimiento, con base en la precariedad de la contratación, de un modelo clientelista de contratación y de sometimiento para garantizar nuevas contrataciones, en medio de un clima laboral signado por la intimidación abierta o encubierta, bajo los postulados de que “el jefe siempre tiene la razón” y de “el agradecimiento y la lealtad” como principios rectores.

3. Suspensión y cancelación unilateral y arbitraria de los contratos de trabajo a los docentes mal llamados “temporales” en el año 2011, apoyados en la teoría que a estos trabajadores no los cobijan las normas del código laboral ni las del contencioso administrativo.

4. Apertura de mesa de concertación y ruptura de ésta, por decisión abrupta y unilateral del Rector de la UTP, a comienzo del año 2012.

5. Desconocimiento de la Comisión, nombrada por la Asamblea General de Profesores, que incluyó a los representantes de los docentes en los Consejos Superior y Académico, así como al Presidente de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios –ASPU-, además de varios profesores afectados, como interlocutora válida en representación de los docentes.

6. Apertura de diálogos y tratos con un grupo de profesores, constituido en “Asociación de Docentes de la UTP” (ASDO-UTP), afectos a la administración universitaria, quienes reivindican “haber logrado acuerdos” con la rectoría en materia de contratación de transitorios de 11 meses (sólo para algunos y sin que a la fecha se haya hecho realidad) y la apertura de concurso para 30 plazas de la planta docente. ASDO-UTP ha expresado su apoyo incondicional al Rector y este año se transformó en sindicato, cuya formación, promovida desde algunas direcciones académico administrativas, ha sido reconocida con beneplácito por el Rector, otorgándoles espacios en la programación reservada a sus alocuciones en la emisora de la UTP, para que denigren de ASPU, la organización sindical que ha mantenido una posición crítica frente a su administración.

7. Irregularidades en los concursos docentes llevados a cabo este año, donde resultaron ganadores algunos de los promotores y directivos de ASDO UTP, sobre quienes pesan denuncias de plagio en artículos en los que aparecen como autores e irregularidades en el reconocimiento de producción intelectual cuya valoración tuvo un significativo peso en la calificación del concurso.

NO HAY DERECHO a que se tergiversen los hechos para confundir a la opinión pública y descalificar a los contradictores. NO HAY DERECHO a calificar nuestra defensa de los derechos laborales de los docentes de contratación precaria, ante el “perjuicio a los docentes” en 2011, como “el caballo de batalla preferido contra la administración”. NO HAY DERECHO a plasmar en un artículo afirmaciones mendaces como las que Ud. hace en su columna : “En caso de un sector docente, aunque actuaron de manera lateral e indirecta, en vez de ajustar la estrategia cuando tocaba, en forma artificiosa y no muy santa se mantuvieron en la posición ofensiva; una especie de desespero toca la puerta. (sic) En cambio de usar la autocrítica, y admitir la posibilidad de haberse equivocado, se persiste en darle respiración artificial con base en el insulto, y el ataque personal. Frente al escaso público en las reiteradas asambleas, se apela a imaginar temores de los no asistentes, acusándolos de moverse sólo por los intereses económicos. En síntesis, cualquier argumento menos considerar la posibilidad de estar en algo equivocados, contrariando uno de los principios fundamentales del Leninismo: la autocrítica”. ¿A qué “insulto y ataque personal” se refiere?

Finalmente, NO HAY DERECHO a que Ud. sugiera en reciente entrevista publicada en el periódico LA TARDE, que “desearía que se declarara impedido en ciertas circunstancias”, en razón a nuestro parentesco, al referirse a mis actuaciones en la Universidad que expresan las posiciones que he defendido en relación con sus actuaciones como Rector de la Universidad y que nada tienen que ver con lo personal, las cuales afectan de manera drástica al gremio que presido y al estamento que me ha otorgado su representación en el Consejo Académico. 

¿No sería más sensato pedir que se declararan impedidos para seguir en sus cargos aquellos directivos académicos incursos en faltas a la ética, en abuso de su condición para obtener beneficios por reconocimiento de producción intelectual ajena y hasta en plagio, como lo hemos demostrado en nuestras denuncias? 

¿No debería declararse impedido Ud. señor Rector, para promover un sindicato patronal y denigrar con falacias de ASPU-Risaralda, por no plegarse a sus designios y ejercer el derecho a valorar críticamente sus ejecutorias y por oponerse a sus cuestionables decisiones y a las de un Consejo Superior que ha entrado a saco a la UTP y que abusa de la autonomía para ejercer su poder omnímodo?

 

Pereira, diciembre 2 de 2013

Gonzalo Arango Jiménez

Presidente ASPU-Risaralda.

Representante de los Docentes en el Consejo Académico.