Hace pocas semanas la tierra se movió bajo nuestros pies y la Universidad Tecnológica de Pereira sufrió daños en varias de sus instalaciones. Han sido días de angustia e incertidumbre, pero también de mucha solidaridad. Hoy, gracias al incansable trabajo de numerosas personas, contamos con espacios habilitados para retomar nuestras labores; espacios que es necesario volver a habitar.

Comprendo que no todos nos encontramos en las mismas condiciones. Hay compañeros, estudiantes y trabajadores que perdieron su vivienda o tuvieron que regresar a sus municipios; a ellos debemos acompañarlos con flexibilidad, comprensión y apoyo. El retorno no es una imposición, sino un proceso que debemos construir entre todos, con prudencia y respetando las realidades de cada uno.

Tampoco ignoro que este regreso exige un esfuerzo adicional. Por ello, es fundamental que los ajustes requeridos —ya sea en los planes de trabajo o en las metodologías de evaluación— se tramiten a través de los canales institucionales correspondientes. Esto permitirá que cada profesor actúe con tranquilidad y cuente con el debido respaldo. Volver no significa sobrecargarnos laboralmente, sino organizarnos mejor como equipo.

Asimismo, quiero hacer un llamado a la corresponsabilidad. La Universidad ha sido corresponsable con sus funcionarios; ahora nos corresponde a nosotros serlo con ella. Nuestra institución no es solo un conjunto de edificios, es una comunidad, y una comunidad que no se encuentra, inevitablemente se debilita. Es ese encuentro humano el que hoy necesitamos recuperar.

Somos corresponsables, también, con la economía de nuestra ciudad y del sector que rodea el campus. Las familias que derivan su sustento del sostenimiento de las cafeterías, los restaurantes y el sector transporte, entre otros, también sufrieron el impacto del sismo. Su recuperación depende, en buena medida, de que la Universidad vuelva a latir.

De igual forma, somos corresponsables con la calidad académica. Los laboratorios, las prácticas, y la tutoría presencial no se pueden reemplazar con una fría pantalla. Además, muchos de nuestros estudiantes carecen de conectividad, de equipos de cómputo o de un entorno tranquilo para estudiar en sus hogares; para ellos, el campus representa el espacio digno de aprendizaje que merecen. Nuestra razón de ser es brindarles la mejor formación posible, y esa formación se consolida presencialmente.

Invito a los profesores a regresar en la medida de sus posibilidades, con la prudencia y el compromiso de siempre. Al mismo tiempo, insto a la administración de la institución a habilitar más espacios y a rodear de plenas garantías a docentes y estudiantes en su labor académica. Todos deseamos que la Universidad Tecnológica de Pereira recupere su vitalidad académica, investigativa y cultural.

Un afectuoso saludo,

Jairo Alberto Mendoza Vargas

Representante de los profesores ante el Consejo Académico

Universidad Tecnológica de Pereira