Durante seis años, Natalia Loaiza encontró en la Ingeniería Industrial de la UTP, no solo una formación profesional, sino también personas y experiencias que le permitieron descubrir nuevas capacidades, superar momentos difíciles y reafirmar que sí podía alcanzar la meta que se había propuesto.
Desde el comienzo, Natalia tuvo claro que quería comprender cómo funcionan las organizaciones. Su interés por el ámbito administrativo, la gestión y los procesos que hacen posible el funcionamiento de una empresa, la llevaron a elegir esta carrera profesional.






Su paso por la Facultad estuvo marcado por diferentes experiencias que contribuyeron a su crecimiento personal y profesional. Una de las más significativas, fue su labor como monitora, una oportunidad que le permitió acercarse a los docentes, apoyarlos en diferentes actividades y aprender desde perspectivas distintas. “Ser monitora fue muy importante para mi formación porque me permitió desarrollar muchas más habilidades, conocer muchas personas que aportaron a mi proceso y también descubrir capacidades que quizás yo misma no sabía que tenía”, recuerda Natalia.
Pero su camino hacia el título no estuvo exento de dificultades. Durante su proceso universitario, su familia atravesó una situación personal y económica compleja que transformó muchas de sus circunstancias y generó momentos de incertidumbre.
Hubo un momento en el que Natalia llegó a preguntarse si podría continuar estudiando. Sin embargo, en medio de esas situaciones encontró apoyo dentro de la Universidad y, especialmente en la Facultad de Ciencias Empresariales, donde recibió oportunidades que le permitieron sostener sus estudios y continuar avanzando hacia su meta.
Por eso, al hablar de su graduación, Natalia dedica unas palabras especiales a quienes estuvieron presentes durante esos momentos, “agradezco especialmente al decano Leonel, la profesora Liliana Portilla, la profesora María Victoria Cataño y la profesional Lilian Moreno, por brindarme la oportunidad de ser monitora y por el acompañamiento que recibí, pude desarrollar muchas habilidades”, destacó.
También guarda un profundo agradecimiento por los docentes con quienes compartió durante estos años. De cada uno, asegura, se lleva aprendizajes que trascienden lo académico y que hacen parte de la profesional que hoy es.
Y detrás de este logro también está su familia. Su presencia y respaldo fueron fundamentales, especialmente durante los momentos en los que continuar parecía más difícil: “mi familia ha sido fundamental. Ellos han estado durante todo este proceso, especialmente en los momentos en los que las cosas no fueron tan fáciles. Por eso, este logro también lo siento como un logro de ellos”.
Hoy, al recibir su título como Ingeniera Industrial de la Universidad Tecnológica de Pereira, Natalia mira hacia atrás y reconoce todo lo que tuvo que superar para llegar hasta aquí, «hoy graduarme significa para mí mucho más que recibir un título. Significa disciplina, constancia y demostrarme a mí misma que sí tenía la capacidad que muchas veces llegué a poner en duda. Hubo momentos en los que pensé que no iba a poder, pero hoy puedo mirar hacia atrás y decir que todo el esfuerzo valió la pena”.










