Tras el sismo del 10 de agosto, la Universidad Tecnológica de Pereira articuló las capacidades de sus 10 facultades para acompañar a su comunidad, responder a las necesidades del territorio y avanzar hacia una recuperación segura.
El sismo cambió la rutina de la Universidad Tecnológica de Pereira, pero también puso en movimiento una de sus mayores fortalezas: su capacidad de responder unida. Mientras se evaluaban las condiciones del campus y se priorizaba la seguridad de la comunidad, desde las facultades comenzaron a activarse redes de apoyo, acompañamiento y solidaridad.

Al lado de la alta dirección liderada por la Rectoría, las 10 facultades de la UTP asumieron un papel fundamental en esta respuesta. Ciencias Empresariales; Ciencias Agrarias y Agroindustria; Ciencias de la Educación; Ciencias de la Salud; Ingenierías; Bellas Artes y Humanidades; Tecnología; Mecánica Aplicada; Ciencias Básicas y Ciencias Ambientales, pusieron sus conocimientos, capacidades y equipos al servicio de una misma prioridad: cuidar a las personas y mantener viva la misión de la Universidad.
La UTP también se volcó hacia adentro para acompañar a quienes hacen parte de ella. Estudiantes, docentes, administrativos, egresados y sus familias recibieron apoyo de acuerdo con sus necesidades: alimentos, kits de primera necesidad, ayudas económicas, transporte, conectividad, equipos y acompañamiento psicosocial. Las acciones permitieron identificar situaciones particulares y brindar respuestas más oportunas.
Al mismo tiempo, el conocimiento salió de las aulas. Ciencias de la Salud participó activamente en la atención de la emergencia; Ciencias de la Educación llevó pedagogía, recreación y acompañamiento a espacios de acogida; Ingenierías fortaleció las capacidades digitales para garantizar la continuidad académica; Tecnología puso su conocimiento técnico al servicio de necesidades del territorio; y Mecánica Aplicada acompañó a estudiantes y comunidades que requerían apoyo especializado.
Desde Ciencias Ambientales, la solidaridad se organizó a partir de la caracterización y seguimiento de las necesidades de su comunidad; Ciencias Agrarias y Agroindustria movilizó ayudas humanitarias y redes de solidaridad; Ciencias Empresariales articuló esfuerzos de acompañamiento y apoyo económico; Bellas Artes y Humanidades fortaleció la cercanía y el acompañamiento emocional; mientras Ciencias Básicas trabajó por la continuidad académica, el acceso a herramientas tecnológicas y la preparación para el retorno progresivo.


La solidaridad también trascendió las fronteras de la Universidad. Egresados, organizaciones estudiantiles, docentes, funcionarios y aliados nacionales e internacionales se sumaron con recursos, alimentos, elementos de primera necesidad y acompañamiento. Así, la respuesta institucional se convirtió en una red en la que cada aporte tuvo un propósito común: que nadie enfrentara solo las consecuencias de la emergencia.
Mientras se atendían las necesidades más urgentes, la universidad ha buscado mantener su actividad académica y administrativa mediante herramientas virtuales, proyectando fortalecer las competencias digitales de los docentes y entregando equipos a quienes los requieren. De la misma manera se han venido preparando los laboratorios, talleres y otros espacios para un retorno progresivo, organizado y seguro.
La experiencia dejó una certeza: la recuperación de la UTP no consiste solamente en recuperar sus espacios físicos, sino en cuidar y fortalecer la comunidad que les da sentido. Las 10 facultades respondieron desde sus saberes, pero lo hicieron como parte de una misma Universidad, bajo una ruta institucional que avanza paso a paso y pone la vida y el bienestar en el centro.
Hoy, mientras la UTP avanza en la reactivación gradual de su campus, permanece una historia que merece ser contada: la de una Universidad que, en medio de la emergencia acompañó a su propia comunidad y puso su conocimiento y solidaridad al servicio del territorio.
¡Diez facultades, una respuesta, una comunidad.!








