A raíz de la emergencia generada por el reciente sismo, la Universidad Tecnológica de Pereira ha desplegado de manera integral sus facultades tanto en el terreno social como en la adaptación institucional. Como parte de esta respuesta colectiva, la Facultad de Ciencias de la Educación mantiene activos sus procesos formativos y de acompañamiento comunitario, articulando el trabajo remoto con una labor humanitaria enfocada en los sectores más vulnerables de la región.
El decano de la facultad, Gerardo Tamayo Buitrago, envió un mensaje de reconocimiento a estudiantes, docentes y personal administrativo, destacando la entereza con la que han asumido el reto desde la pedagogía y la acción solidaria.

Continuidad formativa y mediación tecnológica
En el frente pedagógico, la facultad continúa operando bajo la modalidad de trabajo remoto para asegurar la marcha del calendario académico:
- Herramientas de comunicación y TIC: Uso intensivo de plataformas digitales para el avance regular de las clases y cátedras curriculares.
- Agenda académica activa: Desarrollo y adaptación de eventos institucionales y espacios extracurriculares a través de escenarios virtuales, fortaleciendo los procesos de enseñanza y aprendizaje.
- Acompañamiento constante: Reconocimiento al esfuerzo de docentes y estudiantes por mantener la motivación, la presencia activa y la confianza en este período.
Compromiso humano en los albergues
Más allá de la virtualidad académica, los estamentos de la facultad han tenido una presencia directa en los espacios de atención a los damnificados:
- Intervención lúdico-pedagógica: Los estudiantes han llevado a los albergues dinámicas de juego, recreación y acompañamiento emocional dirigidas a niños, adultos mayores y familias enteras, mejorando sus condiciones anímicas en medio de la crisis.
- Aportes y donaciones docentes: El cuerpo profesoral y los colaboradores se han vinculado de manera solidaria mediante la recolección y entrega de víveres, alimentos, vestuario y frazadas para los afectados.
El decano Gerardo Tamayo Buitrago subrayó que estas acciones reflejan la esencia misma del ejercicio educativo, el cual trasciende las aulas para volcarse con empatía y rigor hacia las comunidades que más lo necesitan.
La respuesta de la Facultad de Ciencias de la Educación ante la emergencia evidencia que su labor trasciende los espacios universitarios y encuentra en el territorio un escenario fundamental para educar, acompañar y aportar. Las iniciativas desarrolladas durante este periodo reflejan el compromiso de sus estudiantes, docentes y colaboradores con el bienestar colectivo, especialmente de quienes enfrentan mayores dificultades. Así, la Facultad convierte el conocimiento, la pedagogía y la solidaridad en herramientas para afrontar este momento, fortaleciendo los vínculos con las comunidades y aportando a la reconstrucción del tejido social tras el sismo.








