El terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto golpeó con dureza al área metropolitana de Pereira, afectando de manera particular a los niños y niñas de la región. Muchos de ellos debieron trasladarse, junto a sus familias, a los albergues temporales dispuestos para brindar atención de emergencia.

Esta atención no se limita al abrigo y la alimentación: también contempla la seguridad y, por supuesto, el acompañamiento psicosocial necesario para dotar a las familias de herramientas que hagan más llevadero el desarraigo de sus hogares y entornos habituales.

Una parte esencial de este acompañamiento a los infantes está relacionada con la lúdica, la recreación y el juego. Conscientes de esta necesidad, docentes y egresados de la Facultad de Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira, junto con estudiantes y profesores de otras instituciones, se unieron para conformar un grupo que se desplaza a diario a los albergues temporales con el fin de desarrollar actividades especiales para los niños.

En este sentido, el decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Gerardo Tamayo, expresó «El juego, las actividades recreativas y el arte, actúan en las circunstancias de estés como activador de estados de compensación emocional y ayudan en la recuperación de estrés postraumatico. Estamos atendiendo la población infantil, los abuelos y adultos que reciben con buena aceptación y participación en los albergues y comunidades donde llegamos»

Actualmente, los integrantes de este grupo cumplen dos turnos diarios en los albergues ubicados en el Parque El Vergel, El Oso, Parque Industrial, Málaga y el Parque Olaya.

Helen Daniela Cruz Naranjo, una de las docentes coordinadoras, quien durante el fin de semana estuvo presente en el Parque El Vergel, señaló que la meta es llegar a un mayor número de alojamientos. Sin embargo, precisó que para desarrollar las actividades es indispensable contar con material pedagógico: “Necesitamos donaciones como resmas, colores, pintura, colbón, silicona y todo el material de papelería que nos pueda servir”.

En el centro de acopio de ayudas de la UTP, ubicado en el parque de Los Estudiantes de Álamos, cerca de la universidad y en la carrera 26#12-24, Asociación de Egresados de la UTP, ya se han recibido donaciones de este tipo de elementos. Sin embargo, aún se requieren muchas más para poder llegar a todos los alojamientos y brindarles esparcimiento y alegría a los niños damnificados que tanto lo necesitan.

“Tenemos que pensar en los niños y las niñas; sabemos que tienen una vulnerabilidad especial frente a todo lo que está sucediendo y no podemos olvidarnos de ellos. Por eso invitamos a la comunidad a donar elementos didácticos, pedagógicos y educativos que puedan apoyar las iniciativas que estamos impulsando los educadores”, concluyó la docente.

El juego frente a la tragedia

“Las actividades lúdicas permiten que los menores recuperen, aunque sea temporalmente, una sensación de normalidad y control sobre su entorno, algo que un desastre natural les arrebata de forma abrupta. A través del juego, los niños pueden expresar emociones que aún no tienen palabras para nombrar, fortalecer vínculos con otros niños que atraviesan situaciones similares y reducir los niveles de estrés y ansiedad asociados a la experiencia vivida”, concluyó la docente. 

Agregó que estos espacios de recreación ayudan a identificar tempranamente señales de afectación emocional en los menores y facilitan la labor de los equipos psicosociales que trabajan en los albergues. 

Por ello, iniciativas como la impulsada por la comunidad educativa de la UTP constituyen una herramienta clave de atención integral y de reconstrucción del tejido emocional de la niñez afectada por la tragedia.