En el edificio 18 de la Universidad Tecnológica de Pereira se instaló un centro de acopio para recaudar medicamentos como antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y tratamientos para diabetes, Alzheimer y condiciones psiquiátricas, además de insumos médicos: tapabocas, guantes, batas quirúrgicas, gasas, alcohol e isodine. Estos son destinados a hospitales, diferentes albergues y comunidades de Risaralda que no cuentan con estos recursos tras el terremoto.

El decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Giovanni García Castro, explicó que la mayoría de las donaciones provienen de empresas, hospitales y secretarías de salud, pero también de particulares que llegan con mucho o poco, pero siempre con la intención de contribuir en esta emergencia. “Muchas personas me han dicho ‘yo no tengo en mi casa medicinas, yo quisiera comprar algo y llevarlo’,  si ese es el caso, entonces compre guantes, tapabocas o agua; compre solución salina, compre equipos de macrogoteo, esos se van para los hospitales”, explicó el decano.

Asimismo, el vicerrector Académico, Wilson Arenas, invitó a la comunidad a sumarse a esta iniciativa: “Invitamos a toda la comunidad a acercarse al edificio 18 de la Universidad, ubicado cerca al Guaducto, donde encontrarán al personal dispuesto a recibir y distribuir medicamentos, tanto para personas como para mascotas. Quienes deseen realizar donaciones pueden acercarse a este punto y contribuir con los estos elementos ”, expresó.

Voluntariado desde la comunidad académica

La operación del centro de acopio de medicamentos es sostenida enteramente por voluntarios y voluntarias vinculados a la Facultad de Ciencias de la Salud entre estudiantes de medicina, deportes, veterinaria y atención prehospitalaria, junto con profesores y egresados. De acuerdo con el decano Giovanni García, cerca de 100 personas se suman diariamente a las labores, sin recibir ningún tipo de retribución.

Entre los voluntarios se cuentan también especialistas como psiquiatras, cirujanos plásticos, oftalmólogos, que han dejado temporalmente su labor clínica habitual. “Este es un momento difícil para nosotros por el terremoto, pero ha sido un momento hermoso ver a nuestros psiquiatras, cirujanos plásticos, oftalmólogos que nunca se verían cargando una caja o un bulto y hoy están aquí aportando para que podamos nosotros servir a la comunidad”.

Se estima que, en conjunto, cerca de 2.000 personas vinculadas a la facultad, entre sus 2.650 estudiantes, 300 profesores y miles de egresados, participan de alguna forma en la respuesta a la emergencia. “Lo más lindo de esto es ver a mis colegas médicos hoy y a mis estudiantes y egresados aquí juntos”, agregó.

Presencia en albergues y atención veterinaria

Además del centro de acopio, estudiantes de medicina, atención prehospitalaria, deportes y veterinaria hacen presencia en distintos albergues temporales de la ciudad, entre ellos el de Corocito, El Oso, estadio Mora Mora, los coliseos Menor y Mayor, Cuba, Arabia, Las Violetas y Campestre B, donde acompañan a las secretarías de Salud en la atención de entre 80 y 200 personas por albergue.

Por su parte, estudiantes de veterinaria mantienen puntos fijos de atención para mascotas, entre ellos tres carpas instaladas en el Parque Olaya, donde brindan asistencia a perros y gatos afectados por la emergencia.

Reacción inmediata

Frente a la reacción inmediata de la Facultad de Ciencias de la Salud pasado el terremoto, el decano Giovanni García indicó que “por ser una facultad de salud, nuestra formación está ligada a la prevención y la promoción de la salud, pero también a la atención de eventos catastróficos como este y a la mitigación de sus efectos. Eso significa que, después de una tragedia, hay que estar listos, y nosotros generalmente lo estamos: siempre nos preparamos para este momento. Aun así, el primer día fue un caos, como lo es cualquier evento de esta magnitud. Sin embargo, a medida que se fueron recuperando las comunicaciones, logramos organizarnos con rapidez”.

Agregó que el personal de salud está profundamente sensibilizado con esta causa, y eso nos permitió construir una línea de coordinación que realmente funciona: alguien asume el liderazgo, se generan liderazgos secundarios, y entre todos nos vamos organizando. Lo logramos gracias a la gente.

El decano destacó el apoyo y liderazgo del rector de la UTP, Luis Fernando Gaviria Trujillo que no dudó en disponer del bloque 18, que no sufrió averías, para instalar allí el centro de acopio de medicamentos. «El rector inmediatamente respondió ‘la UTP tiene que ser un centro que apoye a la comunidad, y aquí estamos’”.

Lo que viene

El decano García Castro explicó que superada la fase inmediata del terremoto, se espera un incremento en infecciones respiratorias y en la descompensación de pacientes crónicos  como diabéticos, hipertensos, personas con epilepsia o Alzheimer, que perdieron acceso a sus tratamientos habituales, por lo cual el compromiso de la Facultad de Ciencias de la Salud y la universidad en general, se extenderá en el tiempo.

También reconoció el desgaste emocional del personal de salud, que enfrenta simultáneamente su propia experiencia del sismo y la atención de heridos, duelos y pérdidas materiales de la comunidad. Pese a ello, indica que la ayuda actual es de carácter contingente y que en las próximas semanas será necesario articular esfuerzos con alcaldías, gobernaciones y otras instituciones para avanzar hacia una reconstrucción de más largo plazo, tanto física como social, de las comunidades afectadas.