Tras el terremoto, Pereira y Risaralda han puesto a prueba su resiliencia. En medio de la emergencia, la UTP a través de su Facultad de Ciencias de la Salud ha movilizado todas sus capacidades humanas, académicas y profesionales para acompañar la recuperación de los ciudadanos. La UTP somos todos. Más que una institución educativa, la universidad se ha consolidado como una red de apoyo vital y un hogar extendido que abraza a toda su comunidad, recordando a cada estudiante, familia y ciudadano que, en los momentos más difíciles, cuentan con un respaldo incondicional y colectivo. 

Bajo el liderazgo del doctor Giovanni García Castro, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, estudiantes, profesores, médicos residentes, internos y egresados han llevado sus conocimientos allí donde más se necesitan. Esta respuesta no se ha limitado a un único espacio; se ha extendido por hospitales, organismos de socorro y albergues, tejiendo una red de cuidado estructurada y eficiente con las manos de quienes decidieron ayudar.

Para garantizar una respuesta integral, las labores se han dividido de manera estratégica en diferentes áreas de acción:

  • Atención especializada y hospitalaria: Los médicos residentes de las seis especialidades activas (Pediatría, Ginecología, Psiquiatría, Medicina Crítica, Medicina de Urgencias y Medicina Interna) se han sumado a la atención vital en el Hospital Universitario San Jorge, la Clínica Los Rosales, la Clínica San Rafael y Comfamiliar. A su lado, los médicos internos continúan fortaleciendo los servicios de urgencias y hospitalización.
  • Primera línea de emergencia: Durante las primeras 24 horas críticas del evento, los estudiantes de Atención Prehospitalaria estuvieron presentes en el terreno, trabajando hombro a hombro con Bomberos, la Secretaría de Salud de Pereira y el Sistema de Gestión del Riesgo.
  • Bienestar y salud mental: Comprendiendo que atender una emergencia también significa ayudar a recuperar la tranquilidad, los estudiantes de Ciencias del Deporte y la Recreación apoyan la búsqueda de personas y lideran actividades físicas, recreativas y de acompañamiento a la infancia en los albergues habilitados.
  • Cuidado animal: La solidaridad también ha encontrado otras formas de proteger la vida. Los estudiantes de Veterinaria han garantizado la atención de perros y gatos afectados, liderando además la recolección de alimento e insumos, llevando el sentido del cuidado allí donde también era urgente.

Puntos de acopio y atención directa a la comunidad

Para materializar este apoyo y facilitar el acceso a quienes más lo necesitan, se han establecido estratégicamente diferentes centros de acopio y atención presencial. Uno de ellos se encuentra ubicado edificio 18 de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UTP.

Por otro lado, en el sector de la calle 14, por el restaurante La Rana, se habilitó un espacio dedicado a la recolección de medicamentos y elementos de aseo que serán distribuidos posteriormente por toda la ciudad.

En la zona del parque Olaya operan dos puntos clave: uno liderado por el programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia, enfocado en la recolección de alimento, consultas, toma de rayos X y curaciones para los animales de compañía afectados; y un segundo punto de Medicina humana que ofrece atención médica de primera mano, entrega de medicamentos de todo tipo y suministro de leche para bebés.

Asimismo, el despliegue territorial cuenta con un punto dedicado exclusivamente a la consulta veterinaria en el sector de Mora Mora, y un punto adicional de consulta médica en el municipio de Dosquebradas, asegurando una cobertura descentralizada para la atención inmediata.

Ayuda que se expande a todo el departamento

Hoy, con una respuesta cada vez más organizada, los médicos residentes han estructurado un centro de acopio de medicamentos e insumos. Desde este punto se prepara el envío logístico de ayudas humanitarias hacia los hospitales de distintos municipios de Risaralda, garantizando el suministro de elementos médicos, productos de aseo y alimentos destinados a los pacientes hospitalizados.

Para el decano Giovanni García Castro, esta movilización expresa algo que va más allá de la respuesta ante una emergencia; es el reflejo de la vocación de servicio de la facultad, que entiende la salud desde la prevención, el acompañamiento humano y la mitigación de los efectos de una tragedia.

Allí reside una de las imágenes más significativas de estos días: la Universidad saliendo de sus aulas para encontrarse con su territorio. Detrás de cada turno médico, de cada animal atendido y de cada niño que vuelve a sonreír en un albergue, hay un profesional que decidió poner lo que sabe al servicio de los demás. Mientras Risaralda comienza a reconstruir lo que la tierra puso a prueba, la Universidad Tecnológica de Pereira permanece allí, acompañando a su gente con aquello que mejor sabe hacer: formar, cuidar y servir.