Tras el sismo registrado el 10 de agosto, Pereira y Risaralda han puesto a prueba su resiliencia. En medio de la emergencia, la Universidad Tecnológica de Pereira ha movilizado todas sus capacidades humanas, académicas y profesionales para acompañar la recuperación de los ciudadanos. La UTP somos todos. Más que una institución educativa, la universidad se ha consolidado como una red de apoyo vital y un hogar extendido que abraza a toda su comunidad, recordando a cada estudiante, familia y ciudadano que, en los momentos más difíciles, cuentan con un respaldo incondicional y colectivo. 

Bajo el liderazgo del doctor Giovanni García Castro, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, estudiantes, profesores, médicos residentes, internos y egresados han llevado sus conocimientos allí donde más se necesitan. Esta respuesta no se ha limitado a un único espacio; se ha extendido por hospitales, organismos de socorro y albergues, tejiendo una red de cuidado estructurada y eficiente con las manos de quienes decidieron ayudar.

Para garantizar una respuesta integral, las labores se han dividido de manera estratégica en diferentes áreas de acción:

  • Atención especializada y hospitalaria: Los médicos residentes de las seis especialidades activas (Pediatría, Ginecología, Psiquiatría, Medicina Crítica, Medicina de Urgencias y Medicina Interna) se han sumado a la atención vital en el Hospital Universitario San Jorge, la Clínica Los Rosales, la Clínica San Rafael y Comfamiliar. A su lado, los médicos internos continúan fortaleciendo los servicios de urgencias y hospitalización.
  • Primera línea de emergencia: Durante las primeras 24 horas críticas del evento, los estudiantes de Atención Prehospitalaria estuvieron presentes en el terreno, trabajando hombro a hombro con Bomberos, la Secretaría de Salud de Pereira y el Sistema de Gestión del Riesgo.
  • Bienestar y salud mental: Comprendiendo que atender una emergencia también significa ayudar a recuperar la tranquilidad, los estudiantes de Ciencias del Deporte y la Recreación apoyan la búsqueda de personas y lideran actividades físicas, recreativas y de acompañamiento a la infancia en los albergues habilitados.
  • Cuidado animal: La solidaridad también ha encontrado otras formas de proteger la vida. Los estudiantes de Veterinaria han garantizado la atención de perros y gatos afectados, liderando además la recolección de alimento e insumos, llevando el sentido del cuidado allí donde también era urgente.

Puntos de acopio y atención directa a la comunidad

Para materializar este apoyo y facilitar el acceso a quienes más lo necesitan, se han establecido estratégicamente diferentes centros de acopio y atención presencial. En el sector de la calle 14, por el restaurante La Rana, se habilitó un espacio dedicado a la recolección de medicamentos y elementos de aseo que serán distribuidos posteriormente por toda la ciudad.

En la zona del parque Olaya operan dos puntos clave: uno liderado por el programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia, enfocado en la recolección de alimento, consultas, toma de rayos X y curaciones para los animales de compañía afectados; y un segundo punto de Medicina humana que ofrece atención médica de primera mano, entrega de medicamentos de todo tipo y suministro de leche para bebés.

Asimismo, el despliegue territorial cuenta con un punto dedicado exclusivamente a la consulta veterinaria en el sector de Mora Mora, y un punto adicional de consulta médica en el municipio de Dosquebradas, asegurando una cobertura descentralizada para la atención inmediata.

Ayuda que se expande a todo el departamento

Hoy, con una respuesta cada vez más organizada, los médicos residentes han estructurado un centro de acopio de medicamentos e insumos. Desde este punto se prepara el envío logístico de ayudas humanitarias hacia los hospitales de distintos municipios de Risaralda, garantizando el suministro de elementos médicos, productos de aseo y alimentos destinados a los pacientes hospitalizados.

Para el decano Giovanni García Castro, esta movilización expresa algo que va más allá de la respuesta ante una emergencia; es el reflejo de la vocación de servicio de la facultad, que entiende la salud desde la prevención, el acompañamiento humano y la mitigación de los efectos de una tragedia.

Allí reside una de las imágenes más significativas de estos días: la Universidad saliendo de sus aulas para encontrarse con su territorio. Detrás de cada turno médico, de cada animal atendido y de cada niño que vuelve a sonreír en un albergue, hay un profesional que decidió poner lo que sabe al servicio de los demás. Mientras Risaralda comienza a reconstruir lo que la tierra puso a prueba, la Universidad Tecnológica de Pereira permanece allí, acompañando a su gente con aquello que mejor sabe hacer: formar, cuidar y servir.