A sus 30 años, Leticia Torres Ruales se convierte hoy en la primera profesional de su familia. Detrás de este logro hay una historia de perseverancia, aprendizaje y nuevos comienzos, en la que la maternidad, el trabajo y la decisión de cambiar el rumbo de su vida se convirtieron en la fuerza que la impulsó a seguir adelante.



Aunque nació en Popayán, Pereira ha sido su hogar desde que era niña. Aquí creció, formó su familia y hoy celebra uno de los momentos más importantes de su vida: graduarse como Tecnóloga Industrial de la Facultad de Tecnología de la Universidad Tecnológica de Pereira.
Comparte su hogar con su madre, Fanny, y con David, su hijo de nueve años, quien se ha convertido en una de sus principales motivaciones para continuar construyendo su proyecto de vida. Paralelamente a sus estudios, ha trabajado como modista junto a su madre, un oficio que aprendió desde muy joven y que, además de representar el sustento de su familia, le permitió financiar su formación universitaria. «Mi mamá y yo somos modistas y trabajamos de forma independiente desde hace muchos años. Gracias a ese trabajo pude pagar mi universidad y continuar persiguiendo este sueño», cuenta con orgullo.
Su camino académico no comenzó en Tecnología Industrial. Inicialmente cursó algunos semestres de Ingeniería, pero con el paso del tiempo comprendió que esa no era la carrera que realmente respondía a sus intereses y expectativas. La llegada de su hijo también marcó un punto de inflexión que la llevó a replantear sus prioridades y a tomar una decisión que transformó su futuro. «Después de tener a mi hijo reevalué el rumbo de mis estudios. Decidí ingresar a Tecnología Industrial buscando una visión diferente y fue la mejor decisión. Me sentí bienvenida, entendida y respaldada por toda la facultad».
En la UTP encontró mucho más que una formación académica. Descubrió un entorno que fortaleció sus capacidades, le permitió crecer personalmente y le confirmó que siempre es posible comenzar de nuevo. Para Leticia, uno de los aspectos más valiosos del programa ha sido la formación integral que ofrece y la manera en que prepara a los estudiantes para comprender las organizaciones desde una perspectiva amplia. «Elegí Tecnología Industrial por la visión sistémica que brinda, por el conocimiento de los profesores y por la calidez de las personas que hacen parte de la facultad. Es una carrera que ofrece herramientas para entender diferentes áreas y desarrollar habilidades de liderazgo».


Su experiencia en la UTP también reafirmó una convicción que hoy comparte con quienes, por diferentes circunstancias, han aplazado sus metas académicas. «El aprendizaje más importante que me llevo de la universidad es que para volver a comenzar no hay edad».
Con ese convencimiento, Leticia ya proyecta el siguiente paso de su formación profesional. Su propósito es continuar estudiando Administración Industrial, adquirir experiencia en el sector y fortalecer las habilidades que, considera, mejor representan su vocación. «Sé que mis fortalezas están en el talento humano y el apoyo administrativo. Me gusta liderar y quiero seguir preparándome para ser una buena líder en diferentes escenarios. Esta carrera me dio las herramientas y la visión para construir ese camino».
Convertirse en egresada de la Universidad Tecnológica de Pereira también representa para ella una responsabilidad y un motivo de profundo orgullo. «Ser egresada de la UTP significa calidad como profesional, conciencia como ser humano y orgullo por la ciudad que siento como mi hogar».
Al mirar atrás, reconoce que el paso del tiempo le permitió comprender que el aprendizaje no tiene una edad determinada y que cada etapa de la vida ofrece nuevas oportunidades para crecer. «Cuando uno es joven quiere tener todas las respuestas y hasta cree que ya las tiene. Con los años uno aprende a mirar la vida desde otra perspectiva y entiende que la universidad puede convertirse en ese lugar seguro para retomar los sueños, aprender de nuevo y seguir creciendo».
Hoy, al recibir su título como tecnóloga de la Universidad Tecnológica de Pereira, Leticia Torres Ruales celebra mucho más que una meta académica. Celebra el esfuerzo compartido con su madre, el ejemplo que construye para su hijo y la certeza de que nunca es tarde para volver a empezar cuando existe la decisión de seguir aprendiendo y transformando la propia historia.








