El campus de la Universidad Tecnológica de Pereira se convirtió en el epicentro de la memoria y el análisis territorial con la realización del VIII Encuentro Pensar la Ciudad, Hacer Historia. En esta ocasión, la Maestría en Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación no solo acoge el debate académico, sino que conmemora un hito especial: los 10 años de la fundación de la Red Colombiana de Historia Urbana, regresando justamente al lugar donde germinó esta iniciativa en 2016.

El encuentro cuenta con la participación destacada del reconocido historiador Germán Mejía Pavony, profesor jubilado de la Universidad Javeriana con cuatro décadas de trayectoria, quien conversó sobre la esencia de esta red y los lazos que la mantienen viva. 

Como parte central de esta celebración de diez años, el profesor Germán Mejía recibió un significativo reconocimiento en conmemoración a su dedicación y liderazgo en la red. Se trató de la entrega de una obra de arte titulada «El Pavo», una pieza en acrílico sobre lona de 50X50 centímetros, creada especialmente para la ocasión por el destacado artista pereirano y egresado de la Maestría en Historia de la UTP Néstor Gómez, sellando el vínculo entre la academia nacional y el talento cultural de la región.

 

Con la sencillez y el rigor que lo caracterizan, el profesor Mejía recordó los inicios de este esfuerzo colectivo:

Hace 10 años acá en Pereira nos reunimos por primera vez un grupo de historiadores y algunos arquitectos que pensaban que estudiar la ciudad valía la pena. Después de 10 años estamos en el octavo congreso, otra vez en Pereira, y lo hicimos precisamente para conmemorar los 10 años y seguir hablando sobre la ciudad”.

Lo que hace verdaderamente particular a la Red Colombiana de Historia Urbana es su naturaleza orgánica y horizontal, alejada de las ataduras jurídicas y los formalismos institucionales.

Es una red muy simpática porque no tiene estructura, no tiene reglamentos, no existe jurídicamente, no es una asociación y nunca lo hemos querido ser. Al no estar institucionalizados, sencillamente lo que nos reúne es que somos amigos y que nos interesa seguir conversando. Eso es lo más importante y es lo que ha permitido que esto funcione”, enfatizó Mejía.

Esta autonomía implica que el movimiento opera bajo una estricta lógica de autogestión. Cada investigador asiste por su cuenta y riesgo, financiando sus traslados o gestionando apoyos particulares con sus respectivas universidades. El núcleo coordinador, integrado por cerca de diez académicos, es el encargado de dar vida a los ciclos de conferencias virtuales semestrales, publicaciones y la organización de los congresos presenciales cada año o dos años. El VIII Encuentro coincide y se articula de manera armónica con otra efeméride institucional: los 15 años de la Maestría en Historia de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Como muestra de la madurez de la investigación local, la jornada de apertura incluyó la presentación de egresados de la UTP que tienen un impacto en la historiografía Pereirana al enfocarse en la evolución socio-urbana de la ciudad. Según el profesor Mejía, la riqueza del encuentro radica en la multiplicidad de enfoques y aproximaciones para «historiar» y preocuparse por los entornos urbanos.

La agenda del evento contempla sesiones especializadas divididas en dos grandes bloques temáticos, uno dedicado al análisis de las grandes capitales y otro concentrado en las dinámicas de las ciudades intermedias colombianas, planteando un balance necesario sobre el estado del arte de la disciplina en el país. Tambien se contó con la presencia especial desde México del profesor Alexander Betancourt Mendieta quien impartió una charla sobre la importancia de la institucionalización de la historia en los contextos locales, y del geógrafo David Ramírez Palacio, con una conferencia de cierre sobre un tema original y sugestivo como lo son las ciudades utópicas que se intentaron construir en el territorio colombiano.

El VIII Encuentro Pensar la Ciudad, Hacer Historia continúa demostrando que, no solo la ciudad de Pereira, sino también la UTP, han alcanzado la madurez necesaria para abrirse a miradas que van más allá de las ciencias básicas e incluir las ciencias sociales desde todos sus ámbitos para comprender la complejidad histórica, cultural, política y territorial de la región; fortalecer el diálogo entre saberes; ampliar las formas de producción de conocimiento; y reconocer que el desarrollo de una universidad pública también se mide por su capacidad de pensar críticamente la sociedad de la que forma parte.