En un acto que transformó la indignación en esperanza, la Facultad de Bellas Artes y Humanidades de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) celebró la reposición de las obras sustraídas de la exposición «Anatomía del Colapso: postales de una caída». Lo que hace tres semanas fue un episodio de pérdida material, se convirtió este miércoles en una reivindicación del arte como un ejercicio de resistencia y comunidad.

Solidaridad que reconstruye

El artista y docente Carlos Mauricio Hermida, egresado de la institución, encabezó el acto de reinstalación de las dos piezas que habían sido robadas de la plaza Siqueiros del Bloque 12. Este logro no fue un esfuerzo solitario; fue posible gracias a la gestión del colectivo Kimana, dirigido por el maestro Rodrigo Grajales, cuyos miembros realizaron donaciones para que la muestra de 11 fotografías recuperara su integridad.

«Estamos reponiendo estas obras para mantener una idea que es muy bella: el Museo a Cielo Abierto«, afirmó Hermida durante la presentación, visiblemente emocionado.

Para el artista, el acto de reponer lo perdido va más allá de lo estético. En su intervención, definió la resistencia no como un acto de confrontación, sino como un verbo plural: «Resistir es sembrar, es sentir, es contemplar y, sobre todo, es soñar con un mundo mejor».

Más que una técnica: una formación humana

El Dr. Enrique Demesio Arias Castaño, decano de la facultad, respaldó la decisión de no cancelar la exposición pese a la vulnerabilidad que implica ocupar los espacios públicos. En un discurso que apeló a la sensibilidad de la comunidad universitaria, Arias subrayó que una universidad no puede ser solo una «fábrica de resultados».

  • El arte como interrupción: El decano señaló que estas fotografías obligan a detener la mirada y romper la velocidad de la rutina diaria.
  • Persistencia ética: El decano destacó que responder al robo con la continuidad de la obra es un gesto tanto artístico como ético.
  • Identidad institucional: Reafirmó que las humanidades en la UTP no son un «adorno», sino el lugar donde la universidad se pregunta qué tipo de sociedad está ayudando a construir.

Un mensaje de luz y esperanza

El evento estuvo marcado por la presencia de grupos culturales, resaltando el carácter étnico y diverso del país. Hermida aprovechó el espacio para invitar a la ciudadanía a apropiarse y respetar estos escenarios culturales, vitales para el desarrollo sensible de la región.

A pesar de que las investigaciones sobre el robo continúan, el ambiente en la facultad fue de victoria colectiva. La jornada cerró con una invitación a erradicar las conductas que atentan contra el patrimonio cultural y un deseo compartido por el artista: que las paredes institucionales dejen de ser grises para llenarse de luz, vida y esperanza.

Con la exposición de nuevo completa, el Museo a Cielo Abierto demuestra que, aunque el mundo parezca estar en colapso, la creación y la juntanza comunitaria tienen la capacidad de sostener la belleza y la memoria.