La participación de la Red de Custodios de Semillas de Risaralda en el mercado agroecológico de la Universidad Tecnológica de Pereira evidencia el valor de las semillas criollas y el trabajo comunitario por la soberanía alimentaria, a través de prácticas sostenibles y saberes ancestrales.

En el marco del mercado agroecológico realizado en la Universidad Tecnológica de Pereira, la Red de Custodios de Semillas de Risaralda continúa manifestándose como un espacio para la preservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de la producción agrícola sostenible en la región.

Desde el resguardo indígena Embera Chamí del municipio de Guática, José Moisés Motato participa activamente en este proceso, representando a su comunidad con semillas criollas que han sido conservadas por generaciones. Su vinculación con la Universidad surgió a partir de un acercamiento desde Gestión Ambiental en su territorio, permitiendo  integrar saberes tradicionales a escenarios académicos y comunitarios.

“Me encuentro acá en el mercado agroecológico en la UTP en la ciudad de Pereira, haciendo representación con nuestras semillas criollas”, expresó el custodio de semillas, quien además destacó que este vínculo inició cuando la Universidad visitó su vereda, en el corregimiento de Santa Ana.

A lo largo de los años, su participación se ha fortalecido, permitiéndole compartir con la comunidad universitaria la importancia de consumir productos saludables y libres de químicos. “Veo la importancia que es traer un producto sano, libre de químicos, para presentarlo finalmente al consumidor”, afirmó.

Durante su participación en el mercado, presentó diversas variedades de semillas, entre ellas frijol bayo, frijol cacha, maíz diente de caballo amarillo, chirgoma y semillas de guama. Estos productos que representan una fuente de alimento, y un componente fundamental en prácticas de agricultura asociada que integran el sombrío como parte del equilibrio ecológico. “El sombrío también es alimentación y medicina para toda la comunidad”, explicó.

En este contexto, resaltó el papel fundamental del maíz dentro de la alimentación tradicional y la soberanía alimentaria. “El maíz es la semilla principal por todos los derivados que se pueden sacar de ahí”, afirmó, destacando su valor cultural, nutricional y productivo.

Asimismo, subrayó el valor ancestral de estas semillas, que han sido transmitidas de generación en generación en su territorio. Aunque su reconocimiento formal como custodio dentro de la red data de aproximadamente seis años, su relación con las semillas ha sido permanente. “Custodio de semillas toda la vida, porque son semillas que han perdurado de generación en generación en nuestro territorio”, señaló.

Finalmente, extendió un mensaje a los asistentes del mercado, invitándolos a confiar en estos productos y a valorar el trabajo de las comunidades que los cultivan. “Que lleven nuestros productos con gran confianza, ya que son cosechados con lo mejor que es el amor por nuestra madre tierra y libres de cualquier químico”, concluyó.