La Universidad Tecnológica de Pereira celebra una nueva historia de vida que refleja el valor de la formación integral, la constancia y la construcción de sueños a su propio ritmo. Se trata de Manuela Marín Isaza, quien se gradúa del programa de Licenciatura en Tecnología de la Facultad de Ciencias de la Educación, y quien ha encontrado en la comunicación y la creación un camino para proyectarse personal y profesionalmente.

Acompañada de su mamá, y sus amigos, Manuela vivió su ceremonia de grado como el cierre de una etapa que soñó durante años. “Siento que completé algo muy importante para mí, algo que venía esperando desde hace mucho tiempo”, expresa, reconociendo la emoción de ver materializado un proceso que no siempre fue lineal, pero sí profundamente significativo.

Hija única y nacida en Pereira, Manuela ha construido su camino de la mano de su madre, a quien dedica este logro. Su historia dentro de la UTP también está marcada por decisiones inesperadas, búsquedas personales y la capacidad de adaptarse a los retos que se le presentaron.

Su paso por la Oficina de Gestión de la Comunicación y Promoción Institucional fue uno de los momentos más determinantes en su formación. Allí, realizó su práctica empresarial como modalidad de grado, asumiendo distintos roles que le permitieron explorar diversas dimensiones del campo profesional.

Inició en el área de periodismo, enfrentando el reto de aprender desde cero y superar el miedo a preguntar. “Descubrí que me gusta contar historias, ser ese puente para que otras personas puedan compartir lo que hacen, sus logros y lo que pasa en la universidad”, señala. En este proceso, encontró en la reportería, las entrevistas y el cubrimiento de eventos un espacio para reconocerse y fortalecer su confianza.

Posteriormente, apoyó el área administrativa, donde encontró afinidad con procesos de gestión, organización y documentación, destacando el acompañamiento cercano de sus compañeros de equipo. Finalmente, su experiencia se extendió al componente creativo, donde participó como community manager y en la generación de contenido, comprendiendo la diferencia entre la creatividad digital y la creatividad institucional.

Desde la Oficina de Comunicaciones, su proceso fue valorado de manera significativa. Diana Cristina Hernández Correa, directora de esta dependencia expresó: “Destacamos en Manuela su profesionalismo, su ética y su disposición permanente para aprender. Durante su práctica aportó de manera significativa en diferentes procesos de la Oficina de Comunicaciones, desde la reportería y la producción de contenidos multicanal, hasta su rol en el equipo creativo y la gestión de redes sociales. 

La directora también añadió que su capacidad para trabajar en equipo, su compromiso y su interés por innovar en las dinámicas de la comunicación institucional hicieron de su paso por esta dependencia una experiencia muy valiosa.

Más allá de la práctica, Manuela construyó su experiencia universitaria participando en espacios como el Semillero Colectivo Imparciales, el reality académico 24 horas y el Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos, escenarios que fortalecieron su perfil y le permitieron explorar distintas formas de creación y participación.

En su tiempo libre, Manuela se define como una persona creativa y artística: disfruta leer, bailar, pintar y realizar manualidades. Estas habilidades, sumadas a su interés por la cultura y la comunicación, perfilan un camino que espera seguir construyendo en el futuro, aunque reconoce que aún está en proceso de definirlo.

Uno de los mensajes que deja desde su experiencia es la importancia de respetar los tiempos propios. “Cada persona tiene su proceso. No todos nos graduamos al mismo tiempo y eso está bien. Lo importante es seguir, no compararse y avanzar hacia lo que uno quiere”, comparte.

Asimismo, resalta el valor de atreverse a intentar, de transformar las ideas en acciones y de no dejar los proyectos sólo en conversaciones. “Muchas ideas se quedan ahí. La invitación es a llevarlas a la acción, a construirlas con otros y a no quedarse con el ‘qué hubiera pasado’”.

De su paso por la Universidad se lleva, además del conocimiento, las personas, las experiencias y la convicción de que el aprendizaje también ocurre en los vínculos y en los espacios compartidos. La historia de Manuela Marín Isaza es reflejo de una formación que va más allá del aula, que se construye desde la experiencia, la exploración y la capacidad de contar y dar sentido a las historias que habitan la vida universitaria.