En la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira, el sonido ha dejado de ser un complemento para convertirse en el protagonista. Bajo la coordinación del docente Santiago Rengifo Orozco, el Laboratorio de Comunicación Sonora es un espacio donde la técnica radial y la pedagogía se encuentran para formar a los futuros comunicadores y docentes de la región.




La historia del laboratorio es un relato de persistencia técnica. Durante años, la práctica sonora en la Licenciatura dependía de equipos que los docentes debían «cargar al hombro», instalando consolas y micrófonos en cada sesión. No fue sino hasta la gestación del proyecto llamado Medialab (2016-2017) que se logró la instalación fija de equipos y permitió optimizar los tiempos de aprendizaje y profesionalizar el espacio.
Tras varias reestructuraciones físicas y administrativas, el laboratorio encontró su lugar actual en el Bloque 7B. Aunque el camino no ha estado exento de retos —especialmente en términos de insonorización arquitectónica—, el registro oficial ante la Vicerrectoría de Investigaciones hace aproximadamente cuatro años le otorgó el sustento institucional necesario para operar con autonomía.
Bajo la premisa de que el sonido es una herramienta de comunicación poderosa y versátil, el laboratorio atiende de manera directa a cátedras como Laboratorio Sonoro, Radio y Radio Educativa en Línea.
«La idea es que los estudiantes aprendan, exploren y experimenten el asunto del sonido», afirma Santiago Rengifo, quien define su rol como el de un «doliente gomoso» del tema, formado en las cabinas de Universitaria Estéreo.
En este espacio los estudiantes aprenden a operar consolas; también exploran narrativas a través de la grabación de voces en off para cine y televisión, la creación de paisajes sonoros y efectos como el Foley, la producción de podcasts y simulaciones de emisoras en vivo.
A pesar de ser un laboratorio eminentemente educativo, su alcance trasciende los muros de la universidad. Actualmente, el espacio está vinculado a un proyecto de extensión e investigación desarrollado junto al Grupo de Investigación de la Maestría en Comunicación Educativa y el INPEC.
Esta iniciativa lleva la formación en creación sonora a la cárcel de varones «La 40», donde los investigadores de la UTP asesoran los procesos de la emisora interna del centro penitenciario. Así, el laboratorio valida su vocación social, demostrando que la comunicación sonora es, ante todo, una herramienta de transformación y formación humana.
Aunque el laboratorio presta servicios indirectos a toda la facultad y a proyectos como el semillero de Cátedra de Paz, su horizonte sigue siendo estrictamente pedagógico. A diferencia de una emisora comercial, el Laboratorio de Comunicación Sonora se enfoca en la viabilización a través de la investigación, ofreciendo un entorno seguro para que la comunidad académica descubra el potencial de la oralidad y las tecnologías de la información en el siglo XXI.








