Investigadores del Laboratorio de Ecología Histórica y Patrimonio Cultural de la UTP, en alianza con el Jardín Botánico de la UTP, adelantan fases de exploración no invasiva en el sitio arqueológico El Salado de Consotá. Se proyecta que en colaboración con expertos mexicanos y el ICANH, mediante el uso de tecnologías de vanguardia y un enfoque interdisciplinario, el proyecto cree en este espacio un parque arqueológico de relevancia nacional que rescate vestigios prehispánicos, coloniales y republicanos para las nuevas generaciones.

En el corazón de la cuenca del río Consotá, un equipo multidisciplinario trabaja en la transformación de uno de los tesoros históricos más importantes del Eje Cafetero: el área arqueológica protegida El Salado de Consotá, el proyecto busca trascender la investigación académica para convertirse en un parque arqueológico que funcione como embajador cultural de la región.

La actual fase de intervención destaca la exploración para determinar los puntos en el terreno y pasar a la implementación de métodos no invasivos. Según explicó la investigadora Carmen Elisa Henao, quien suma dos décadas de labor en el sitio, el objetivo primordial es identificar y ampliar el conocimiento sobre vestigios clave, como el antiguo horno de sal, sin alterar el suelo. 

Este esfuerzo cuenta con el respaldo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y la pronta colaboración de investigadores mexicanos, quienes aportarán su experiencia en el uso de herramientas tecnológicas que permiten «leer» el subsuelo sin realizar excavaciones.

La preservación del sitio no solo se limita a lo que yace bajo tierra. La arqueóloga Martha Cecilia Cano, con más de 30 años de experiencia en la región, lidera actualmente una revisión exhaustiva del estado de los bienes arqueológicos y la cobertura vegetal. 

«Estamos verificando, de la mano con el Jardín Botánico, el estado de la vegetación para garantizar que las exploraciones tecnológicas se realicen en un entorno controlado y respetuoso con el ecosistema»*, afirmó.

Esta sinergia entre arqueología y botánica es fundamental para la proyección del Parque Salado de Consotá, asegurando que el patrimonio cultural y el ambiental coexistan en armonía.

Para las nuevas integrantes del laboratorio, como la antropóloga María Alejandra Patiño, el proyecto es una oportunidad crítica para conectar a la juventud de Pereira con su identidad. La iniciativa busca rescatar datos históricos de las épocas prehispánica, colonial,  republicana y crear un espacio de apropiación social.

«Los jóvenes de Pereira necesitamos saber más de nuestra ciudad y de nuestra historia. Lugares tan emblemáticos como este deben convertirse en embajadores de nuestra cultura», señaló, enfatizando que la tecnología actual es el puente perfecto para que la investigación científica resulte atractiva y relevante para las nuevas generaciones.

Con más de 25 años de trayectoria identificando vestigios que narran siglos de historia colombiana, el Salado de Consotá se perfila hoy como un área de estudio y como un proyecto de ciudad. La visión a futuro es clara: un parque que integre la historia, la tecnología y la educación ambiental, posicionando a Pereira en el mapa de los grandes destinos arqueológicos y culturales de Colombia.