La Facultad de Ciencias Empresariales, en alianza con el Bosque Modelo Risaralda y el Centro de Gestión Ambiental, lidera un proyecto de monitoreo que identifica la biodiversidad oculta entre los cultivos agroecológicos de la UTP.








Lo que para muchos es un espacio de siembra de alimentos, para la fauna silvestre es un corredor vital. Gracias a la implementación de herramientas tecnológicas como cámaras trampa, un ejercicio de monitoreo en La Huerta Agroecológica Taapay Mikuy (Cuidar el alimento) ha permitido documentar que este espacio no es un parche aislado, sino un nodo estratégico de conectividad biológica en Pereira.
Según explica el docente Marlon Alexander Patiño, de la Facultad de Ciencias Empresariales, la ubicación de la huerta es clave: se encuentra conectada con el Jardín Botánico, el cual funciona como un puente verde entre la Cuenca del Río Otún y la Cuenca del Río Consota.
«La huerta no solamente se presta para sembrar especies alimenticias; estas forman un agroecosistema que permite la transición de diferentes especies entre parches de bosque», afirma el docente Patiño.
Los protagonistas del monitoreo
En esta primera fase de observación, las cámaras capturaron imágenes de diversas especies que coexisten con la actividad universitaria:
● Zarigüeyas: Se identificaron ejemplares de Didelphis pernigra y Didelphis marsupialis.
● Guatines: Roedores fundamentales para la dispersión de semillas.
Sin embargo, el monitoreo también detectó la presencia de gatos domésticos (ferales). Aunque no se han registrado brotes de enfermedades en la fauna silvestre, su presencia es un factor que se suma al ecosistema y que requiere observación constante.
El objetivo final de este proyecto va más allá del registro biológico. Se busca sensibilizar a la comunidad universitaria (estudiantes, docentes y administrativos) sobre la importancia que tienen estos animales en el campus. Ellos no solo pasan por allí; viven y cumplen funciones vitales en el bosque.
La meta es replicar este monitoreo en otros parches de bosque alrededor de la Universidad Tecnológica de Pereira, consolidando campañas de concientización que nos recuerden que el campus es un hogar compartido entre los seres humanos y la fauna silvestre.








