En la UTP ha hecho una carrera perfecta: como estudiante, como docente, como investigadora y como gerente, todo en el deporte. Su vida profesional es el reflejo de su vida personal: apasionada por lo que hace, decidida y con carácter. Ha promovido con sus compañeros de academia la formación posgraduada. Se emociona con los logros de sus estudiantes y hoy llega al salón de clases con las mismas expectativas de su primer día de trabajo. Sueña con gestionar el doctorado en gerencia del deporte en la UTP.






Ángela Jasmín Gómez aun conserva ese espíritu soñador que la motivó a llegar hace tres décadas a la UTP, después de terminar su bachillerato en el Colegio Cristo Rey de Dosquebradas. Su presente está marcado por el carácter que ha moldeado con cada día en el salón de clases, con el no a una propuesta presentada y con el compromiso que provoca el sí a uno de sus proyectos aprobados por la escuela de Deporte y Recreación o por la alta dirección de la universidad.
Su historia comenzó en las canchas
Ella llegó a la UTP con una convicción clara: su vida estaría ligada al deporte. Era 1991 y el programa de Ciencias del Deporte y la Recreación apenas comenzaba a consolidarse y el campus era muy diferente al que hoy vive la actual generación de estudiantes. “Cuando yo era estudiante, en los alrededores de nuestros salones de clase había potreros, canchas improvisadas y amplios terrenos que con el tiempo se transformaron en la moderna infraestructura del campus que hoy gozamos”.
Pero más allá de los cambios físicos, lo que más recuerda de esos primeros años fue el reto de abrir camino como parte de las primeras generaciones del programa.
“Éramos estudiantes con pantaloneta, camiseta y sudor después de entrenar, mientras otros programas tenían dinámicas muy distintas. Nos tocó abrir brecha y demostrar que el deporte también tenía un espacio académico importante”, recuerda.
Ángela fue la tercera egresada del programa de Ciencias del Deporte y la Recreación, una etapa que estuvo marcada por el alto rendimiento deportivo. Durante sus años de formación representó a la universidad en baloncesto y atletismo, combinando la exigencia deportiva con un proceso académico que describe como riguroso y estratégico.
Su paso como técnico de Baloncesto
Aún estaba en formación de pregrado y la vida le abrió otra opción de de vida, la de ser entrenadora de baloncesto y lo hizo con grandes satisfacciones. Incluso recibió propuestas para continuar su carrera deportiva fuera de Pereira. Ese fue un momento determinante, aprendió que en el futuro tendrá que tomar decisiones estratégicas y consideró que ese rol era ya prueba superada.
En lugar de continuar como entrenadora, optó por especializarse en dirección y gestión deportiva en la Escuela Nacional del Deporte, convencida de que el deporte necesitaba líderes capaces de transformarlo desde la administración y la gestión.
Esa decisión pronto daría resultados. Mientras aún cursaba su especialización, surgió la oportunidad de vincularse como docente en la Universidad Tecnológica de Pereira para orientar la cátedra de administración deportiva.
Así comenzó una trayectoria docente que ha estado marcada por el trabajo académico, la formación de nuevos profesionales y el impulso de iniciativas que han fortalecido el campo de la gerencia deportiva en el país.
La investigación
De regreso en la Universidad Tecnológica de Pereira, Ángela continuó impulsando proyectos académicos que hoy tienen un impacto nacional.
Uno de los más importantes es el Grupo de Investigación en Gerencia del Deporte, iniciativa que surgió a partir de la necesidad de fortalecer la formación de dirigentes deportivos con capacidades administrativas, éticas y estratégicas.
A partir de este proceso también nació la Especialización en Gerencia del Deporte, programa que ya cuenta con 17 años de funcionamiento ininterrumpido y que recientemente obtuvo la renovación de su registro calificado hasta el año 2032.
El crecimiento académico continuó con la creación de la Maestría en Gerencia del Deporte, que actualmente avanza en su cuarta cohorte y que ha permitido ampliar las posibilidades de formación avanzada en este campo.
Estos procesos también han estado acompañados por espacios académicos de alcance nacional que la llenan de satisfacción y alegría: el Congreso de Gerencia del Deporte y el Congreso de Derecho Deportivo, escenarios que reúnen a académicos, profesionales y expertos para discutir los desafíos del sector.
Una vida ligada a la universidad
Para Ángela Jasmín Gómez, la Universidad Tecnológica de Pereira más que su sitio de trabajo, es un espacio inspirador y provocador. Es el espacio donde se formó, donde ha desarrollado su carrera y donde ha construido buena parte de su proyecto de vida.
“La universidad significa mi vida profesional, mi pasión y mi propósito. Aquí aprendí, aquí crecí y aquí sigo trabajando con el compromiso de aportar al desarrollo del deporte y de la sociedad”, afirma.
Esa visión también se refleja en su relación con los estudiantes. A lo largo de los años ha visto cómo cambian las generaciones, las formas de aprender y las dinámicas educativas, pero mantiene la misma convicción: formar profesionales comprometidos con la transparencia, la justicia y la buena gestión.
Valores que, según explica, aprendió desde el deporte y que siguen guiando su trabajo diario.
Su vida familiar
La pasión que tiene por lo que hace en la Universidad es el reflejo de lo que vive en su vida personal y privada. Tiene una familia finamente constituida, sólida y llena de amor. Los suyos, su esposo que lo conoció siendo estudiante y su hijo que ha crecido en la complicidad de las aulas y el verde de la universidad, son el soporte, la motivación y la inspiración para vivir cada segundo con felicidad y la fortaleza para enfrentar los retos que se pone, desde transformar la vida de un estudiante hasta poner sus eventos en la retina internacional.
Compromiso que se mantiene con los años
Después de 25 años vinculada a la universidad como docente y más de tres décadas desde que llegó como estudiante, Ángela continúa hablando de su trabajo con la misma ilusión del primer día.
Para ella, el secreto está en mantener el compromiso con lo que se hace y recordar siempre el propósito que hay detrás de cada tarea.
“Todos los días quiero seguir amando lo que hago. Ese es el compromiso que tengo conmigo misma”, concluye.
Y es precisamente esa convicción la que ha convertido su trayectoria en una muestra de que lo que se hace con pasión y profunda responsabilidad deja huella.








