La Facultad de Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira continúa consolidando su impacto social a través del PTAFI 3.0 (Programa de Tutorías para el Aprendizaje y la Formación Integral). Esta iniciativa, más que un requisito académico, se ha convertido en un laboratorio de vida para los futuros docentes, llevando innovación y fortalecimiento educativo a los rincones más profundos de la Colombia rural.

El proyecto, enfocado en básica primaria (grados 1° a 5°), busca integrar áreas que tradicionalmente se enseñan de forma aislada: arte, ciencia, tecnología, pensamiento histórico y estrategias de innovación. Bajo el lema de una «educación que crece», el programa le apunta a un desarrollo integral que incluye lo ambiental, lo ciudadano y, fundamentalmente, lo socioemocional.

Una de las piezas clave de esta versión 2.0 es la implementación de los Centros de Interés. «Son espacios que le permiten al estudiante ser más activo, participativo y crítico», explica Felipe Gutiérrez, estudiante de la Facultad y voluntario del programa. A través de proyectos pedagógicos diseñados según las necesidades de cada contexto, los tutores logran resignificar el tiempo libre y los aprendizajes, adaptándose a las realidades de cada institución.

La experiencia de Felipe ilustra la magnitud del reto. Durante tres meses, su aula de clase no fue un edificio de concreto en Pereira, sino la sede Alto Sevilla de la Institución Educativa Cañamomo y Lomaprieta, ubicada en un resguardo indígena de Supía, Caldas.

Allí, bajo el modelo de Escuela Nueva (multigrado), Felipe tuvo que enfrentarse a la realidad de enseñar a niños de todos los niveles en un mismo salón. «Fue muy enriquecedor porque no había tenido la oportunidad de experimentar el trabajo mano a mano con la comunidad, aprendiendo de su cultura y tradiciones», relata el estudiante.

Uno de los hitos de su estancia fue el proyecto «Sabores que Tejen Comunidad», una jornada dedicada a rescatar las tradiciones culinarias del territorio, demostrando que el aprendizaje ocurre tanto en el pupitre como en el fogón comunitario.

El rigor de la formación docente

El PTAFI 3.0 no es solo asistencia; es una inmersión profesional total. Los voluntarios asumen responsabilidades de alto nivel:

  • Planeación curricular: Creación de rutas de proceso diarias y material didáctico.
  • Gestión administrativa: Participación en jornadas pedagógicas y reuniones con rectores y coordinadores.
  • Acompañamiento técnico: Trabajo conjunto con tutores del PTA para el fortalecimiento de los planes de estudio.

«Estar dando clase todos los días le permite a uno imaginarse más en lo que es ser docente. Me permitió ser más flexible, fortalecer mi carácter y, sobre todo, conectar con los niños como ser humano», afirma Gutiérrez.

El PTAFI significa Programa de Tutorías para el Aprendizaje y la Formación Integral. Su objetivo principal es cerrar la brecha educativa entre lo urbano y lo rural, garantizando que los niños de las zonas más apartadas reciban una educación de calidad, cimentada en la innovación y el respeto por su identidad cultural.