La estrategia institucional de aprovechamiento de residuos orgánicos continúa avanzando en el campus de la Universidad con el inicio de las pacas digestoras en un nuevo espacio junto al laboratorio gastronómico. La iniciativa del Centro de Gestión Ambiental busca transformar los residuos del restaurante y del laboratorio en abono, al tiempo que promueve la participación de la comunidad universitaria.

Con el inicio del semestre académico, se puso en marcha una nueva etapa de las pacas digestoras, ahora ubicada junto al laboratorio gastronómico. Esta iniciativa es liderada por el Centro de Gestión Ambiental en alianza con el laboratorio, con el propósito de aprovechar los residuos orgánicos generados en las actividades culinarias del laboratorio.

La estrategia, que se desarrolla los martes, ha sido en los últimos años una alternativa sostenible para el manejo de residuos. Durante el año anterior, las pacas lograron aprovechar alrededor de 9 toneladas de residuos orgánicos, transformándolos en abono mediante una técnica sencilla, de bajo costo y con alto impacto ambiental.

Para este semestre, la alianza con el laboratorio gastronómico permitirá que sus residuos sean destinados directamente a las pacas digestoras.

Desde el laboratorio gastronómico, Jeisson Cundar, encargado del economato, explicó que la iniciativa surgió como una oportunidad de mejora dentro de sus procesos. “Dentro del laboratorio nos dimos cuenta de que el aprovechamiento de los residuos orgánicos era una oportunidad importante de mejora, por lo que vimos un camino para articularnos con el Centro de Gestión Ambiental y promover estas actividades”, señaló.

Por su parte, desde el Centro de Gestión Ambiental Miguel Uribe Valencia, destacó que la técnica utilizada es accesible y genera espacios de participación comunitaria. “Es una técnica supremamente fácil, de bajo costo y que además genera cohesión comunitaria. Cada martes nos reunimos alrededor de los residuos, alrededor de algo a lo que antes le dábamos la espalda, y ahora estamos creando comunidad alrededor de esta estrategia”, indicó.

Además de reducir el impacto ambiental, la actividad ha generado espacios de encuentro y aprendizaje dentro de la comunidad universitaria. Cada semana se reúnen entre 10 y 12 personas para participar en la elaboración de las pacas, un proceso que, además de aprovechar los residuos, fomenta la construcción de comunidad alrededor del cuidado del ambiente.

Los talleres de pacas digestoras se realizan todos los martes a las 10:00 a. m. en el laboratorio gastronómico y están abiertos a la participación de estudiantes, docentes y personal administrativo. Aunque ya existe un grupo consolidado, los organizadores invitan a más personas a sumarse a la iniciativa.

Asimismo, quienes deseen participar pueden llevar residuos orgánicos de cocina desde sus hogares, como cáscaras de frutas, restos de verduras, cáscaras de huevo y otros residuos frescos, preferiblemente limpios, que puedan ser aprovechados en el proceso de compostaje.

Como detalle final del proceso, durante la elaboración de cada paca se realiza la siembra de una planta, proveniente de la huerta agroecológica Tapay Mikuy, como símbolo del ciclo de aprovechamiento y de la conexión entre el manejo responsable de los residuos y la producción de vida en el campus.