El Centro de Ciencia Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira, en convenio con la CARDER, lideran un proyecto estratégico para la región: “Formular el protocolo de manejo sostenible de cuatro especies vegetales empleadas en la extracción de fibras de uso tradicional en el departamento de Risaralda, bajo criterios biológicos, ecológicos, sociales y culturales”.

La iniciativa se centra en las especies conocidas como Tripa de perro (Philodendron longirhizum), Cestillo (Asplundia spp.), Chusco (Chusquea spp.) y Cucharos (Bignoniaceae spp.), fundamentales para la elaboración de productos artesanales de cestería, un oficio con cerca de 150 años de tradición en el Eje Cafetero.

Un patrimonio vivo que requiere conservación

En Colombia, los productos no maderables de la flora silvestre —como fibras, cortezas, hojas, semillas, frutos, látex y resinas— han sido aprovechados históricamente por comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y urbanas, quienes los han integrado a su subsistencia y a su cultura material e inmaterial.

En el Eje Cafetero, la cestería en bejuco constituye uno de los oficios artesanales más representativos. Municipios como Filandia (Quindío) y Santa Rosa de Cabal (Risaralda) mantienen viva esta tradición, que depende en gran medida de las raíces aéreas de estas especies, materia prima esencial para la elaboración de canastos y otros productos. 

No obstante, el aprovechamiento constante ha generado presión sobre las poblaciones naturales. Al respecto, Jorge Hugo García Sierra, director del Centro de Ciencia Jardín Botánico de la UTP, explicó que “desde hace unos 150 años, nuestros pueblos en el eje cafetero se dedican a uno de los productos artesanales más bonitos de nuestra región como son los de cestería… Sin embargo, se ha identificado conjuntamente con la CARDER que las poblaciones de estas especies en los bosques se han venido disminuyendo por la presión de su aprovechamiento constante”.

Por tal razón el proyecto contempla trabajo de campo para determinar el estado de las poblaciones, su comportamiento ecológico y las dinámicas de regeneración, con el fin de establecer lineamientos claros y prácticos para su uso sostenible por parte de las comunidades. En palabras del director, esto permitirá “generar un protocolo de aprovechamiento sostenible de las especies, unos procedimientos que las comunidades puedan desarrollar fácilmente y que nos garantice la existencia de ellas a futuro”.

Es importante resaltar, que este proceso da continuidad a un trabajo previo adelantado en 2017 entre el Jardín Botánico y la CARDER, cuando se elaboró una cartilla con lineamientos para la reglamentación y el aprovechamiento de raíces aéreas. La investigación actual profundiza y actualiza esos lineamientos, integrando nuevos datos biológicos y ecológicos, así como componentes sociales y culturales.

Conservación con enfoque social y cultural

Además de su importancia ecológica en los bosques de Risaralda, estas especies representan el sustento de numerosas familias vinculadas a la cadena de valor de la cestería, “especies como el tripa de perro, el cestillo, el chusco y los cucharos son de suma importancia no solamente para la ecología y los bosques, sino para que estas comunidades puedan seguir teniendo su sustento a través de una actividad tan bella artesanal como los productos de la cestería”, resalta García, por esto, el proyecto articula conocimiento científico, gestión ambiental y saberes tradicionales, con el propósito de asegurar la conservación de las especies y la permanencia de una práctica cultural que hace parte de la identidad regional.