Las salas magistrales de la Universidad Tecnológica de Pereira no lucían como las de una cátedra tradicional. Había una densidad distinta en el aire, esa que solo genera la curiosidad por lo inexplorado. Bajo el nombre de «Comunidades de protesta y emociones: caso del activismo de derecha en Colombia», la Facultad de Educación y la Escuela de Ciencias Sociales dieron apertura a su ciclo académico con una lección inaugural que desafió los prejuicios sobre la movilización social contemporánea.

El protagonista de la jornada fue Juan Manuel Morales García, candidato a doctor en Ciencia Política por la Universidad de Montreal. Lejos de las abstracciones teóricas distantes, Morales García trajo al centro del debate los resultados de un riguroso trabajo de campo que inició en 2022, recorriendo las calles y escuchando las consignas en Pereira, Bogotá y Medellín.

«Estoy acá para presentar mi investigación doctoral sobre la movilización social de derecha en Colombia desde una óptica de las emociones y la corporalidad», afirmó Morales, quien actualmente se encuentra en una estancia de investigación vinculada a la Maestría en Historia de la institución.

La intervención de Morales no solo buscaba describir qué pide la derecha en las calles, sino cómo lo siente y cómo lo encarna el manifestante. Esta perspectiva rompe con la visión clásica que entiende la protesta como un ejercicio puramente racional.

Jhon Jaime Correa, docente de la Facultad de Educación, destacó que el lleno total del auditorio fue el termómetro de una necesidad urgente: entender las intersecciones metodológicas entre lo emocional y lo político. Según Correa, los movimientos sociales ya no operan únicamente bajo una lógica de cálculo meramente racional o normativo, sino que se movilizan por impulsos de apoyo y/o rechazo visceral.

  • El juego de las emociones: El docente advirtió que los actores políticos actuales han aprendido a «jugar» con estas emocionalidades para movilizar masas, aunque estas mismas pasiones a veces pueden desbordar los canales democráticos.
  • Amenazas y polarización: La charla permitió dimensionar el auge de narrativas reaccionarias y entender la polarización social «candente» que atraviesa el país, analizando cómo el miedo o el orgullo se convierten en motores electorales.
  • Rompiendo el sesgo: Un punto clave de la sesión fue la invitación a salir del marco limitado que asocia la protesta exclusivamente con la izquierda. Lo que ocurre en Colombia es un reflejo de fenómenos similares en Estados Unidos, Europa y el resto de América Latina.

Nuevas rutas de investigación

La jornada no solo fue una lección de coyuntura, sino una invitación a la academia local. El tema, por su vigencia, caló hondo entre los estudiantes de la Licenciatura en Ciencias Sociales, a quienes se les instó a abrir nuevas líneas de investigación que permitan comprender las reconfiguraciones políticas actuales.

La sesión cerró con un énfasis conceptual necesario sobre qué entendemos hoy por «derecha», dejando a un público que salió del auditorio no solo con datos, sino con una nueva mirada sobre cómo el cuerpo y el afecto están redibujando el mapa político de Colombia.