El campus de la Universidad Tecnológica de Pereira se viste de gala. Entre el murmullo de las togas y el brillo de las medallas, resuena un lema que hoy cobra más sentido que nunca: «Aquí empieza lo que soñé». Para Cindy Marcela Jiménez Saldarriaga, la nueva Ingeniera en Sistemas, este no es solo un título; es la culminación de un viaje que comenzó mucho antes de cruzar las puertas de la universidad.

La historia de Cindy Marcela no empezó con un algoritmo complejo, sino con la curiosidad de una estudiante de colegio. Mientras otros veían cables y circuitos, ella veía posibilidades. Su ingreso a un semillero de investigación durante la secundaria fue el catalizador.

«Hacía cosas de robótica, programación, sintetizadores… Estaba demasiado contenta», recuerda Cindy Marcela con una sonrisa que delata la misma emoción de hace años. «Ver a tanta gente haciendo cosas simplemente por amor a la ciencia fue lo que me impulsó a entrar a la UTP».

Al ingresar a la carrera, el mundo se expandió. Lo que inicialmente parecía un camino sencillo en la programación, se transformó en un océano de retos gigantescos. Cindy Marcela no se amilanó; se aventuró en disciplinas que suenan a ciencia ficción pero que hoy son su realidad: aeronáutica, neuroinformática e inteligencia artificial.

A través de grupos como jointDeveloper, SNEIA y el semillero Aeronautica del CIDT, Cindy Marcela comprendió que la ingeniería era el vehículo para una ambición mayor. «Siempre supe que quería ayudar, pero no sabía cómo. La ingeniería en sistemas fue lo que me abrió el paso», afirma. Para ella, la tecnología es la herramienta definitiva para transformar vidas.

Gratitud en Binario

Detrás de cada graduando hay una red de soporte, y la de Cindy Marcela tiene nombres propios. En su discurso de vida, la gratitud ocupa un lugar central. No olvida a quienes pulieron su talento: los profesores Adonai Zapata y Jorge Rivera, así como a los compañeros de los semilleros que se convirtieron en su segunda familia.

Sin embargo, el pilar fundamental se encuentra en casa. El agradecimiento «abismal», como ella lo describe, es para sus padres, sus hermano/as y su novio, quienes fueron el soporte emocional mientras ella descifraba los códigos del futuro.

El Comienzo del Sueño

Hoy, al recibir su diploma, Cindy Marcela Jiménez Saldarriaga cierra un capítulo de aprendizaje para abrir uno de impacto social. Su paso por la UTP deja una huella de excelencia y una lección clara para los futuros estudiantes: la ciencia y la tecnología, cuando se mezclan con el deseo de ayudar, tienen el poder de cambiar el mundo.

Para Cindy, y para cientos de graduandos hoy, la ceremonia no es un final. Es, precisamente, donde todo lo que soñaron empieza a hacerse realidad.