Entre aplausos, abrazos largos y fotografías que intentan detener el tiempo, la Universidad Tecnológica de Pereira celebra una nueva jornada de grados. Familias, docentes y estudiantes se reúnen para acompañar el cierre de una etapa que representa esfuerzo, disciplina y sueños construidos a lo largo de los semestres.




En medio de la ceremonia está Santiago Restrepo Bolívar, quien recibe su título como tecnólogo en Producción Forestal. Mientras espera su turno, reconoce que el momento lo atraviesa con emociones encontradas. “Es extraño saber que ya no voy a estar viniendo a estudiar, pero ha sido una experiencia muy bonita y muy enriquecedora”, dice.
Su historia en la Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustria comienza con incertidumbre. No conocía el programa ni el campo forestal, pero la curiosidad por la naturaleza termina guiando su decisión. “Me gusta conectar con los espacios ambientales, con los árboles, los ecosistemas”, explica.


La carrera, además, le ofrece algo que valora profundamente: la posibilidad de salir al territorio. Viajar, conocer paisajes, aprender desde el campo y comprender cómo se relacionan los ecosistemas en distintos contextos hace parte de su proceso formativo. Una de las experiencias que más recuerda es una salida académica al Parque Nacional Natural de los Nevados, donde enfrenta una caminata de 40 kilómetros, cambios de altura y la observación constante de las especies. “Fue muy duro, pero brutal. La volvería a repetir”, dice entre risas.
El camino no es sencillo. En el tercer semestre enfrenta uno de los momentos más exigentes del programa, con materias complejas, trabajo de grado y nuevos retos académicos. “Hubo momentos en los que uno quería rendirse”, admite. Sin embargo, el acompañamiento de su familia resulta clave. Aunque para ellos el mundo forestal era desconocido, siempre contó con su apoyo. “Eso hace la diferencia cuando el camino se pone difícil”, asegura.
Hoy, mientras sostiene su diploma, mira hacia el futuro con expectativa. Reconoce que el sector forestal ofrece amplias posibilidades en conservación, aprovechamiento y transformación de la madera. También sueña con fortalecer su inglés y dedicar tiempo a la música, otra de sus pasiones.
Como Santiago, decenas de graduandos celebran hoy el resultado de años de esfuerzo. Cada historia es distinta, pero todas comparten un mismo punto de encuentro: la UTP como escenario de formación, crecimiento y proyección hacia el futuro.








