En la Universidad Tecnológica de Pereira, la Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustria se consolida como un referente de formación práctica, sostenible y con impacto social, al integrar la docencia, la investigación aplicada y la producción agroecológica en escenarios reales de aprendizaje. A través de la Granja de Formación Hortícola y la Escuela de Horticultura, bajo la coordinación del docente Yesid Tarache Ricaurte, los estudiantes no solo adquieren conocimientos técnicos, sino que cultivan productos agrícolas que se convierten en fuente de aprendizaje, sostenibilidad y conexión con la comunidad.





Aprender haciendo: una pedagogía con resultados tangibles
Los programas de Ingeniería en Procesos Agroindustriales y Tecnología en Producción Agrícola promueven un modelo de formación basado en la experiencia directa con la tierra y los cultivos. Durante el semestre académico, los estudiantes participan activamente en la siembra, manejo y cosecha de especies hortícolas como repollo, tomate, maíz, zanahoria, remolacha y acelga, entre otras, fortaleciendo competencias técnicas, agroempresariales y de trabajo en equipo.
“Nuestros estudiantes aprenden haciendo. Cada semestre cultivan y cosechan productos que luego comercializan en ferias universitarias y entre la comunidad interna y externa del municipio”, señala Yesid Tarache Ricaurte.
Este enfoque pedagógico no solo permite aplicar los contenidos académicos en un entorno controlado y real, sino que fomenta valores como la responsabilidad ambiental, la producción limpia y el compromiso con la soberanía alimentaria.
Un modelo de comercialización sostenible y solidaria
La producción hortícola desarrollada en la granja culmina con una fase de comercialización directa, en la que los estudiantes participan activamente. Los productos cosechados son ofrecidos en ferias interfacultades, y también se distribuyen mediante una red interna de pedidos, que involucra a docentes, personal administrativo y otros miembros de la comunidad universitaria.
“Los estudiantes organizan pedidos por canales internos y luego los clientes acuden a la granja para recoger sus productos. Es una producción planificada, considerando que trabajamos con cultivos de ciclo corto”, explica Tarache.
Este sistema favorece el consumo responsable y de proximidad, fortaleciendo vínculos entre la producción académica y la vida cotidiana de la universidad.
Innovación agrícola: cultivo de especies poco convencionales
La Granja de Formación Hortícola también se proyecta como un espacio para la experimentación agrícola, incorporando especies no tradicionales en el mercado local. Entre los cultivos innovadores se encuentran las batatas y una variedad especial de repollo, que despertaron el interés de la comunidad universitaria durante el último año por su novedad y bajo nivel de producción en la región.
“Estas especies nos permiten ampliar el conocimiento agrícola y ofrecer alternativas innovadoras a nuestros estudiantes y consumidores”, indica el docente.
Este componente de investigación aplicada promueve el desarrollo de nuevas prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones locales y al cambio climático, contribuyendo a la diversificación productiva.
Autogestión y emprendimiento estudiantil
Uno de los elementos más destacados de este modelo formativo es que los ingresos generados por la venta de los productos se distribuyen entre los estudiantes, reconociendo su esfuerzo y motivando su sentido de pertenencia. Este sistema fortalece la autogestión económica y el emprendimiento agrícola, brindando herramientas reales para su proyección profesional.
La Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustria reafirma así su compromiso con una educación integral, que trasciende el aula y se vincula estrechamente con los principios del desarrollo sostenible, la innovación agroindustrial y el fortalecimiento de capacidades locales.
Con esta iniciativa, la Universidad Tecnológica de Pereira continúa consolidándose como un actor clave en la transformación del territorio, integrando la ciencia, la producción y la formación para cultivar no solo alimentos, sino también futuros profesionales comprometidos con el campo, el ambiente y la sociedad.