En el marco del proceso de actualización del Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2025–2035, la Universidad Tecnológica de Pereira adelanta un ejercicio clave de planeación estratégica: las Mesas de Concertación por Facultades, espacios de diálogo participativo que promueven la construcción colectiva de una visión de futuro para la institución.

Margarita Calle

Este proceso, liderado por la Rectoría con el acompañamiento de la Oficina de Planeación, se desarrolla entre el 18 de marzo y el 25 de abril de 2025, y convoca a representantes de todas las facultades, la jornada especial, egresados, empresarios, y miembros de los Consejos Superior y Académico. En esta ocasión, el turno fue para la Facultad de Bellas Artes y Humanidades, escenario que permitió conocer las percepciones y aportes de diferentes estamentos de la comunidad universitaria en torno a la concertación.

Una herramienta para proyectar el desarrollo institucional

Margarita Calle, profesora titular de la Facultad de Bellas Artes y Humanidades, directora de la Maestría en Estética y Creación y coordinadora del grupo de investigación en Arte y Cultura, participó como delegada del decano Dionisio Enrique Arias. Desde su perspectiva, estos espacios representan una oportunidad invaluable para sincronizar los objetivos institucionales con los desafíos contemporáneos que enfrenta la universidad.

“Es un ejercicio democrático y promisorio. Nos permite articular la visión de la nueva administración con las dinámicas que ya vienen fortaleciéndose, especialmente en áreas como la investigación, la creación artística y el pensamiento crítico desde las humanidades”, señaló. Asimismo, resaltó el papel protagónico que debe asumir su facultad en este proceso, a través del impulso a las ciencias sociales y las expresiones culturales como ejes fundamentales del desarrollo sostenible.

Participación estudiantil con visión transformadora

Desde la voz estudiantil, Liana Cantora, estudiante de tercer semestre del programa de Música, valoró las Mesas de Concertación como espacios de formación integral. “Es muy interesante conocer cómo funciona la universidad y entender los beneficios que tenemos como estudiantes. La concertación también es una forma de construir paz y fomentar la solidaridad dentro de la comunidad académica”, afirmó. Para ella, el diálogo intergeneracional y la posibilidad de intervenir en la toma de decisiones refuerzan el sentido de pertenencia y el compromiso colectivo con el bienestar institucional.

Una mirada crítica y proyectiva

Por su parte, el profesor titular Óscar Salamanca, del Departamento de Humanidades, hizo énfasis en el carácter estratégico de estos encuentros, señalando que constituyen un momento formativo de alto valor. “No estamos perdiendo clase, estamos haciendo una clase”, expresó, al referirse a la importancia de dedicar tiempo a pensar colectivamente la universidad que se desea construir.

Para el docente, planear a largo plazo —a 15 o 20 años— no solo permite identificar fortalezas y oportunidades de mejora, sino también anticiparse a los retos del entorno y garantizar que los avances académicos, científicos y administrativos se traduzcan en impactos positivos para la sociedad. “Una universidad que piensa y se piensa, se transforma”, puntualizó.

Un camino hacia una visión compartida

Las Mesas de Concertación se consolidan así como una metodología que promueve el diálogo institucional, el análisis crítico y la participación activa de todos los actores universitarios. Además de fortalecer la planeación y la gestión, estos espacios fomentan la construcción de una visión compartida que trasciende generaciones, saberes y disciplinas.

Con este ejercicio, la Universidad Tecnológica de Pereira reafirma su compromiso con la transparencia, la inclusión y la calidad, pilares fundamentales para su consolidación como una institución de educación superior referente en el país y en América Latina. Este proceso de concertación fortalece la gobernanza universitaria, dinamiza la cultura institucional y permite sentar las bases de una universidad que responde de manera pertinente a los desafíos del siglo XXI.