En el corazón del Eje Cafetero, entre montañas cubiertas de cultivos y paisajes de infinita riqueza natural, Daniela de Jesús Turizo Cuello encontró su verdadera vocación. Proveniente de Santa Marta, la Bahía más linda de América, su destino cambió radicalmente cuando llegó a Pereira, un giro inesperado que la llevó a descubrir un mundo que hasta entonces le era ajeno: la agricultura.

En la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), halló el espacio perfecto para conectar con el campo a través de la Tecnología en Producción Agrícola, un programa adscrito a la Facultad de Ciencias Agrarias y Agroindustria. Allí, entre prácticas de siembra y cosecha, entendió que la agricultura no es solo un oficio, sino una responsabilidad y un compromiso con el futuro.

La pregunta que cambió su perspectiva

El amor de Daniela por el campo no nació en una finca familiar ni en una tradición heredada. Fue durante las visitas a fincas agrícolas junto a su pareja cuando empezó a notar un patrón inquietante: la mayoría de los trabajadores eran adultos mayores y había muy pocos jóvenes interesados en el campo.

«¿Por qué a los jóvenes no les gusta el campo?», se preguntó, iniciando así una búsqueda de respuestas que la llevó a inscribirse en la UTP. Con el tiempo, su propia experiencia le dio una posible solución: «Es muy satisfactorio ver algo que sembraste y que te produzca».

Aprender con las manos en la tierra

Desde el primer semestre en la universidad, Daniela se sumergió en el aprendizaje práctico de la agricultura. No se trataba solo de leer sobre técnicas agrícolas, sino de enfrentarse a desafíos reales como plagas, cambios climáticos y manejo de cultivos.

«Aquí no es solo teoría, sino que vives el proceso: preparar el terreno, sembrar, fertilizar y cosechar. Es un reto diferente para cada semestre, siempre va subiendo la dificultad», asegura.

Esta combinación entre teoría y práctica la motivó a compartir su experiencia con el mundo, y fue así como nació su primer proyecto digital.

Del campo a las redes: compartir el aprendizaje con el mundo

Convencida de que la agricultura debía visibilizarse y valorarse, Daniela decidió documentar su proceso en video y compartirlo con otras personas. Así nació su canal de YouTube, «Descubriendo el Campo Colombiano», donde muestra todo lo que aprende en La Granja de la UTP, desde la preparación del suelo hasta la cosecha, incluyendo los desafíos y errores que surgen en el camino.

«Me gusta mostrar las cosas como son: a veces los cultivos no salen como esperas y hay que aprender a resolver. Eso es ser agricultor… en mi canal les muestro todo lo que me pasa, que en sí, es igual a todo lo que viven nuestros campesinos», explica.

Su mensaje ha encontrado eco en miles de personas. Actualmente, su canal de YouTube cuenta con más de 1.000 suscriptores, y en apenas dos meses de haber abierto su cuenta en TikTok, ya ha superado los 6.000 seguidores.

Del aula al impacto real: una comunidad agrícola conectada

Lo que comenzó como una iniciativa personal, hoy tiene un impacto que trasciende las pantallas. Agricultores de diferentes regiones del país la han contactado para pedirle consejos e incluso invitarla a sus fincas.

«Es muy gratificante. Me han llamado de fincas en Chinchiná, y es muy lindo saber que lo que aprendo en la universidad puedo replicarlo y ayudar a otros», destaca.

Su trabajo en redes ha logrado algo que parecía difícil: hacer que los jóvenes miren el campo con otros ojos, como una oportunidad de crecimiento y no solo como una herencia de generaciones pasadas.

Un llamado a los jóvenes: el futuro de la agricultura está en sus manos

Para Daniela, la falta de interés de las nuevas generaciones en la agricultura es una amenaza para el futuro del país.

«Si no nos concientizamos de que la agricultura es clave, llegará un momento en que caerá. Si los jóvenes no nos apropiamos de esto, será peor. Es fundamental que las nuevas generaciones se interesen y preocupen por el campo, por reconocer la importancia de llevar los alimentos del campo a la mesa», reflexiona.

Por ello, hace una invitación especial a quienes aún no han explorado este mundo: «Los invito a estudiar esta carrera, a enamorarse del campo. Aquí en la UTP se aprende con las manos en la tierra y hay muchas oportunidades».

Así, con cada video, cada práctica y cada reflexión, Daniela Turizo está cambiando la forma en que los jóvenes ven la agricultura. Desde las aulas hasta las redes sociales, su historia demuestra que el campo no solo es el pasado de Colombia, sino también su futuro.