Desde sus primeros días como estudiante de Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de Puebla, Aarón Arrieta Hernández tenía un objetivo claro: vivir una experiencia internacional que enriqueciera su formación académica y personal. Entre las diversas opciones de movilidad estudiantil, la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) captó su atención por su calidad educativa y el prestigio de sus programas.


“Desde que inicié mis estudios, supe que existía este intercambio. Me preparé todos estos años para que, cuando cumpliera con los requisitos, pudiera venir y hacer mi intercambio bien”, recuerda Aarón con emoción.
Pero llegar hasta Pereira no fue una tarea sencilla. Durante meses, Aarón tuvo que enfrentar un proceso administrativo riguroso, cumplir con requisitos académicos y reunir la documentación necesaria para garantizar su participación en el intercambio.
“Fue mucho papeleo, muchos procesos, muchas condiciones que me pidieron para poder estar aquí el día de hoy”, explica.
Sin embargo, cada esfuerzo valió la pena y hoy, después de dos meses en Colombia, se siente plenamente integrado en la vida universitaria y cultural de Pereira.
Pereira: Un Hogar Lejos de Casa
Desde su llegada, Aarón ha sido testigo de la calidez y hospitalidad que caracteriza a los pereiranos. La adaptación a su nuevo entorno ha sido rápida, gracias a la actitud abierta y acogedora de la comunidad universitaria.
“La gente de aquí es muy amable, muy divertida. La universidad me recibió muy bien, los profesores son muy buena onda y accesibles”, asegura.
Pero lo que más lo sorprendió fue la inesperada manera en la que encontró una “familia temporal” en Pereira.
“Cuando llegué al aeropuerto, conocí a una señora de manera muy random. Nos encontramos en migración y, desde entonces, me ha acogido en su casa. Su familia me ha recibido con los brazos abiertos, me han llevado a conocer la ciudad y me han hecho sentir como en casa”, cuenta con gratitud.
Este lazo inesperado ha hecho que su experiencia en Colombia sea aún más enriquecedora, permitiéndole no solo integrarse en el ámbito académico, sino también en la vida cotidiana de la ciudad.
Raíces en México, Sueños en el Mundo
Aunque ha encontrado un segundo hogar en Pereira, Aarón no olvida sus raíces en Puebla. Su familia, compuesta por su padre abogado, su madre emprendedora y su hermano menor de 15 años, ha sido su mayor inspiración.
“Mi hermano quiere estudiar música, le encanta. Yo lo apoyo completamente y sé que va a lograrlo”, expresa con orgullo.
Cuando decidió postularse al intercambio, sus padres reaccionaron con preocupación. Sin embargo, al comprender el valor de esta oportunidad, lo respaldaron incondicionalmente, tanto emocional como económicamente.
“Se preocuparon, se espantaron como cualquier padre, pero al final me dieron la autorización y me están apoyando desde allá todo el tiempo”, comenta Aarón.
Este apoyo le ha permitido aprovechar al máximo su estadía en Colombia, absorbiendo nuevos conocimientos y experiencias que, sin duda, marcarán su futuro.
Aprendizajes Académicos y Choques Culturales
En el ámbito académico, Aarón ha encontrado similitudes entre su universidad en México y la UTP, aunque ha notado diferencias en la estructura de algunos cursos y metodologías de enseñanza.
“En general es muy parecido, pero aquí veo que algunas cosas están mejor estructuradas”, señala.
Sin embargo, la mayor diferencia que ha experimentado no está en las aulas, sino en la gastronomía.
“La comida aquí es muy diferente a la de mi ciudad. Estoy acostumbrado al picante y aquí casi nada lo tiene. Ha sido un cambio grande”, admite entre risas.
A pesar de este choque cultural, ha disfrutado explorando los sabores de la región y descubriendo nuevos platos típicos.
Un Mensaje para Quienes Sueñan con Estudiar en el Exterior
Para Aarón, esta experiencia ha sido transformadora. Sabe que muchas personas sienten temor al dejar su país para estudiar en el extranjero, pero su consejo es claro: vale la pena dar el salto.
“Todo se hace por la anécdota y para la anécdota. Nadie es inmortal en esta vida y lo único que te llevas son los recuerdos que tienes”, reflexiona.
Con esta filosofía, Aarón se ha propuesto aprovechar al máximo cada día en la UTP, ampliar su visión del mundo y regresar a México con nuevas perspectivas y aprendizajes que lo preparen para cualquier desafío que el futuro le depare.
Su historia es un testimonio del poder de la movilidad estudiantil y del impacto que una experiencia internacional puede tener en la vida de un joven universitario.