La Universidad Tecnológica de Pereira y la Fundación Salado de Consotá desarrollan actividades mensuales que convierten el proceso del Parque Museo en una construcción colectiva, abierta a quienes habitan y conocen el territorio.
Muy cerca de Pereira, este afloramiento de agua salada reúne saberes de la arqueología, la geología, la biología y la cultura. Hoy, esa riqueza se proyecta hacia el futuro con encuentros donde cada voz aporta a la forma que tendrá el espacio.

Entre las actividades realizadas, se destacan los talleres de creación con niñas y niños de la comunidad, pensados para que las nuevas generaciones se acerquen al Salado desde la experiencia y la creatividad. Para Carlos Elías Restrepo, director de la Fundación Salado de Consotá, la participación de la infancia es clave en el proceso: “Las niñas y los niños nos muestran el Salado con ojos nuevos y esa mirada también hace parte del Parque Museo”.
Paralelamente, se realizan sesiones de cocreación con expertos y profesionales de distintas áreas, quienes trabajan junto a la comunidad en ideas y propuestas para el Parque Museo. Estos espacios permiten que el conocimiento técnico y la experiencia de quienes han recorrido el lugar durante años se encuentren en una misma conversación.
Más allá de cada jornada, estas iniciativas buscan fortalecer los vínculos entre la universidad, las instituciones, los colectivos y los habitantes, de manera que el cuidado del Salado se comparta y se mantenga en el tiempo. Carlos Elías explicó que “Queremos que el Salado sea de todos y que cada encuentro fortalezca la red de personas que lo cuidan”.
El Salado de Consotá, Área Arqueológica Protegida de Colombia, sigue consolidándose como un lugar para aprender, participar y proyectar el patrimonio de la región.








