El Doctorado en Biotecnología de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) dio inicio a su sexta cohorte con diez estudiantes beneficiarios de beca del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este respaldo evidencia la pertinencia y el nivel científico de sus proyectos de investigación para el fortalecimiento de la ciencia en la región y el país.

La directora del programa, Luz Estela Ramírez, y el decano de la Facultad de Tecnología, Édgar Salazar Marín, acompañados por docentes del doctorado, dieron la bienvenida a los estudiantes. Para varios de ellos fue un regreso, pues la UTP ha sido su alma máter.

Múltiples áreas del conocimiento

La profesora Ramírez señaló que la cohorte 2026 reúne diez propuestas de investigación en áreas como la veterinaria, la salud, la biodiversidad y el aseguramiento de la calidad de alimentos. “Esa es una de las ventajas del doctorado en Biotecnología: tiene amplias vías de investigación”, afirmó.

Destacó que estos proyectos permiten plantear alternativas de solución a problemáticas reales del país, como la acumulación de residuos agroindustriales. “Nosotros presumimos que tenemos el segundo país megadiverso, pero es a través del conocimiento y la investigación como le podemos dar ese plus a este país”, agregó.

En sus cinco cohortes anteriores, el programa ha formado investigadores que han desarrollado tanto investigación básica como aplicada. “Tenemos egresados que están en diferentes regiones del país, en La Guajira, en Santander, en Antioquia, y eso significa que el doctorado fue concebido para la región, pero es aplicado para todo el país”, precisó.

Proyectos de la sexta cohorte

Durante el acto de bienvenida, los doctorandos presentaron de manera breve sus propuestas de investigación.

Aprovechamiento de residuos de café mediante un hongo nativo. Bridget Cardona, química industrial y magíster en Ciencias Químicas de la UTP, desarrollará un proyecto orientado a evaluar el crecimiento de un hongo nativo de la región en residuos del cultivo de café, en el marco de la economía circular. El organismo pertenece al género Auricularia, conocido popularmente como ‘oreja de Judas’ por su forma. Es comestible, tiene propiedades medicinales y se ha usado tradicionalmente en la medicina ancestral. “La finalidad es buscar que un hongo nativo de nuestra región pueda crecer en residuos de café, aprovechando todo el potencial que tienen los cultivos e incentivar todo lo que es la economía circular”, explicó. Sobre su formación en la UTP, añadió: “poder hacer un posgrado en la universidad es una oportunidad grandísima, porque acá no solo nos formamos como profesionales en el campo académico, es un sello que nos da esta universidad”.

Bacterias extremófilas del Salado de Consotá. Carlos Valencia Basto, médico veterinario y magíster en Biología Molecular y Biotecnología de la UTP, estudiará bacterias extremófilas, en particular aquellas adaptadas a ambientes hipersalinos. Su objetivo es identificar los genes, las rutas metabólicas y los compuestos químicos que estos microorganismos pueden producir y que tengan potencial de aplicación biotecnológica. Las muestras fueron tomadas en el Salado de Consotá. El proyecto se desarrollará en colaboración con la Universidad Javeriana, con la doctora Gina López, y con la doctora Gloria Guerrero, de la UTP. “Vamos a hacer una sinergia bien interesante para poder descubrir qué es lo que nos espera en el genoma de estas bacterias”, indicó.

Consorcios microbianos en sistemas de producción de café. Cristian Parra González, ingeniero industrial, magíster en Ingeniería Agroindustrial y docente investigador, propone analizar los consorcios microbianos asociados a sistemas productivos de café bajo manejo agroecológico, en comparación con sistemas convencionales. El estudio busca determinar cómo cada práctica de manejo afecta la biodiversidad microbiana del entorno, que incide en la calidad del café, y establecer si existen diferencias entre ambos sistemas. Además, pretende seleccionar, mediante herramientas biotecnológicas, los consorcios microbianos que aporten atributos diferenciales a la calidad de la bebida. “Queremos primero mirar cómo afecta, segundo si podemos evidenciar que existe una diferencia a favor o en contra de alguno de los sistemas en relación a la calidad del café”, explicó.