La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Tecnológica de Pereira recibirá en el primer semestre de 2027 la primera cohorte de un posgrado que llega en un momento clave: Colombia acaba de conocer los resultados de su primera Encuesta Nacional de Actividad Física y Comportamientos Sedentarios.

La inactividad física es hoy uno de los principales factores de riesgo modificables de enfermedad en el mundo. Según el análisis más reciente de la Organización Mundial de la Salud, en 2022 el 31,3 % de los adultos del planeta no alcanzó los niveles recomendados de actividad física, y la tendencia es creciente (Strain et al., 2024).

Colombia cuenta desde septiembre de 2026 con una radiografía propia y actualizada. La Encuesta Nacional de Actividad Física y Comportamientos Sedentarios (ENAFIS 2025), liderada por el Ministerio del Deporte, entrevistó a 29.793 personas de 16.119 hogares en los 32 departamentos. Sus resultados muestran avances, pero también brechas que requieren una intervención especializada.

En el lado positivo, la encuesta reporta que el 77,3 % de los adultos de 18 a 64 años cumple con las recomendaciones de actividad física aeróbica. La actividad física en transporte y tiempo libre pasó del 51,3 % en 2015 al 57,1 % en 2025, impulsada sobre todo por las mujeres, cuyo cumplimiento aumentó del 42,7 % al 53,3 %. El panorama cambia en la infancia y la adolescencia: solo el 42,9 % de los escolares de 6 a 12 años y el 35,9 % de los adolescentes de 13 a 17 años cumplen las recomendaciones. Entre las adolescentes, la cifra cae al 18,3 %, frente al 51,7 % de los hombres de la misma edad (Ministerio del Deporte, 2026).

En este contexto nace la Maestría en Actividad Física y Salud de la UTP. El programa busca formar profesionales capaces de diseñar, aplicar y evaluar intervenciones basadas en evidencia en los ámbitos educativo, laboral, comunitario y del sistema de salud.

Un programa interdisciplinario

Cristhian Mauricio Zapata Valencia, director de la Maestría, explica que el programa ofrece competencias especializadas para intervenir en distintos entornos y a lo largo del curso de vida. Está dirigido a profesionales de las ciencias de la salud, licenciados en Educación Física, Deporte y Cultura Física, profesionales en Deporte y Ciencias del Deporte.

El plan de formación integra la fisiología del ejercicio y la prescripción de ejercicio físico con la salud pública, la atención primaria en salud, las políticas públicas, la educación, la tecnología, la innovación y la investigación. Con este perfil, el egresado podrá desempeñarse en secretarías municipales y departamentales de salud, educación y deporte, en instituciones educativas de educación básica, media y superior, y en programas de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad.

Una necesidad que confirman los datos

El diseño del programa se basó en un diagnóstico de necesidades. «En el ámbito educativo, hemos detectado una gran demanda de formación especializada en movimiento. Los datos más recientes sobre la prevalencia de la actividad física confirman la urgencia de intervenir en niños, niñas y adolescentes», señala Zapata.

La ENAFIS 2025 respalda ese diagnóstico en otro frente: el comportamiento sedentario. El 80,1 % de los escolares y el 85,5 % de los adolescentes dedican dos horas o más al día a las pantallas en su tiempo libre. Entre los escolares, la proporción subió desde el 67,6 % registrado en 2015.

Las brechas se extienden a otros grupos. La encuesta ofrece por primera vez datos nacionales sobre personas mayores: el 68,7 % de los mayores de 65 años cumple las recomendaciones de actividad aeróbica, pero solo el 15,2 % realiza actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana. Este hallazgo es especialmente relevante porque la pérdida de fuerza y de masa muscular es uno de los mecanismos centrales de la fragilidad. En el adulto en edad laboral, el principal obstáculo es el tiempo disponible: apenas el 26,2 % alcanza las recomendaciones solo con actividad en el tiempo libre. Las directrices de la OMS de 2020 responden a esta barrera con un mensaje clave: toda actividad suma, y caminar o pedalear como medio de transporte cuenta. La ENAFIS registra que estas prácticas crecieron en la última década.

«Tenemos una alta prevalencia de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la obesidad. A esto se suma la carga creciente sobre la salud mental», afirma el director. La evidencia respalda su planteamiento. Una revisión paraguas publicada en el British Journal of Sports Medicine sintetizó 97 revisiones sistemáticas, con 1.039 ensayos y más de 128.000 participantes. Encontró que la actividad física produce efectos moderados en la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y malestar psicológico, tanto en la población general como en personas con trastornos mentales o enfermedades crónicas (Singh et al., 2023).

De la promoción a la alfabetización física

Para Zapata, la sociedad ha avanzado en el reconocimiento del valor del movimiento, pero aún faltan estrategias de intervención y de comunicación. El reto, explica, es la alfabetización física y en salud, entendida como la motivación, la confianza, la competencia y el conocimiento que permiten a una persona mantener la actividad física a lo largo de la vida. Este enfoque lleva a cada persona a responder tres preguntas: ¿por qué me muevo?, ¿para qué me muevo? y, sobre todo, ¿cómo debo moverme?

La última pregunta cobra un peso particular a la luz de la ENAFIS. Solo uno de cada tres colombianos cumple las recomendaciones de fortalecimiento muscular, de modo que moverse más no basta: también hay que hacerlo de forma adecuada. La evidencia actual indica que, para la mayoría de las personas, iniciar una actividad física de intensidad leve a moderada es segura y no requiere una evaluación médica previa. Sin embargo, quienes tienen síntomas o enfermedad cardiovascular, metabólica o renal conocida, o quienes quieren pasar a un ejercicio de mayor intensidad, necesitan una valoración y una prescripción individualizadas. «Se trata de evaluar no solo la condición física, sino también variables cardiovasculares y metabólicas, entre otras. Eso exige profesionales especializados que realicen los procedimientos correctamente, como lo indica la evidencia científica», subraya Zapata.

El enfoque de la Maestría es integral. «Además de la condición física, el profesional debe considerar la salud mental de la persona, la calidad de su sueño, su alimentación, sus relaciones y su contexto. Todos estos factores influyen en la respuesta al ejercicio y en la adherencia, y su desconocimiento puede llevar a intervenciones ineficaces o incluso riesgosas», concluye.

La Maestría en Actividad Física y Salud de la Universidad Tecnológica de Pereira abrirá su primera cohorte en el primer semestre de 2027.

Referencias

  • Ministerio del Deporte. (2026). Colombia avanza en actividad física: Resultados de la Encuesta Nacional de Actividad Física y Comportamientos Sedentarios (ENAFIS 2025) [Presentación de resultados]. Bogotá: Ministerio del Deporte.
  • Organización Mundial de la Salud. (2020). Directrices de la OMS sobre actividad física y comportamientos sedentarios.
  • Singh, B., Olds, T., Curtis, R., et al. (2023). Effectiveness of physical activity interventions for improving depression, anxiety and distress. British Journal of Sports Medicine, 57(18), 1203–1209.
  • Strain, T., Flaxman, S., Guthold, R., et al. (2024). National, regional, and global trends in insufficient physical activity among adults from 2000 to 2022. The Lancet Global Health, 12(8), e1232–e1243.