La Universidad Tecnológica de Pereira confirió, durante la ceremonia de grados del ocho de octubre de 2026, el título póstumo de Ingeniero Civil a Yimar David Eraso Matituy, estudiante de la Facultad de Mecánica Aplicada fallecido en agosto de este año. El reconocimiento, formalizado mediante la Resolución de Rectoría No. 6623 del 21 de septiembre de 2026, permitió que sus familiares y allegados recibieran el diploma que simboliza la culminación de un trayecto académico guiado por la responsabilidad, el rigor y el compromiso. 

Yimar David, quien cursaba el octavo semestre y había aprobado el setenta y uno por ciento de los créditos del programa, se distinguió a lo largo de su carrera por un desempeño sobresaliente. Su trayectoria estuvo marcada por una inclinación constante a la excelencia y por un nivel de exigencia personal que inspiraba a sus compañeros en cada entrega académica. 

Proveniente de El Peñol, Nariño, llegó a Pereira como estudiante foráneo desde el primer semestre. Pese a la distancia geográfica y los desafíos de la adaptación universitaria, mantuvo intacto el vínculo con su tierra y con su hogar. Quienes compartieron las aulas con él desde los primeros días de clase recuerdan que su esfuerzo académico tenía un propósito claro: retribuir el apoyo incondicional de sus padres y lograr la edificación de una vivienda para su familia en su municipio natal. 

Su compañera de estudio María Camila resalta la serenidad y madurez con la que asumía los proyectos grupales. En las jornadas universitarias, Yimar solía ser un factor de equilibrio y tranquilidad para sus amigos, combinando una estricta disciplina técnica con un espíritu alegre. Entre sus proyecciones profesionales figuraba también el sueño de constituir su propia empresa constructora una vez concluidos los estudios. 

La trágica emergencia ocurrida en agosto en una mina artesanal en zona rural de Nariño enlutó profundamente a su núcleo familiar y a la comunidad académica. Por ello, la entrega del título durante la jornada de grados representó un homenaje al esfuerzo sostenido de un estudiante que dejó un impacto perdurable entre sus docentes y condiscípulos. 

En el acto protocolario, el diploma fue recibido por su padre, Alexander Erazo, su tía y su novia, con quien mantenía una relación cercana desde la etapa escolar, acompañados por su compañera María Camila en representación del grupo de amigos de la carrera. 

Para la Universidad Tecnológica de Pereira y la Facultad de Mecánica Aplicada, la concesión de este grado póstumo constituye un acto de memoria institucional y acompañamiento a sus seres queridos. El diploma de Ingeniero Civil preserva el legado de un estudiante que honró su vocación y cuyo recuerdo permanece inscrito en la historia de la universidad.