Cuando Kevin Ossa Varela terminó el colegio, ya tenía un gusto especial por la programación. Durante grado 11 tuvo la oportunidad de acercarse a la mecatrónica, una experiencia que incluía programación y robótica y que fortaleció su interés por este campo, que más adelante lo llevaría a elegir la Ingeniería de Sistemas y Computación como su camino profesional.
Al momento de decidir qué estudiar, Ingeniería de Sistemas y Computación apareció como una opción en la Universidad Tecnológica de Pereira. También contempló Ingeniería Física, pero finalmente se inclinó por aquello que más llamaba su atención: programar. La UTP, además, no fue una decisión entre varias universidades. Desde el comienzo, Kevin tenía claro dónde quería estudiar. Su elección estuvo acompañada por el respaldo de su familia y por la posibilidad de continuar explorando aquello que había comenzado a interesarle en el colegio.



Un comienzo retante y lleno de aprendizajes
Los primeros semestres de Kevin estuvieron marcados por una circunstancia particular: la pandemia. Sus dos primeros semestres los cursó de manera virtual, una modalidad que en ese momento resultó conveniente, especialmente mientras se recuperaba de una cirugía de rodilla. Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzó a mirar esa etapa de una manera diferente. “Si pudiese repetirlos y verlos presencial, me hubiese gustado hacerlo”, cuenta. Para Kevin, la virtualidad significó dejar en un segundo plano algunas de las experiencias propias de la vida universitaria. Aun así, fue durante este periodo cuando continuó fortaleciendo sus conocimientos y acercándose a las áreas de la carrera con las que más se identificaba.
El regreso a la presencialidad en 2022 le permitió vivir la Universidad de una manera distinta. Conocer el campus, compartir en las aulas y, sobre todo, relacionarse con compañeros y docentes hizo que comenzara a apropiarse de esa experiencia universitaria. “Como tal, la Universidad, el campus, me gustó mucho, estaba muy amañado en la universidad”, recuerda.
Entre las asignaturas que más disfrutó estuvieron aquellas relacionadas con la programación y, en cierta medida, las matemáticas. Pero su paso por la UTP no estuvo marcado únicamente por las materias. También estuvo acompañado por las amistades, los docentes y las diferentes personas que encontró durante estos años y que terminaron haciendo parte importante de su formación.
Como todo proceso académico, el camino hacia el título también tuvo momentos de dificultad. Kevin recuerda especialmente algunas asignaturas que representaron un reto y que lo llevaron a poner a prueba sus conocimientos, su disciplina y su capacidad para perseverar.
Programación II fue una de ellas. La exigencia de la asignatura y las dificultades que tenía en ese momento para comprender algunos de sus contenidos hicieron que fuera una de las materias que más le costó superar. Algo similar ocurrió con una asignatura de matemáticas que decidió cancelar debido al nivel de dificultad que encontró en ella.
Sin embargo, con el tiempo, aquella experiencia terminó teniendo otro significado. Cuando volvió a encontrarse con algunos de esos contenidos, descubrió que ya le resultaban más familiares y que aquello que inicialmente había representado una dificultad también había contribuido a fortalecer sus conocimientos. Así, algunas de las materias que más le exigieron terminaron convirtiéndose también en parte de los aprendizajes que hoy se lleva de su paso por la Universidad.




Lugares que también hacen parte de la historia
Cuando piensa en la Universidad, Kevin no solo recuerda las clases. También aparecen algunos espacios que se convirtieron en escenarios cotidianos de su vida universitaria.
El bloque 13, especialmente sus últimos pisos, está entre los lugares que más recuerda. Eran espacios que, por momentos, permanecían tranquilos y con poca circulación de personas, ideales para estudiar o simplemente encontrar un momento de calma. La biblioteca también ocupa un lugar especial entre sus recuerdos.
Son esos lugares, aparentemente sencillos, los que terminan construyendo la memoria de una etapa: los espacios donde se preparó para un examen, compartió con sus amigos o simplemente pasó parte de sus días mientras avanzaba hacia una meta que, en ese momento, se estaba construyendo.
Gratitud por quienes hicieron parte del camino
Ahora, como ingeniero de Sistemas y Computación, Kevin reconoce que este logro no es únicamente suyo. Detrás está su familia, sus amigos, sus compañeros y los docentes que lo acompañaron durante el proceso, “muchas gracias a todos, porque son personas de las que he aprendido mucho, en el ser y en el hacer”, afirma.
A sus compañeros les agradece por las experiencias compartidas y a sus docentes por los conocimientos y aprendizajes que le dejaron. Incluso aquellos profesores que representaron mayores retos forman parte de una historia que hoy mira con gratitud.
Desde la experiencia que le dejan estos años, Kevin también tiene un mensaje para quienes actualmente cursan sus primeros semestres o están pensando en ingresar a la Universidad. Su recomendación es sencilla: compromiso, dedicación y disposición para aprender incluso cuando las cosas no resulten fáciles, “es cuestión de echarle muchas ganas, de estar muy comprometido con el asunto, con la carrera”, señala.
¿Qué sigue después de su grado?
Con el título universitario en mano Kevin ya piensa en el siguiente reto: ingresar al mundo laboral. Sabe que será un nuevo proceso de aprendizaje y que encontrar una oportunidad puede tomar tiempo, pero está dispuesto a buscarla.
No realizó prácticas empresariales como modalidad de grado, una decisión que reconoce podría significar un reto adicional al momento de buscar su primera experiencia profesional. Aun así, tiene claro el camino que quiere emprender: seguir buscando, aprender y encontrar un espacio en el que pueda poner en práctica todo aquello que ha construido durante su formación.
Y mientras piensa en lo que viene, también mira hacia atrás, aquel estudiante que en grado 11 comenzó a interesarse por la programación ya es ingeniero de Sistemas y Computación de la Universidad Tecnológica de Pereira. El logro, para él, tiene un significado que va más allá del título, “me siento muy bien, sobre todo por las personas que me han acompañado en todo este proceso. Eso es un logro para ellos también: mi familia, mis amigos, todos ellos me han ayudado y han sido parte importante para mí para estar motivado a terminar este proceso”.
Ahora solo queda cerrar una etapa y comenzar otra. Kevin espera encontrar pronto una oportunidad laboral y, cuando llegue, compartir el logro con quienes estuvieron a su lado. Porque detrás de un título profesional también hay una historia de esfuerzos, aprendizajes, dificultades superadas y personas que hicieron posible llegar hasta allí.








