El dinamismo institucional ha vuelto a tomarse los pasillos y oficinas del Edificio 7A, de la Facultad de Ciencias de la Educación. Tras la revisión técnica y estructural adelantada por los comités de gestión del riesgo luego del reciente sismo, el equipo humano que sostiene la gestión operativa y académica de la dependencia ha completado su proceso de reincorporación presencial a las instalaciones.
La reapertura de las áreas administrativas marca un hecho fundamental en el cronograma de normalización de la vida universitaria. Desde las primeras horas de la jornada de regreso, coordinadores, directivos, y auxiliares profesionales de apoyo asumieron la tarea no solo de reactivar plataformas tecnológicas, expedientes y atención institucional, sino de restablecer ese punto de encuentro esencial que articula las solicitudes de estudiantes, profesores e investigadores.



Frente a la importancia que reviste esta etapa para toda la comunidad universitaria, Luisa Fernanda Jaramillo Aguirre, Analista académica y administrativa de la Facultad de Ciencias de la Educación, compartió un balance sobre el significado del reingreso y el ambiente que se respira en el bloque:
“Desde el pasado lunes 14 de septiembre de 2026, todos los colaboradores, profesionales, directivos y asistenciales de la Facultad de Ciencias de la Educación, hemos retornado a nuestro edificio 7A, Facultad de Ciencias de la Educación, con todas las ganas y la esperanza de continuar con nuestra vida laboral y académica”.
Las palabras de Luisa reflejan el espíritu de un equipo que, lejos de paralizarse ante la incertidumbre que generan estos fenómenos naturales, ha respondido con sentido de pertenencia y riguroso apego a las directrices de seguridad. Durante la semana, las actividades se han concentrado en la puesta a punto de los diferentes despachos y áreas de atención, garantizando que los trámites y la planeación curricular avancen con fluidez y respaldo logístico.
Por su parte, los encargados de seguridad y salud en el trabajo recordaron que el retorno presencial se adelanta bajo un monitoreo preventivo constante. Las rutas de evacuación, puntos de encuentro y recomendaciones de autocuidado permanecen plenamente vigentes y socializadas, asegurando que el desarrollo de la labor administrativa y académica transcurra en un entorno seguro, ordenado y dispuesto para continuar sirviendo a la comunidad universitaria.








