Desde los primeros momentos posteriores al sismo del pasado 10 de agosto, la Universidad Tecnológica de Pereira activó un trabajo articulado para evaluar las condiciones del campus, atender las necesidades de la comunidad y avanzar en la recuperación de sus espacios. Como resultado de este proceso, actualmente algunas áreas administrativas ya se encuentran habilitadas para garantizar la operación base y el cumplimiento de funciones esenciales para la misión institucional, bajo esquemas de alternancia y aforos restringidos que permiten un ingreso controlado y seguro. Esta labor ha permitido avanzar de manera progresiva hacia el retorno, priorizando en cada etapa la protección y el bienestar de quienes hacen parte de la Institución.

La recuperación cuenta con el trabajo articulado del  EIS Equipo de Infraestructura y Servicios conformado por  la Oficina Asesora de Planeación, la Oficina de Mantenimiento y Servicios Institucionales con el apoyo de la Oficina de Seguridad y Salud en el Trabajo, y la Oficina de Gestión de Tecnologías Informáticas y Sistemas de Información GTISI.  Esta articulación permite avanzar de manera coordinada en la evaluación, intervención, adecuación y verificación de los espacios, de acuerdo con el nivel de afectación de cada edificación.

Desde la Oficina Asesora de Planeación y el equipo de Gestión Estratégica del Campus, durante las primeras dos semanas se realizó el diagnóstico de las edificaciones del campus principal y de las sedes alternas con el apoyo consultores externos y expertos de otras universidades y entidades, a partir del cual se definió una metodología de abordaje de acuerdo con el nivel de afectación de cada estructura, clasificada en daños severos, moderados y leves.

El arquitecto Julián Cárdenas, líder de Gestión Estratégica del Campus, explica que el proceso ha requerido una revisión detallada de cada espacio, incluso de aquellos edificios que no presentaron afectaciones estructurales importantes. El movimiento sísmico ocasionó, entre otras situaciones, caída de mobiliario y equipos, por lo que fue necesario realizar inventarios, verificar equipos de cómputo y adelantar labores de limpieza, organización y adecuación.

De esta manera, se estableció una ruta de trabajo articulada: inicialmente se revisan las condiciones técnicas de la infraestructura; posteriormente, la Oficina de Mantenimiento y Servicios Institucionales adelanta las labores de limpieza, reparación y adecuación; el área de Gestión de Tecnologías Informáticas y Sistemas de Información verifica los equipos y elementos tecnológicos; y Seguridad y Salud en el Trabajo acompaña el proceso desde la perspectiva de la protección y las condiciones necesarias para el ingreso de las personas.

Actualmente, los equipos profesionales continúan trabajando de manera simultánea en las edificaciones con mayores afectaciones, como las facultades de Ciencias Ambientales y  Ciencias Empresariales, donde se adelantan los estudios y diseños necesarios para su rehabilitación integral como en los edificios 13 interdisciplinario, Edificio 16 Laboratorios Alternativos, Edificio 12 Bellas Artes, Edificio 1ª Administrativo y 1B eléctrica que requieren intervenciones focalizadas. En las edificaciones con daños moderados o leves se realiza una revisión detallada, espacio por espacio, para evaluar progresivamente su recuperación y habilitación. De manera paralela, la Universidad avanza en la definición de rutas de contingencia para las facultades que deberán desarrollar sus actividades en otros espacios durante el resto del semestre.

Desde el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, las acciones posteriores al sismo se han concentrado en tres frentes principales: las personas, las edificaciones y el retorno progresivo y seguro. El líder de esta dependencia, Sebastián Rojas, explica que inicialmente, el equipo priorizó la atención de la comunidad universitaria, identificando necesidades físicas y emocionales y orientándolas hacia los diferentes profesionales y servicios de la Universidad.

Actualmente, con el avance hacia un retorno progresivo a la presencialidad, con énfasis inicial en actividades administrativas y académico-administrativas, esta dependencia acompaña la revisión de las condiciones de los espacios que serán habilitados. Cada área es analizada previamente para verificar que cuente con las condiciones necesarias para el ingreso de las personas y el desarrollo de las actividades.

El propósito, como señala el equipo de Seguridad y Salud en el Trabajo, no es simplemente regresar a los espacios, sino hacerlo de una manera segura, controlada y progresiva, garantizando que cada etapa del proceso responda a las condiciones particulares de la Universidad y priorice siempre la protección y el bienestar de la comunidad.

La Oficina de Mantenimiento y Servicios Institucionales también ha tenido un papel fundamental desde el momento de la emergencia. Su jefe, César Augusto Cortés Garzón, señala que desde el 10 de agosto esta dependencia puso al servicio de la recuperación del campus toda su capacidad operativa, incluyendo personal técnico, operarios, aseo y mantenimiento.

Entre las acciones desarrolladas se encuentran la evacuación de estudiantes y administrativos, la valoración inicial de las edificaciones junto con directivas de la Institución, el cierre de válvulas de gases y la suspensión del suministro de agua en lugares donde se identificaron filtraciones. Posteriormente se coordinaron labores de recolección de escombros, reparación de redes hidráulicas, sanitarias, de aguas lluvias y eléctricas, así como revisiones de ascensores, equipos de bombeo, plantas de emergencia, equipos de laboratorio y cubiertas.

También se adelantaron reparaciones menores para habilitar progresivamente diferentes espacios administrativos y académicos y se activaron contratistas especializados para atender las necesidades identificadas. De manera paralela, se adelanta acciones para fortalecer los cerramientos, la señalización preventiva, las reparaciones de obra civil, las intervenciones en cafeterías y las adecuaciones requeridas para continuar con el proceso de recuperación.

Por su parte, desde la Oficina de Gestión de Tecnologías Informáticas y Sistemas de Información, el trabajo comenzó desde las primeras horas posteriores al sismo con acciones dirigidas a garantizar la continuidad de los servicios tecnológicos de la Universidad. La jefa de esta dependencia, Diana Patricia Jurado, explicó que desde el mismo 10 de agosto los equipos técnicos se concentraron en la revisión del centro de datos, los sistemas de información y, posteriormente, de los equipos de cómputo ubicados en las diferentes edificaciones, a medida que se autorizaba el ingreso a los espacios.

Como parte de este proceso, se revisaron progresivamente los equipos de edificios como Biblioteca, Ciencias de la Salud, Química, Educación, Mecánica y el edificio 3, identificando aquellos que presentaban fallas y habilitando los que se encontraban en condiciones adecuadas. De manera paralela, se implementaron mecanismos de acceso remoto mediante VPN y se realizaron capacitaciones y reuniones con las diferentes facultades para orientar a docentes y administrativos en el uso de estas herramientas y facilitar la continuidad de sus labores desde casa.

La dependencia también avanzó en el préstamo de equipos de cómputo a docentes y administrativos que no contaban con estas herramientas en sus hogares. Posteriormente, la Universidad realizó un censo dirigido a estudiantes de pregrado y posgrado, docentes y administrativos para identificar sus necesidades de equipos y conectividad, información que actualmente permite orientar nuevas acciones de apoyo tecnológico, especialmente para los estudiantes que requieren estas herramientas para participar en las actividades académicas.

La articulación entre estas dependencias ha permitido que la recuperación avance de manera ordenada y que la habilitación de los espacios no se limite únicamente a una revisión estructural. Cada área debe superar diferentes filtros técnicos y operativos antes de ser utilizada, incluyendo condiciones de infraestructura, limpieza, funcionamiento de equipos, seguridad y salud en el trabajo, accesibilidad, rutas de evacuación y aforos.

Por ello, el regreso al campus no representa una apertura general de la Universidad, sino un proceso que se construye espacio por espacio y fase por fase, de acuerdo con las condiciones que cada lugar logre cumplir. Esta metodología busca garantizar que la comunidad universitaria pueda retornar de manera progresiva, responsable y segura, mientras continúan las intervenciones necesarias en las zonas que aún requieren recuperación.

Así, el trabajo conjunto de estas dependencias refleja una respuesta institucional que, desde el día cero, ha tenido como propósito no solo recuperar la infraestructura, sino generar las condiciones necesarias para que la Universidad Tecnológica de Pereira pueda retomar progresivamente sus actividades, poniendo siempre en el centro la seguridad, el bienestar y la continuidad de su misión institucional.