La ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia, Claudia Benavides Salazar, visitó la Universidad Tecnológica de Pereira como parte de su recorrido por el Eje Cafetero, con el propósito de evaluar el impacto del terremoto del 10 de agosto en las instituciones universitarias de la región.




Acompañada por varios miembros del Consejo Superior, la funcionaria realizó un recorrido por el campus para verificar el estado de la infraestructura física. Durante la inspección, escuchó con atención el informe técnico elaborado por el grupo interdisciplinario encargado de evaluar los edificios afectados, presentado por el jefe de Planeación, Francisco Antonio Uribe,y prestó especial atención a las afectaciones en los laboratorios y centros de investigación.
Respecto a la recuperación de la institución, la ministra señaló que las secuelas del sismo deben convertirse en una oportunidad para la transformación y el salto cualitativo que la ciencia demanda de las universidades. Subrayó que el reto ahora consiste en preguntarse qué legado debe dejar este terremoto en la producción científica de la ciudad y la región, y planteó una reflexión sobre cómo el sistema en su conjunto puede evolucionar y generar un cambio real en la política de ciencia y tecnología, de cara a los desafíos sociales del territorio.
Proyectos en curso y compromisos ante el sismo
Tras el recorrido por las instalaciones, en una reunión formal, las directivas de la Universidad presentaron a la ministra el estado de los proyectos vigentes en el Sistema Nacional de Regalías, destacando los planes de contingencia y las medidas previstas para garantizar su continuidad tras el terremoto.
El profesor Jhoniers Guerrero Erazo resaltó el desempeño de la institución en el Sistema General de Regalías, que asciende al 100 % de acuerdo con el indicador vigente, y precisó que los cinco proyectos en desarrollo no se verán afectados en su alcance, aunque sí se ajustarán sus cronogramas. Entre ellos se encuentran la formación doctoral de alto nivel, que contempla 104 doctorandos, la construcción de infraestructura física, y el fortalecimiento de la ciencia, la tecnología, la innovación y el medio ambiente, este último a través del Centro de Desarrollo Tecnológico y el Centro de Ciencias en Biodiversidad de Risaralda (CIBI), cuya entrega está prevista para 2027.




Un portafolio de iniciativas para la reconstrucción
Las directivas del Alma Máter aprovecharon el encuentro para presentar un portafolio de propuestas alineadas con las fortalezas de la institución, orientadas no solo a la reconstrucción, sino también al fortalecimiento de las capacidades científicas y tecnológicas de la UTP y de las universidades de la región.
El vicerrector de Investigación, Innovación y Extensión, Mauricio Holguín, destacó entre estas iniciativas:
- El desarrollo y la validación de tecnologías para el aprovechamiento de residuos de construcción y demolición, orientadas a la economía circular y a una reconstrucción resiliente en el departamento de Risaralda.
- La recuperación de infraestructura científica y la modernización de los laboratorios afectados, en beneficio de la investigación, la formación avanzada y la reconstrucción resiliente del Eje Cafetero y el Chocó.
- El diseño e implementación de estrategias de apropiación social del conocimiento, orientadas a fortalecer el tejido social durante el proceso de reconstrucción de la región.
- El fortalecimiento y la modernización de la Red Regional de Monitoreo y Alerta Sísmica, mediante tecnologías avanzadas de instrumentación, análisis de datos y comunicación del riesgo, con miras a reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia territorial del Eje Cafetero.
- La microzonificación sísmica, a partir de estudios geológicos, geotécnicos y sismológicos, como herramienta para una planificación segura de la reconstrucción y el fortalecimiento de la resiliencia territorial en Pereira y Dosquebradas.
Posibles fuentes de financiación
Frente a la posibilidad de financiar estas iniciativas con recursos del Fondo Nacional de Regalías, la ministra recomendó tener en cuenta los tiempos de gestión de dicho mecanismo y sugirió explorar, de manera complementaria, otras fuentes de financiación, incluidos posibles convenios con entidades nacionales e internacionales.











