Docentes y estudiantes del programa de Ingeniería Civil participan en jornadas de inspección y evaluación de edificaciones en Pereira y otros municipios afectados, poniendo sus conocimientos al servicio de las comunidades.

Tras el sismo registrado el pasado 10 de agosto, docentes y estudiantes del programa de Ingeniería Civil de la Facultad de Mecánica Aplicada de la UTP se han sumado a las labores de evaluación de estructuras afectadas en Pereira y otros municipios de la región, como parte de la respuesta técnica que diferentes actores de la ingeniería han desarrollado frente a la emergencia.

Cerca de 20 estudiantes y docentes de Ingeniería Civil participan de manera sostenida en estas jornadas, en articulación con profesionales, especialistas y diferentes actores del sector de la ingeniería y la construcción. Entre las estructuras inspeccionadas se encuentran el Megacable de Pereira, el Instituto de Movilidad, viviendas y edificaciones del centro de la ciudad, además de infraestructura de la propia Universidad.

“Quiero expresar todo mi reconocimiento y agradecimiento al equipo de Ingeniería Civil y a todos los docentes, estudiantes y administrativos de la Facultad de Mecánica que, desde diferentes frentes, están apoyando en medio de esta situación. Nuestra principal preocupación es el bienestar de nuestra comunidad. Reciban todos un saludo afectuoso y solidario, con la certeza de que seguimos trabajando unidos para acompañarnos y salir adelante.” expresó la decana de la Facultad de Mecánica Aplicada, Valentina Kallewaard.

Uno de los primeros trabajos realizados correspondió a la evaluación del Megacable de Pereira, donde fueron inspeccionadas sus tres estaciones y las 22 pilas que soportan el sistema. Estas labores permitieron recopilar información sobre el estado de las estructuras y generar un informe técnico para orientar las decisiones correspondientes.

“Lo que buscamos con estas inspecciones es hacer una evaluación rápida de los daños, identificar el nivel de afectación de cada edificación y determinar si puede ser habitada, si requiere alguna restricción o si es necesario avanzar hacia un estudio más profundo”, explicó Cristhian Amariles, docente de este programa.

Las jornadas también han permitido evaluar viviendas y edificaciones residenciales, comerciales e institucionales. A partir de estas revisiones se identifican posibles afectaciones estructurales y se determina cuándo es necesario realizar estudios especializados, como análisis estructurales, estudios patológicos o evaluaciones geotécnicas.

“Hemos encontrado muchas grietas y fisuras que pueden generar preocupación en las familias; sin embargo, en algunos casos, al revisar la estructura, se evidencia que no existe un compromiso que implique un riesgo de colapso. En otros, sí ha sido necesario recomendar restricciones o incluso el desalojo de la vivienda”, señaló el docente.

Como parte de esta respuesta, desde la Universidad se desarrolló un aplicativo digital de inspección, que permite registrar información en campo, documentar los daños mediante fotografías, organizar los datos y generar reportes de manera rápida.

La herramienta surgió como respuesta a la necesidad de contar con información organizada y disponible para apoyar la toma de decisiones después de una emergencia de esta magnitud. El aplicativo constituye una herramienta de apoyo para los equipos de trabajo y no sustituye la valoración profesional de los ingenieros. Su función es facilitar la recopilación, organización y consolidación de la información obtenida durante las jornadas de campo.

La participación de los estudiantes representa también una experiencia de formación en un contexto real de emergencia. Acompañados por docentes, especialistas y profesionales, han podido aplicar sus conocimientos frente a situaciones que requieren rigurosidad técnica y, al mismo tiempo, sensibilidad frente a las personas afectadas.

Durante las jornadas de campo, los equipos no solo encuentran estructuras, grietas o elementos afectados. También se encuentran con familias que necesitan saber si pueden regresar a sus viviendas, personas que han perdido parte de su patrimonio y comunidades que requieren respuestas frente a las condiciones de seguridad de los espacios que habitan.

“La ingeniería civil tiene una dimensión profundamente humana. Detrás de cada vivienda que evaluamos hay una familia, una historia y un proyecto de vida. Por eso, los estudiantes están comprendiendo que detrás de cada cálculo estructural existe una responsabilidad con la vida, la seguridad y la dignidad de las personas”, manifestó Paul Durán, estudiante de Ingeniería Civil.

Paralelamente, la Universidad atendió el llamado institucional para apoyar la evaluación preliminar de las 18 edificaciones del campus principal, en articulación con las dependencias encargadas de la infraestructura y con el acompañamiento de profesionales de la Universidad Nacional de Colombia.

Las labores de inspección también se han extendido a otros municipios afectados. Como parte de la continuidad de este trabajo, una comisión integrada por docentes, profesionales y cerca de 15 estudiantes de Ingeniería Civil se desplazó a Belalcázar para apoyar las evaluaciones requeridas en ese municipio.

De esta manera, docentes y estudiantes de Ingeniería Civil de la UTP continúan poniendo su conocimiento al servicio de la comunidad, demostrando que la formación universitaria también se traduce en compromiso social y en acciones concretas frente a las situaciones que impactan a la región.