Oriundo de Belén de Umbría e hijo del farmaceuta del pueblo, Carlos Danilo Zapata Valencia realizó trabajos del campo durante su juventud. Sus conexiones familiares lo llevaron muy joven a trabajar en Postobón, en Medellín, donde comenzó a construir el camino que lo acercaría al deporte, su gran pasión. Años después se convertiría en uno de los primeros docentes del programa de Ciencias del Deporte y la Recreación de la Universidad Tecnológica de Pereira, cuando aún se desempeñaba en Coldeportes Risaralda y fue llamado para vincularse como profesor catedrático.




La vida de Carlos Danilo Zapata Valencia está llena de experiencias y anécdotas que se han construido incluso desde la adolescencia. Profesor del programa Ciencias del Deporte y la Recreación de la Facultad de Ciencias de la Salud, su vínculo con la institución se remonta a 1991, cuando hacía parte de Coldeportes Risaralda. En ese momento, con ocho años de experiencia en el área deportiva, fue invitado a integrarse al grupo de docentes hora cátedra con el que iniciaba el programa en la UTP.
Juventud, decisiones y vivencias
Apenas terminaba el bachillerato cuando sus padres se preguntaban sobre el futuro de un joven de pueblo que “debía ser alguien en la vida”. Él también se hacía la misma pregunta.
Carlos Danilo no sabía qué hacer. La primera decisión que tomó fue pensar en la vida militar y, junto a un amigo, se inscribió en la Escuela Militar de Cadetes en Bogotá. Carlos Danilo fue aceptado, pero su amigo no. Fue una crisis fuerte porque debía enfrentar un mundo difícil solo. Sin embargo, logró superarlo y, al cabo de un año, se dio cuenta de que la milicia no era lo suyo y regresó a casa.
Realizó un curso de Administración Agropecuaria en la Fundación Manuel Mejía de Chinchiná mientras definía su camino universitario. Lo aprendido le sirvió para administrar la finca familiar, pero tampoco era lo que quería. Además, tuvo diferencias con su padre. Fueron momentos complejos, marcados por la preocupación de su familia por construir para él un futuro estable.
Un tío lo recibió en Medellín y terminó trabajando en la unidad de cómputo de Postobón. “Yo no sabía nada de sistemas, no conocía un computador y eran cosas muy raras y enormes”, recuerda. Aun así, asumió el reto de verificar la información con la que los digitadores alimentaban la máquina.
Carlos Danilo aprovechó esa estadía en Medellín para visitar universidades y explorar algo que realmente llamara su atención, especialmente si tenía relación con el deporte. En la Universidad de Antioquia encontró el programa de Educación Física y en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid descubrió una nueva alternativa: Tecnología Deportiva.
“Este era un programa que formaba entrenadores de profesión y me incliné por ese lado. Estudié Tecnología Deportiva mientras trabajaba”, recuerda.
Con el paso de los meses, su jefe en Postobón lo postuló para un cargo en Cali. Era la oportunidad de su vida, con salario de ejecutivo y personal a cargo. Asumió la nueva responsabilidad, pero solo permaneció allí unos meses. Renunció porque entendió que su verdadero sueño estaba en el deporte.
“Para mi papá fue muy difícil entender la decisión y me anunció que no esperara apoyo de él, porque tenía que asumir las consecuencias de mis determinaciones. Pero yo quería terminar mis estudios de Tecnología Deportiva y regresé a Medellín. Con mis ahorros me sostuve parte del tiempo de formación y al final tuve que pedir ayuda”, relata.
Finalmente, se graduó.
Su mundo en la UTP
Profesor del programa Ciencias del Deporte y la Recreación de la Facultad de Ciencias de la Salud, su vínculo con la institución se remonta a 1991, cuando hacía parte de Coldeportes Risaralda. En ese momento, con ocho años de experiencia en el área deportiva, fue invitado a integrarse al grupo de docentes hora cátedra con el que iniciaba el programa en la UTP.
Venía de una formación como tecnólogo deportivo, parte de la tercera generación de tecnólogos en el país, en una época en la que esta carrera aún era poco conocida. Su experiencia como entrenador y coordinador en Coldeportes le abrió las puertas para participar en la construcción inicial del programa universitario.
En sus primeros semestres como docente surgió una de las primeras grandes transiciones: la posibilidad de vincularse como profesor de planta. Aunque inicialmente su formación no coincidía plenamente con los requisitos de un programa profesional, una disposición institucional permitió valorar la experiencia y la experticia en el campo deportivo. Así, en 1993, tras concurso docente, pasó a ser profesor de planta.
Apenas dos años después asumió otro reto: la dirección del programa. En 1995, en medio de una coyuntura administrativa y de un paro estudiantil que evidenció la necesidad de una estructura más sólida, la universidad abrió la elección formal de dirección. Con el respaldo del cuerpo docente, fue elegido director del programa.
Ese momento marcó el inicio de una de las etapas más largas de su vida académica. Estuvo al frente del programa durante 12 años, hasta 2007, y posteriormente volvió a la dirección entre 2018 y 2021. En total, tres periodos directivos en una unidad académica que ha tenido pocos directores en su historia.
Durante su gestión, el programa vivió procesos clave de consolidación, entre ellos su participación en los primeros ejercicios de autoevaluación y acreditación institucional. Más que un requisito, estos procesos se asumieron como una oportunidad para entender la identidad del programa y fortalecer su estructura académica.
El resultado fue significativo: el programa de Ciencias del Deporte y la Recreación se convirtió en uno de los primeros acreditados a nivel nacional en su campo.
Su trayectoria no se limitó a la administración. Paralelamente continuó su formación académica. Con el tiempo obtuvo el título profesional en Deporte y Actividad Física en la Escuela Nacional del Deporte, donde también consolidó parte de su formación complementaria. Posteriormente cursó una especialización en Administración del Desarrollo Humano Organizacional y una maestría en el mismo campo, impulsado por la necesidad de seguir creciendo en un entorno académico que exigía nuevas competencias.
Constructor de redes
Su papel también fue clave en la construcción de redes académicas. Participó en la conformación de la Red Iberoamericana de Facultades de Educación Física y Deporte y en la creación de la Red Colombiana de programas del área, experiencia que le permitió fortalecer vínculos nacionales e internacionales y posicionar el programa dentro de escenarios académicos más amplios.
La evolución del programa también implicó transformaciones internas. Inicialmente adscrito a la entonces Facultad de Medicina, hoy Facultad de Ciencias de la Salud, amplió progresivamente su enfoque interdisciplinario. En ese proceso se promovieron ajustes curriculares, prácticas integradas y acercamientos con el campo de la salud, algunos de los cuales no lograron continuidad, pero dejaron bases importantes para el desarrollo posterior.
Desde su experiencia, la diversidad en la formación de los docentes ha sido una de las mayores fortalezas del programa. Médicos, psicólogos, licenciados y entrenadores han aportado miradas distintas que enriquecen la construcción del conocimiento.
A lo largo de los años, el programa ha crecido en número de estudiantes, calidad académica y proyección. De un grupo inicial reducido, ha pasado a formar decenas de profesionales cada semestre, muchos de los cuales hoy tienen presencia en escenarios nacionales e internacionales.
Hoy, al mirar su trayectoria, reconoce que la Universidad Tecnológica de Pereira ha sido un punto central en su vida. No solo por su desarrollo profesional, sino por el impacto en su entorno familiar y personal.
“En los años 80 mi padre no creía en lo que había estudiado. Incluso me dijo un día: ‘¿Con eso sí va a poder levantar una familia?’. Y hoy me siento orgulloso de haber conquistado mi sueño”.
Tras su retiro de la dirección, continúa vinculado al campo académico a través de proyectos, asociaciones profesionales y espacios de formación en el ámbito deportivo, manteniendo una relación activa con el sector que ayudó a construir.
Su historia, más que una trayectoria académica, representa la construcción de un programa desde sus cimientos; una vida atravesada por el deporte, la educación y la convicción de que las instituciones también se construyen con las personas que las habitan.








